Cerrado el melón en Castilla y León, con Alfonso Fernández Mañueco investido como presidente con los apoyos de Vox, todos los focos están puestos ya en Andalucía. Y Juanma Moreno ha decidido tomar el timón de las negociaciones, manteniendo un primer encuentro formal con los De Santiago Abascal.
El presidente andaluz ha hecho esperar a Vox. “Ya no lo podía demorar más el señor Moreno”, ironizan en el partido de Abascsal. Pero con esta gestión propia de los tiempos ha generado incluso cierto desconcierto en el PP nacional, que lleva días asegurando en público y en privado que “pronto” se iniciarían las negociaciones, pero sin tener constancia del “cuándo”. Esta misma semana, portavoces nacionales reconocían no tener información y confiaban en tener un gobierno “más pronto que tarde”.
Sin presencia de la dirección nacional del PP
Moreno ha esperado 23 días para propiciar un primer encuentro con el líder de Vox en la región, Manuel Gavira. Una primera toma de contacto formal que se ha producido en Sevilla y sin la intervención de Génova, según ha confirmado este diario. Su presencia, sin embargo, se da por hecha en lo sucesivo, según deslizan fuentes de la dirección nacional.

En el PP aseguran que la intervención de los delegados de Feijóo en las negociaciones con Vox no era necesaria todavía porque en esta primera cita “solo se hablaba de la Mesa” del Parlamento andaluz -que se constituirá este jueves- y no de un pacto de gobierno. Sin embargo, según fuentes de ambos partidos en Andalucía, en la reunión se ha abordado “un posible acuerdo para la gobernabilidad en Andalucía”. Una jornada de trabajo en la, que por parte de Vox, sí estuvo Montse Lluis, secretaria general adjunta del partido. Esto es, de su dirección nacional.
Desde Madrid aseguran que tanto el número dos del PP, Miguel Tellado, como la jefa de gabinete de Feijóo, Marta Varela, estarán presentes en las negociaciones – de forma presencial o telemática- cuando estas toquen aspectos de la política nacional. Génova “solo acompañará y ayudará al equipo autonómico cuando el motivo de conversación sean aspectos de política nacional”, abundan. Por ejemplo, a la hora de abordar “la prioridad nacional”, que Vox constata una línea roja.

De fondo, Moreno siempre ha reivindicado su “total autonomía” para maniobrar. Sin embargo, el hecho de que no haya conseguido revalidar su mayoría absoluta y dependa de dos votos de Vox para gobernar, acercan al barón andaluz al “acuerdo marco” diseñado por la dirección nacional para pactar con Vox.
Así ha ocurrido, de hecho, en los pactos de gobiernos tejidos por ambos actores en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Es el formato que la dirección nacional ha impuesto a sus barones autonómicos después de que los pactos estuvieran a punto de descarrilar y desembocar en una repetición electoral ante los choques entre María Guardiola y Vox.

Sea como fuere, Moreno acelera en unas negociaciones que quiere llevar en la máxima discreción. De hecho, la noticia de la reunión saltó a los medios antes de que su núcleo duro tuviera constancia de él. Las dos partes reconocen que la reunión de trabajo ha sido “cordial”, y se emplazan a “seguir dialogando” en los próximos días. “Negociaremos con proporcionalidad”, responden en el partido de Abascal, manteniendo todas las incógnitas en el aire, también su posible entrada en el Gobierno. Un extremo que Moreno rechaza.
