¿Por qué ha dimitido el jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta que recibió los mensajes del CNI?

Gonzalo Sanz deja el cargo después de conocerse los mensajes y una llamada con el CNI horas antes de la entrada masiva en Ceuta

Gonzalo Sanz - Política
Una fotografía de archivo de Gonzalo Sanz.
EFE

Gonzalo Sanz, hasta ahora jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, ha presentado su dimisión después de quedar situado en el centro de la polémica por los documentos desclasificados sobre la crisis migratoria del pasado 30 de julio. Su salida llega apenas dos días después de hacerse públicos los mensajes que recibió directamente de un miembro del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) horas antes de la entrada masiva.

Oficialmente, Gonzalo Sanz ha alegado motivos personales y familiares. Sin embargo, su renuncia se produce en medio de una creciente discrepancia sobre qué ocurrió con la información que el CNI trasladó al Gabinete de la Delegación y si el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, llegó a conocerla.

La dimisión se convierte así en la primera consecuencia política directa derivada de la publicación de los documentos que el Gobierno decidió desclasificar esta semana.

El mensaje del CNI que coloca a Gonzalo Sanz en el centro de la crisis

La controversia gira alrededor de las comunicaciones mantenidas el 29 de julio, un día antes de la entrada masiva en Ceuta. Los documentos muestran que un agente del CNI contactó con el Gabinete de la Delegación y avisó de la existencia de convocatorias difundidas en redes sociales.

“En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana a las 20h”, señalaba uno de los mensajes. El agente añadía que las convocatorias aprovechaban la celebración de la Fiesta del Trono de Marruecos y que circulaban en dos grupos con alrededor de 180.000 seguidores.

Aquella comunicación fue recibida por Gonzalo Sanz. Horas después, a las 21:34, se produjo además una llamada de aproximadamente 11 minutos entre el integrante del CNI y el Gabinete de la Delegación.

Los documentos acreditan la existencia de ambos contactos, pero no reproducen el contenido de la conversación telefónica ni permiten saber por sí solos qué información fue trasladada posteriormente al delegado.

Las versiones de Sanz y del delegado chocan

Ahí se encuentra precisamente el principal conflicto. Miguel Ángel Pérez Triano aseguró tras conocerse los documentos que Gonzalo Sanz no le había informado de aquellas comunicaciones.

El delegado afirmó que desconocía tanto los mensajes como el contenido de la llamada y restó además importancia al intercambio. A su juicio, no se trataba de una alerta formal del CNI, sino de una conversación habitual dentro de un contexto de fuerte presión migratoria.

“Por supuesto que no es una alerta”, sostuvo Pérez Triano, quien argumentó que este tipo de advertencias, cuando tienen carácter oficial, se elevan por los canales correspondientes hacia los ministerios competentes. También aseguró que el contenido no aportaba “absolutamente nada nuevo”, porque las convocatorias para entrar en Ceuta ya eran conocidas.

Sin embargo, informaciones conocidas después apuntan a que Gonzalo Sanz no comparte esa reconstrucción y sostiene que sí trasladó al delegado la información recibida del CNI. Esa divergencia ha terminado abriendo una fractura dentro de la propia Delegación.

Una dimisión tras la desclasificación de los 40 documentos

La salida de Gonzalo Sanz no puede entenderse al margen de la decisión del Gobierno de hacer públicos 40 documentos y comunicaciones relacionados con los días anteriores y posteriores a la crisis.

Los papeles revelaron que el CNI había detectado convocatorias para intentar acceder a Ceuta tanto por mar como por la valla y que había informado no solo a la Delegación, sino también a la Guardia Civil y a los servicios de inteligencia marroquíes.

El propio CNI ha aclarado posteriormente que, aunque detectó y comunicó aquellas señales, no consiguió anticipar la verdadera magnitud de lo que terminaría sucediendo. Más de 70.000 personas intentaron entrar en la ciudad autónoma durante los acontecimientos del 30 y 31 de julio.

El debate político ya no se centra únicamente en si hubo señales previas, sino en cómo circularon dentro de la Administración y por qué no generaron una respuesta capaz de anticipar la dimensión de la crisis.

La primera dimisión por la gestión de la crisis de Ceuta

La renuncia de Gonzalo Sanz eleva ahora la presión sobre Miguel Ángel Pérez Triano. El delegado ha descartado dimitir y defiende que actuó correctamente con la información de la que disponía.

La polémica ha trascendido además las instituciones. Durante los últimos días se han producido concentraciones ante la Delegación del Gobierno en Ceuta en las que algunos ciudadanos han exigido explicaciones sobre la gestión previa a la entrada masiva.

Por ahora, la dimisión de Sanz no resuelve la principal incógnita. Los mensajes muestran que el CNI habló directamente con su Gabinete; el delegado asegura que nunca recibió esa información; y el ya exjefe de Gabinete sostiene una versión distinta.

La salida de Gonzalo Sanz convierte así un problema de coordinación institucional en una crisis política interna. La cuestión pendiente sigue siendo la misma que dejaron los documentos sobre la mesa: quién supo qué antes del 30 de julio y por qué las advertencias disponibles no se tradujeron en una anticipación eficaz de lo que estaba a punto de ocurrir en Ceuta.

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