Comité Federal del PSOE

Sánchez rebaja la corrupción a “personas concretas” que “se aprovecharon” y descarta elecciones

"La pregunta no es si vamos a seguir, sino cómo no vamos a seguir", insistió Sánchez, que calcó buena parte de su discurso de este miércoles

MADRID, 27/06/2026.- El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la reunión del Comité Federal del Partido, este sábado. El PSOE reúne a su Comité Federal para arrancar el ciclo electoral de 2027 e intentar dejar atrás los casos de corrupción que afectan al partido en una cita en la que está previsto que algunos barones socialistas exijan respuestas a Pedro Sánchez por la gestión de los mismos. EFE/Chema Moya

Con prácticamente las mismas palabras sobre la corrupción y los logros del Gobierno que ya empleó en el Congreso de los Diputados, el miércoles. Y con un llamamiento al cierre de filas de los suyos, para salir ganar en las elecciones autonómicas y municipales de 2027. Pedro Sánchez ha arengado este sábado al Comité Federal, que no se convocaba desde hace un año, y ha augurado que su proyecto político llegará a 2027 “y más allá”, hasta después de 2031.

Por eso ha recetado “coraje y determinación” a los suyos, “salir todos a una” para volver a “ganar” y a “gobernar”. Para evitar que PP y Vox, “la involución”, lleguen a La Moncloa. Sostuvo que, en las comunidades donde ya gobiernan estas fuerzas, están “desmantelando la institucionalidad”, limitando “derechos”. Frente a eso, sostuvo que su coalición “incomoda” porque sus políticas “funcionan”. “Ofrecen esperanza más allá de nuestras fronteras”.

“Somos molestos para los de arriba porque somos útiles para los demás”, mitineó. Y presumió de que, pese a los ataques contra sus siglas, en el PSOE “nunca” han “tirado la toalla”. “Nos han querido quebrar una y mil veces”, denunció.

MADRID, 27/06/2026.- El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (2i), y la vicesecretaria general, María Jesús Montero (2d), durante la reunión del Comité Federal del Partido, este sábado. El PSOE reúne a su Comité Federal para arrancar el ciclo electoral de 2027 e intentar dejar atrás los casos de corrupción que afectan al partido en una cita en la que está previsto que algunos barones socialistas exijan respuestas a Pedro Sánchez por la gestión de los mismos. EFE/Chema Moya
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la reunión del Comité Federal del Partido, este sábado.
EFE

Con el fantasma del posible adelanto electoral volviendo a materializarse tras las advertencias del PNV, Sánchez ha prometido este sábado que los comicios se celebrarán en 2027, no antes.

A su entrada al Comité Federal, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, diagnosticó que la formación vive hoy el “peor momento” de su “historia reciente”, y por eso volvió a reclamar un adelanto electoral. Casi una decena de dirigentes territoriales socialistas cerraron filas con Sánchez, dejando solo a Page. Dentro del órgano, el barón castellanomanchego reiteró su diagnóstico y exigió elecciones o una cuestión de confianza, informan fuentes socialistas.

“La pregunta no es si vamos a seguir, sino cómo no vamos a seguir”, insistió Sánchez, que calcó buena parte de su discurso de este miércoles. Y justificó su voluntad de seguir -“mejorar la vida de la gente siempre vale la pena”-, porque quedan “medidas importantes” por aprobar, entre ellas los Presupuestos Generales del Estado.

Así, se comprometió a presentar las cuentas en 2026 -prometió lo mismo para las del ejercicio anterior-, y reiteró que la cita con las urnas será el próximo año. Pese al “estado de frustración” de la oposición, les recordó que las legislaturas, “cuando ellos no gobiernan también duran cuatro años”. Y recitó buena parte de las medidas aprobadas por su Gobierno, para intentar justificar su continuidad: “Somos un refugio para millones de personas de nuestro país”.

Rebaja los casos de Ábalos, Cerdán o Díez a “personas concretas” que “se aprovecharon”

Sánchez ha reclamado el apoyo de todas las fuerzas para su proyecto de ley con medidas anticorrupción, que ni siquiera ha llegado al Congreso. Y se ha jactado de que, con su llegada al poder, hace 8 años, “extirpamos la corrupción sistémica”. Ha asegurado que entiende “el enfado de la ciudadanía” y la “decepción que provoca la corrupción”, pero lo ha relacionado con los “treinta minutos” que dedican los informativos cada día a las distintas causas.

Negó que todos los partidos sean “iguales” en esta materia, y trató de rebajar la relevancia del “nubarrón de causas”. “En el torrente de titulares, especulaciones, subyacen tres dimensiones que conviene observar de manera separada”, “tres elementos que centran el debate público”: “un caso de corrupción al que respondimos con contundencia” (José Luis Ábalos); la investigación a José Luis Rodríguez Zapatero, que “no afecta” al Gobierno, y la “campaña de mentiras” que, a su entender, subyace a las investigaciones que sufren sus familiares.

En el mismo bloque de Ábalos incluye las causas de la fontanera y exmilitante socialista Leire Díez y el sucesor de Ábalos como secretario de Organización, Santos Cerdán. “Personas concretas se aprovecharon de su situación para conseguir beneficios personales”, simplificó. “No conocíamos sus prácticas”, “no las habríamos tolerado”, insistió. Tampoco aludió expresamente a la condena del Tribunal Supremo a Ábalos, 24 años de prisión. Y aseguró que su formación no se ha financiado ilegalmente, “como sí hicieron otras”. 

Sobre Zapatero, obvió cualquier mención a las joyas del expresidente. Denunció con especial énfasis el “atropello” a sus “derechos fundamentales” y a los de sus familiares, con la filtración de su “agenda privada” y “cientos y cientos de mensajes personales”, que “nada tienen que ver” con la causa. “Es impropio de una gran democracia como la española”; “Se ha causado un inmenso daño desde el punto de vista personal y familiar”, afeó, antes de reivindicar su legado.

De hecho, en la misma semana en la que el Congreso ha aprobado una iniciativa simbólica para pedirle que se someta a una cuestión de confianza, Sánchez obviaba cualquier mención a este hecho. Y hasta tiró de ironía: se refirió a que PP y Vox votaran “con el partido de Puigdemont”: “Con la que montaron con la amnistía, y ahora resulta que están de acuerdo”. Sabía que pocos dirigentes se atreverían a enmendar sus palabras abiertamente.

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