Fueron un total de 19 mensajes de WhatsApp entre el jefe de gabinete del delegado del Gobierno de Ceuta, Gonzalo Sanz, y un agente del CNI. Pero desmonta la versión de Moncloa sobre la ausencia de avisos ante una posible llegada masiva de migrantes. Sanz, en su declaración como testigo ante la jueza María Tardón, entregó el dispositivo que contiene ese chat.
En la testifical de este jueves, Sanz se ratificó en las acusaciones vertidas en su carta de dimisión, y después se quedó en dependencias de la Audiencia Nacional volcando el móvil. Al tratarse de comunicaciones con personal del CNI, el Consejo de Ministros tendrá que aprobar su incorporación al caso. Es decir, el Gobierno tiene que autorizar que se desclasifiquen esos mensajes de WhatsApp, según explican las fuentes consultadas.

Los mensajes fueron intercambiados dos días antes de la llegada de más de 70.000 inmigrantes a la ciudad autónoma. A las 13:52h del 29 de julio, el agente del CNI informó: “En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana a las 20h”. Y añadió: “Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores. Para que te hagas a la idea del alcance de la difusión”.
Esta información, según trasladó Sanz a la jueza, fue trasmitida a su superior. Esto es, al delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano.
En su momento, Pérez Triano negó que esto fuera así, lo que ocasionó la dimisión de Sanz “por la evidente incompatibilidad entre mi afirmación de que la información de mensajería escrita que se transmitió por el CNI el día 29 de julio fue transmitida por mi persona al propio delegado ese mismo día y las distintas declaraciones del delegado en distintos medios en las que afirma no haber recibido información por mi parte”, sentenció en su carta de despedida.
De hecho, con la entrega de su dispositivo, también se podrán conocer los intercambios de llamadas que mantuvo con PéreTriano. Un hecho que complica el futuro judicial del ya exdelegado del Gobierno.

El día de su dimisión, Pérez de Triano cambió de versión de última hora. Aseguró que advirtió al Ejecutivo semanas antes de que había que reforzar las fronteras. Dijo que se hicieron informes y comunicaciones diarias porque era “lo que les correspondía”, pero sus competencias “eran las que eran”. Y que la Delegación del Gobierno “no puede ni abrir o cerrar puestos en la frontera ni ordenar intervenir al Ejército”. De esta forma, señaló una inacción por parte del Ejecutivo. Algo que tarde o temprano tendrá que declarar ante la jueza Tardón, según pronostican fuentes del caso. La duda es si lo hará como testigo o como imputado.
En paralelo, este jueves, Moncloa ha difundido las llamadas que -según dicen- se intercambiaron entre el gabinete de presidencia del Gobierno y la presidencia de la ciudad autónoma. Juan Jesús Vivas sostuvo ante la jueza que intentó llamar diez veces a Sánchez y que Moncloa solo descolgó el teléfono tres veces. Pero el Ejecutivo sostiene: “Entre los días 27 y 30 de julio, Moncloa intercambió un total de 9 llamadas con el Gabinete del presidente Vivas. Todas fueron diligentemente atendidas en el acto o minutos después”.

