El pasado 17 de junio, en su declaración como investigado en la Audiencia Nacional, José Luis Rodríguez Zapatero se negó a responder al juez José Luis Calama sobre el origen de las joyas alegando que necesita más tiempo. En su declaración ante el juez concluyó que podría hacerlo “en una semana o diez días. Como máximo”. Dos días antes, tras ser imputado el 12 de junio por delito fiscal y contrabando, había esgrimido el mismo argumento. Un dato cierto es que treinta días después de que se descubrieran las joyas en la caja fuerte de su despacho, el expresidente del Gobierno no ha presentado una justificación fehaciente del origen de las mismas.
A través de fuentes próximas a su entorno, específicamente a través de Luis Arroyo, quien actúa como portavoz del expresidente, se apuntó una semana después de su aparición que las piezas provenían de la herencia de la madre de él, de ella y de alguna tía y regalos, con un valor aproximado de entre 30.000 y 50.000 euros. El pasado 12 de junio, una primera tasación a partir del valor de reposición, que algunas fuentes del sector han considerado baja, elevó su valor a 1,3 millones de euros.
Pido perdón en mi propio nombre por haber inducido a error sobre el valor de las joyas del presidente Zapatero.
Él dará explicaciones ante el juez, también sobre eso. Yo siempre trato de informar con honestidad y veracidad. No concibo la comunicación de otro modo.
Gracias.
— Luis Arroyo (@LuisArroyoM) June 12, 2026
Entonces, Arroyo salió al paso pidiendo perdón por “haber inducido a error sobre el valor de las joyas” del líder socialista. Además, aseguró que Zapatero daría “explicaciones ante el juez” sobre las joyas. Sin embargo, esto aún no ha ocurrido.
Estrategia de defensa: origen árabe
A la espera de las “explicaciones” del líder socialista, desde el entorno de José Luis Rodríguez Zapatero se está construyendo la tesis de que las joyas provienen de un país árabe y son un obsequio institucional. En esta línea de defensa, se ha ido un paso más allá dejando entrever que las joyas serían un regalo del rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz que le habría dado en Madrid en el año 2007.
Con esta estrategia, como ha informado Artículo14, el expresidente trataría de eliminar el delito de contrabando y, además, sostener que se trataría de un delito fiscal prescrito.

Sin embargo, esta argumentación también adolece de fisuras.
Si se trata de un obsequio institucional recibido durante su etapa como presidente del Gobierno durante su primera legislatura (2004-2008), la primera pregunta es por qué el expresidente no donó estas joyas a Patrimonio, como sí hizo con más de medio millar de objetos recibidos entre el 17 de abril de 2004 y el 21 de diciembre de 2011.
Así consta en el Acta de Recepción de obsequios institucionales con fecha de 1 de marzo de 2012, en la que se realiza un inventario de los “bienes de diversa naturaleza y procedencia recibidos en calidad de obsequio por el Señor Presidente del Gobierno durante las legislaturas 2004-2008 y 2008-2011, en el contexto de relaciones institucionales”.
Solo tres regalos de Arabia Saudí
Según los anexos de este Acta, durante el año 2007 y con procedencia de Arabia Saudí, únicamente figura la entrega a Patrimonio del Estado de un reloj de sobremesa dorado con esmeraldas recibido el 19 de junio de 2007.
Un año después, con fecha de 5 de junio de 2008, por parte del rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz, el regalo de un “reloj de sobremesa sobre peana de mármol y encima una figura de un ciervo”. Posteriormente, el 16 de julio, otro presente del mismo monarca: una pieza de artesanía con la representación de una escena del desierto (palmera, jaima y figuras de personajes) en oro y plata sobre base de mármol y jade.

No hay rastro en este Acta de las joyas encontradas en la caja fuerte como el collar de oro blanco de 18 quilates con cadena de diamantes y dos esmeraldas naturales procedentes de Zambia, tasado en 278.000 euros, u otro collar valorado en 220.000 euros, elaborado en oro blanco de 18 quilates con trece zafiros de origen tailandés y decorado con diamantes, además de las pulseras, sortijas o pendientes, tasados individualmente en más de 80.000 euros.
Desmontar la vía de Venezuela
Cuando las relaciones del expresidente con Venezuela y más concretamente con empresarios de este país por el rescate de Plus Ultra centran la investigación judicial, la vía árabe desdibuja otra vía de indagación sobre la entrada de las joyas.
Los investigadores rastrean si las joyas de Zapatero viajaron en las maletas de Delcy Rodríguez, cuando aterrizó en Madrid la noche del 19 al 20 de enero de 2020, tal y como avanzó este medio. Algunos expertos reconocen que la factura de algunas piezas sería árabe, pero precisan que se trata de un diseño muy valorado por el público latinoamericano. En este sentido, tasadores han explicado a Artículo14 que han identificado piezas de este tipo en venezolanos millonarios que han llegado a España en los últimos años. Por ello, los investigadores contemplan que el lote de más valor de las joyas incautadas pudiera constituir una contraprestación por su apoyo a Nicolás Maduro.
En la lista de regalos donados por Zapatero, de Venezuela proceden objetos como una escultura de bronce que representad a Simón Bolívar en uno de sus primeros viajes en el marco de la Cumbre iberoamericana celebrada en Costa Rica, el 22 de noviembre de 2004. Durante la citada reunión, el presidente de Venezuela entonces Hugo Chávez le regaló una “réplica de la espada del Libertador” y un cuadro con paisaje de Manuel Espinoza. A su vez, en abril de 2005, el ministro de Industrias Básicas y Minería de la Republica de Bolivariana de Venezuela, Víctor Álvarez Rodríguez, le regaló un cuadro con marco.
Incumpliendo su propio código ético
A su vez la tenencia de estas joyas, si fueran un regalo durante su etapa de Presidente del Gobierno, entraría en contradicción con el Código de Buen Gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado, aprobado en en 2005, que establecía que los miembros del Ejecutivo no debían aceptar regalos, favores o servicios “por valor superior a 150 euros”.
En su artículo 3.6, se señalaba: “Se rechazará cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía o préstamos u otras prestaciones económicas que puedan condicionar el desempeño de sus funciones, sin perjuicio de lo establecido en el Código Penal. En el caso de obsequios de mayor significación de carácter institucional se incorporarán al patrimonio del Estado, en los términos previstos en la Ley 33/2003, de 3 de noviembre, del Patrimonio de las Administraciones Públicas, de acuerdo con lo que se determine reglamentariamente”. Este Código de Buen Gobierno fue posteriormente derogado y sustituido por otras normas de conducta aplicables a los altos cargos de la Administración.
Si las joyas proceden realmente de un regalo institucional recibido durante su etapa, un mes después de su hallazgo y tras comprometerse ante el juez a aclarar su origen en un plazo máximo de diez días, esa explicación continúa pendiente.

