Alberto Núñez Feijóo vuelve a Madrid con una conclusión clara: Junts no va a colaborar para que salga adelante una moción de censura. Al menos, así lo creen en la élite empresarial catalana con la que se vio en privado en Barcelona. Después, en el plenario del Cercle de Economía, aseguró que “no” buscará atajos para lograr los votos necesarios, rehusando así la opción de un candidato alternativo para esa moción. En la cita estuvieron el presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu; el presidente de Telefónica, Marc Murtra; o su homólogo en Repsol, Antoni Brufau, entre otros.
“Nadie espera nada de Junts”, concluyen fuentes presentes en la reunión privada de Feijóo con estos empresarios. Una reunión que coincidió en el tiempo con la propuesta de Jordi Turull, retándole a desplazarse a Waterloo a una reunión con el expresident fugado Carles Puigdemont. El tema se coló en el encuentro con los empresarios: “Una respuesta de niño pequeño”, se escuchó, según las citadas fuentes.
Así las cosas, los principales empresarios catalanes no ven margen para que Feijóo saque adelante la tan manida moción. Y de ahí que el propio Feijóo enfriara la posibilidad de presentar una moción instrumental. “A lo que vengo es a garantizar en todo caso que devolveré la decencia a mi país con ayuda o sin ella”, dijo el líder popular en público. “No busco atajos ni vengo a pedir favores ni a regalarlos”, respondía al planteamiento de Junts de validar a Puigdemont con una foto. “Hablemos de cosas serias”, pedía ante la nube de periodistas.

Nogueras, la interlocutora
Es, a todas luces, una línea roja que el PP marcó hace un año. Las negociaciones o conversaciones con los partidos independentistas no van por ese canal. Para Feijóo, la portavoz de Junts en el Congreso de los Diputados, Miriam Nogueras, como interlocutora. “Para nosotros sigue vigente”, explican fuentes populares, que aseguran que es la “lógica” que se ha desarrollado durante toda la legislatura.
Precisamente, testar los ánimos de los empresarios –influyentes en el partido independentista- era uno de los objetivos que perseguía Feijóo en su visita al Cercle de Economía, que coincide con un momento clave de la legislatura marcado por los escándalos de corrupción que rodean al Gobierno y la postura de sus socios sobre la viabilidad de la legislatura.
El cercle de Economía reunía todas las miradas y también a muchos actores imprescindibles. Como por ejemplo un representante importante de Junts, Albert Batet, quien incluso mantuvo conversaciones informales con distintos políticos, como con el lendakari vasco, Imanol Pradales.

Probar la moción y su eficiencia no era el único objetivo de los populares. Feijóo buscaba también su propia validación. Lleva 15 años acudiendo al foro empresarial, tres como presidente de la oposición. “Su discurso hoy aquí no era fácil”, valoran en su entorno. “Ha salido muy bien, hay comentarios muy positivos de los empresarios catalanes”, aseguran fuentes al tanto de la cita.
Y es que Feijóo se encontró con unos empresarios que pedían en público -y también en privado- a través de su presidenta, Teresa García- Milà, cerrar acuerdos generales con el PSOE en cuestiones clave como la financiación autonómica. Pero Feijóo se plantó. “Ya no me engañan”, se revolvió. “Ninguno de ustedes llegaría a ningún acuerdo con una compañía investigada por corrupción, sin cuentas depositadas e insolvente”, despachó. Como primer espada, tuvo a Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia, que también se negó a pactar la financiación autonómica con el Gobierno en reuniones bilaterales. “Lo que es de todos, entre todos”, zanjó.
“Ha sido muy claro y muy valiente”, valoraban en su equipo tras su encuentro, conscientes de que, de fondo, habían rechazado la mano del Cercle para llegar a consensos con el PSOE.

Un discurso que, eso sí, dividió a los empresarios. “A los más progresistas les ha parecido demasiado contundente”, dicen fuentes presentes en la cita. “Desilusión”, se confesaban otros. Frente a esa visión, otros tantos le dieron el “ok”. “Por primera vez en tres años se les nota con ganas de Feijóo”, aseguran las mismas fuentes.
En el ámbito empresarial se palpaba cierto “cansancio” con el Gobierno y es por eso por lo que se escuchó con “atención” las recetas en el ámbito de la vivienda y de los impuestos del principal partido de la oposición.

