La enésima explosión en Movimiento Sumar, el partido fundado por Yolanda Díaz, deja libre el camino para que las aspirantes a tomar las riendas, Verónica Barbero y Rosa Martínez, logren sus objetivos sin dificultad en la Asamblea del 11 de julio. Y borra de un plumazo de la ecuación a Lara Hernández, hasta el miércoles co-coordinadora general del partido, que apenas llevaba un año y tres meses al frente de esta pequeña formación.
Según explican distintos dirigentes, para una parte de los suyos estaba políticamente sentenciada desde el primer tsunami que le tocó surfear al partido al inicio de este año. En febrero, Yolanda Díaz anunció que no se postulará a candidata de la izquierda para las próximas elecciones generales.
Pocas semanas después, en marzo, empezó a correr entre dirigentes el rumor de una denuncia interna contra Hernández por supuesto acoso laboral a trabajadores, que no ha sido archivada hasta este fin de semana. Empezó a vislumbrarse entonces el enfrentamiento entre el bloque liderado por Barbero, portavoz parlamentaria, y la entonces líder de la formación.
Entre los dirigentes afines a Hernández aseguraron que la portavoz en el Congreso aspiraba a ocupar su puesto, mientras que entre los de Barbero se consideró que Hernández había agotado su ciclo, toda vez que había sido aupada por Díaz. Y que la vicepresidenta ya se había borrado del futuro de su organización.
El procedimiento contra la ya ex co-coordinadora, como ha podido acreditar Artículo14, tiene a Barbero entre sus seis impulsores. Son dirigentes y cargos orgánicos del partido, que la interpusieron como testigos de ese supuesto maltrato a algunos trabajadores.
En los últimos días se han ido sucediendo las retiradas de estas acusaciones, si bien la portavoz parlamentaria sí ratificó haber sido testigo de parte de los supuestos malos tratos de Hernández a trabajadores. La exlíder de Movimiento Sumar ha denunciado haber sido víctima de una campaña política, y ha amagado con emprender acciones legales por las “calumnias e injurias” sobre su persona.

La denuncia interna se resolvió el 28 de junio, dos días antes de cerrar el plazo para registrar listas
El miércoles, en la comparecencia en rueda de prensa en la que anunció su dimisión, su renuncia a figurar en listas y su baja como militante, Hernández evitó señalar directamente a Barbero. En el pasado, dirigentes considerados afines a la entonces co-coordinadora aseguraron que la portavoz parlamentaria quería descabalgarla para quedarse con su posición. En el entorno de Barbero negaron que tuviera esta voluntad.
La semana pasada, este diario avanzó que serían la propia portavoz y la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Martínez, quienes se postularán para la coordinación general, que estatutariamente deben compartir dos personas. Hernández la desempeñó en solitario desde la salida de Carlos Martínez, comunicada con discreción en agosto de 2025, en mitad del verano.

La denuncia interna se resolvió el 28 de junio, exactamente dos días antes de que expirase el plazo para presentar las listas a la Asamblea del 11 de julio. Es su tercer congreso político en los poco más de dos años de vida como formación. El consuelo para los dirigentes consultados es que la guerra interna no ha impedido que avancen las conversaciones con Izquierda Unida, Comunes y Más Madrid para reeditar su alianza de cara a las próximas generales, que se organizará bajo una marca con la denominación “frente” entre sus siglas.
Esto, sumado a que sus socios del PSOE en el Gobierno han aceptado incluir algunas de sus reivindicaciones en materia de vivienda en un inminente decreto ley sobre esta materia, les ha ayudado a capear estos meses. Pese a cualquier apoyo externo el clima en Movimiento Sumar se ha visto enrarecido desde la reunión en marzo de la dirección -Grupo Coordinador- , cuando decidieron celebrar esta Asamblea.
La denuncia ya archivada contra Hernández no había trascendido hasta el inicio de junio, cuando la exsecretaria de Organización, Laura Moreno, aludió a ella en una carta que generó un enorme malestar en sus filas. Un día después de que trascendiera esta misiva, Elizabeth Duval, exsecretaria de Comunicación del partido, escribió un artículo demoledor contra Hernández en las páginas de este diario.

Txema Guijarro, Agustín Santos o Manolo Lago, fuera de las listas
La lista negociada entre Barbero y Martínez a la dirección es la única registrada de cara a este congreso, como confirman fuentes del partido. En las últimas semanas las diferentes facciones han intensificado las conversaciones a varias bandas para lograr cierto equilibrio con los territorios. Visto que no habrá competencia, la composición de la futura Ejecutiva y el reparto de carteras en la nueva cúpula previsiblemente no generarán sorpresa.
El martes, desde el entorno de las futuras co-coordinadoras ofrecieron a Hernández la opción de integrarse en una de las listas. Lo rechazó. Tenía tomada la decisión de dimitir y renunciar a la militancia, pero “por responsabilidad política” decidió esperar a que se archivase su expediente, según detalló ella misma en rueda de prensa.
Por lo pronto, varias fuentes confirman que algunos de los dirigentes que en determinados periodos se consideraron muy cercanos a Díaz no aspiran a volver a formar parte del Grupo Coordinador. En la joven historia de este partido son varias las personas que, en espacios temporales acotados, han podido presumir de esta consideración por parte de la vicepresidenta.
Entre ellos está Txema Guijarro, secretario general del grupo parlamentario y figura imprescindible para coordinar su actuación en el Congreso -y la de los grupos que antes lideró Podemos-. O Agustín Santos Maraver, número dos de la vicepresidenta en las listas al Congreso. También Manolo Lago, en su día uno de los principales apoyos y puntales políticos de Díaz.
Movimiento Sumar se encamina así hacia una Asamblea atípica, 10 días después de la dimisión -cuasi forzosa- de su líder. Y marcada por la “campaña” que Hernández denuncia haber sufrido durante meses.

