El despliegue de efectivos militares en Ceuta para hacer frente a la situación migratoria en la frontera ha puesto de manifiesto, según informa la ATME –Asociación de Tropa y Marinería-, un cuadro de improvisación, falta de medios y temor entre los propios militares ante las consecuencias legales de sus actuaciones.
“Nuestros compañeros” bajo presión
“Hay mucha incertidumbre y sobre todo preocupación de nuestros compañeros”, resume una fuente de ATME que se encuentra en contacto directo con los militares desplegados en la ciudad autónoma. Esa preocupación, explica, no nace solo de la magnitud de la crisis migratoria, sino de la falta de previsión con la que se ha gestionado el operativo.
Cuarteles sin capacidad para acuartelar a toda la tropa
Uno de los primeros problemas señalados es logístico. “Nos están avisando por la falta de medios de los militares, los cuarteles no están preparados para acuartelar a todos los militares“, denuncia la misma fuente. El problema, explica, es estructural: “Ahora mismo no todos los militares viven en los cuarteles, con lo cual cuando hay que acuartelarlos a todos, ¿dónde los metes?”. A esa carencia de espacio se suman otras necesidades básicas: “La falta de material, alojamiento, comida…”.
El miedo a las denuncias
Pero, según esta fuente, el problema que más inquieta a los militares no es el material, sino el jurídico, un aspecto que rara vez se aborda públicamente. “Hay un aspecto que nos preocupa muchísimo, y no te hablaban ellos: el aspecto legal”, advierte. El temor tiene precedentes concretos: “Ya ha habido denuncias en anteriores saltos masivos, donde luego los militares les han denunciado por críticas como estas: usted no hizo, usted no dio auxilio a una persona que se estaba ahogando, usted no le ayudó, usted le pegó, usted le agarró…”.
Esa experiencia previa ha dejado una huella de desconfianza entre la tropa. “Nuestros militares tienen miedo por unas consecuencias legales que luego uno dice ‘oiga yo cumplía órdenes”, señala la fuente, en referencia a la posición de vulnerabilidad en la que quedan los efectivos cuando sus actuaciones sobre el terreno son cuestionadas después, pese a haber actuado siguiendo instrucciones superiores.

Calles “llenas” y órdenes que no llegan
El relato que trasladan estas fuentes describe una situación de control desbordado en las calles. “La situación es de auténtico descontrol. Están todas las calles llenas de inmigrantes, los militares están siendo desplegados, pero no tienen órdenes concretas que a nosotros nos lleguen sobre qué tipo de actuaciones tienen que llevar a cabo”, denuncia. Esa ausencia de instrucciones claras agrava, según explica, la sensación de desorientación sobre el terreno: “Ahora mismo la situación es de incertidumbre y desconocimiento total”.
La prioridad, según el sindicato: el personal
Ante este panorama, la fuente insiste en que la preocupación central no es operativa, sino humana. “Para nosotros la máxima preocupación es el personal, cómo se encuentran ellos y de qué manera podemos ayudarles a asesorarles legalmente”, subraya. La incógnita, añade, se extiende más allá del propio despliegue: “De qué va a venir el día después”.

El testimonio recogido apunta a una doble crisis: la humanitaria, visible en las calles de Ceuta, y otra menos visible pero igualmente acuciante para quienes la viven desde dentro: la de unos militares que dicen sentirse desprotegidos, mal equipados y expuestos legalmente en un operativo del que aseguran no tener instrucciones claras.

