“Hay que seguir”. El PSOE intenta transmitir algo de ánimo a los suyos en la recta final de la campaña andaluza, en la que María Jesús Montero se asoma al abismo y según las encuestas puede perforar el suelo electoral histórico de su formación, 30 escaños (2022). La candidata socialista se aferrará a los salvavidas de Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero en las últimas 48 horas de campaña, antes de la jornada de reflexión y de la apertura de las urnas.
Sánchez ya estuvo a su lado el miércoles, en Pulianas (Granada), por tercera vez en estos 15 días -se suman a otros dos mítines en precampaña-. Y volverá a hacer lo propio el viernes, en el acto de cierre, en Sevilla. “Qué mas quisieran en otros países tener un Pedro Sánchez”, alabó Montero. Por su parte, el expresidente Zapatero, reconvertido en activo electoral del PSOE desde la campaña de 2023, la acompañará en Cádiz el jueves.
El PSOE escenificará así su confianza en el exjefe del Ejecutivo, que vuelve a protagonizar portadas por las novedades en la investigación del caso Plus Ultra -aún bajo secreto- que afectan al empresario Julio Martínez Martínez, su amigo y empleador. “No podemos atender a titulares”; “no hay datos ni pruebas”, afirmaron fuentes de La Moncloa sobre estas informaciones.
En el PSOE apostillaron que el presidente en funciones y candidato del PP, Juanma Moreno, busca aferrarse a cualquier noticia que permita alejar el foco de los fallos en los cribados del cáncer de mama, que Montero y el conjunto de la izquierda esgrimieron contra él en el último debate electoral, el lunes. “Ya existen reclamaciones patrimoniales presentadas por familias de mujeres fallecidas presuntamente relacionadas con retrasos en el programa andaluz de detección precoz del cáncer de mama”, aseguraron fuentes del PSOE.
Algunas voces siguen buscando razones para el optimismo. El refuerzo del sistema sanitario, que la exvicepresidenta del Gobierno ha querido colocar en el centro de la campaña, “llega a mucha gente”, asegura un dirigente socialista andaluz. Y es uno de los temas con los que creen que han conseguido “enganchar”.
“Moreno evita ese debate”, afirman desde Madrid, donde creen que este asunto han tocado “la médula de Andalucía”. Otros, como el modelo de financiación autonómica que la candidata redactó como ministra de Hacienda -y que aún reivindica-, les son más difíciles de defender. Por más que contemplen recursos adicionales para Andalucía.

A lomos de consignas: del “no a la guerra” al “sanidad, pública”
En los actos de campaña “se repite y se corea” que los andaluces quieren reforzar su sanidad pública, apuntan desde Ferraz. El “no a la guerra” y el “sanidad pública” son dos de los eslóganes más repetidos. Y a los que se encomiendan para lograr “un resultado digno”. Básicamente, no descender de los 30 escaños, o hacerlo por un solo acta. Sostienen que todavía es posible.
No se ven con muchas más opciones. “Es complicado. Seguiremos peleando”, sintetiza una dirigente. La misma que denuncia, sin identificar a su autor, que han identificado ejemplos de campañas para desmovilizar el voto socialista. Una de ellas consistió en distribuir carteles por Córdoba con la leyenda “Sin Ambrosio no vamos; que te voten en Fuenteovejuna”, con el rostro de Montero estampado en él.
El texto alude a la exalcaldesa Isabel Ambrosio, que fue parlamentaria en la anterior legislatura y que no repite en las listas. El otro cartel luce el rostro de la senadora y expresidenta de la Junta Susana Díaz, separado de los de Sánchez y Montero: “Para estos, que vuelva Susana”, reza.
En el PSOE andaluz, además, interpretan que las polémicas de los últimos días, la que tiene que ver con las palabras de su candidata sobre la muerte de dos guardias civiles, y el uso “partidista” de Moreno de la tragedia de Adamuz, están perdiendo fuelle. “El PP se está equivocando con sacar Adamuz y lo de [Fernando Grande] Marlaska”, afirman, en referencia a la ausencia del ministro del Interior en el funeral de los dos agentes de la Benemérita fallecidos el pasado viernes.
“Quien saca rédito a eso es Vox”, insisten. Y, en lo que tiene que ver con el accidente ferroviario, que podría jugar en su favor -el alcalde de la localidad ha arremetido este martes contra Moreno-, creen que es un tema que ya va “perdiendo fuerza”. “No se puede estirar más el chicle”.

El Gobierno aspira a que la gestión de la crisis del Hantavirus sume apoyos, mientras Montero insiste en el voto oculto
A dos días del cierre de campaña, dirigentes de los partidos a la izquierda del PSOE recuerdan que el PP acostumbra a cometer errores al atisbar la meta, una “habilidad” que esperan que vuelva a materializarse. Confían en un traspiés de Moreno que le haga perder la mayoría absoluta que aspira a revalidar. Es el mejor escenario que hoy les anticipan las encuestas.
Montero, por su parte, repite que no se fía de los sondeos, por “experiencia”. “En dos elecciones al menos, que yo recuerde, las elecciones de 2018, nadie, nadie, ninguna encuesta, planteaba que el Partido Socialista pudiera no gobernar. Y, sin embargo, con los peores resultados de la historia, gobernó el señor Moreno Bonilla. Y en el año 2012 pasó a la contra. Todas las encuestas daban que gobernaba el Partido Popular, y el señor Griñán pudo gobernar”.

Una de sus cartas ha sido precisamente presumir de las medidas del Gobierno para reducir el paro en Andalucía, o para incrementar el salario mínimo o las pensiones. No puede distanciarse de que dejó el Consejo de Ministros hace menos de dos meses, ni renegar de su paso por el Ejecutivo durante casi 8 años.
Ni en sus filas ni en el Gobierno aclaran qué más se puede hacer para estimular la participación y vencerle la partida a la abstención, su principal preocupación.
Por su parte, tras superar la etapa aguda de la crisis del Hantavirus, desde Moncloa sacaron pecho por su habilidad de afrontar situaciones inéditas. Y desearon que esta capacidad se vea por fin reflejada en unos resultados electorales que rompan la tanda de derrotas de este ciclo. Si no hay cambios, la del domingo será la cuarta. “Este Gobierno afronta las crisis de la mejor manera posible. Sólo podemos esperar que los ciudadanos lo tengan en cuenta a la hora de votar”.
