Sin nuevas medidas. Sin disculpas. Y sin explicar cómo pudo darse la trama de José Luis Ábalos, Koldo García o Víctor de Aldama, que el lunes fue castigada por la sentencia del Tribunal Supremo. Sin aportar un solo dato sobre las presuntas maniobras de Leire Díez y Santos Cerdán, que supuestamente utilizaron la sede de Ferraz y dinero del partido para perseguir sus fines. Tampoco desveló ninguna clave que sustente su confianza en el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Apenas lo hizo con las causas que afectan a su esposa y su hermano.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece este miércoles ante el pleno del Congreso de los Diputados [Aquí, en directo], para negar un esquema de “corrupción generalizada” que esté carcomiendo al PSOE y a su Ejecutivo. Para intentar marcar distancias con estas causas, las que están en instrucción o la que ya ha sido enjuiciada. Y para vender las bondades de su proyecto político.
Sánchez, que fue empujado a comparecer por sus aliados parlamentarios y sus socios de Sumar, ha zanjado en apenas media hora su primera intervención, sin límite de tiempo. Apenas dedicó tres o cuatro minutos para informar del último Consejo Europeo, en Bruselas, el otro motivo de su rendición de cuentas ante la Cámara Baja.

La parte del león la destinó a intentar rebajar la gravedad de la situación. A afear a los partidos de la derecha, pero también a algunos medios de comunicación, que intenten “mezclar” los distintos asuntos abiertos en los tribunales, para “crear una sensación de corrupción generalizada”. “Ya les digo que no existe”.
“La pregunta no es si debemos continuar. La pregunta es, ¿cómo no vamos a continuar?”, arengó el presidente. En esta primera intervención, Sánchez insistió en que algunas de las causas que les salpican sólo buscan destruirlos, y en paralelo deslizó que “la mayoría de jueces” hacen “un trabajo modélico”. Se comprometió a limpiar “lo que haya que limpiar”, y a seguir gobernando “para que quienes más lo necesitan tengan el apoyo de su Gobierno”.
Sobre Zapatero: “Nadie puede hoy sacar conclusiones”
Así, categorizó en tres bloques los distintos frentes abiertos. El primero es en el que engloba los delitos de Ábalos, exministro y exsecretario de Organización del partido, ya juzgado. El segundo tiene que ver con las causas aún en instrucción, como la de la fontanera Díez y el también exnúmero tres Cerdán, pero también el caso el expresidente Zapatero. Y el tercero es el que afecta a sus familiares, que directamente considera una persecución política.
Sobre el primero, afirmó que no puede “haber ningún espacio de impunidad para personas corruptas, sean quienes sean”. Y que la dirección socialista actuó desde el primer minuto para apartar a Ábalos (febrero de 2024), cuando aún ni siquiera estaba imputado. Consideró éste “un caso flagrante y claro de corrupción”, pero lo acotó a quienes “se aprovecharon del PSOE para sacar dinero”.
En relación a Zapatero, recordó que en su Gobierno “no hubo un solo escándalo” de corrupción, y revalidó su “confianza” en el expresidente: “Nadie puede hoy sacar conclusiones”. Además de insistir en la legalidad del rescate de la aerolínea ‘Plus Ultra’: “No debe existir ninguna sombra de duda sobre la actuación del Ejecutivo. “Quien quiera proyectarla, le pido que lo haga con pruebas”.
Destacó que ésta y otras investigaciones “siguen en marcha”, por lo que esgrimió la presunción de inocencia y reclamó prudencia. “No juzguemos más allá de lo que conocemos”. En la misma línea, aseguró que supo nada de las supuestas maniobra de Díez y Cerdán: “Jamás conocí ni hubiera tolerado ninguna de estas prácticas”. Y, sobre las cuentas de su partido, aseguró que el PSOE “no se ha financiado ilegalmente”. “Si ha ocurrido algo de eso, han sido otros los que se han aprovechado de sus recursos”, precisó.
También recordó que hace un año, después del estallido del caso Cerdán, ya compareció en la Cámara y pidió disculpas. Entonces anunciaron medidas que hoy siguen en tramitación, que ni siquiera han aterrizado en el Congreso, y para las que reclamó el apoyo de los partidos, también de derechas. “El Ejecutivo ya ha hecho su parte”, presumió. Lo cierto es que estas medidas aún deben volver a pasar por la mesa del Consejo de Ministros.
Y defendió la inocencia de Begoña Gómez y David Sánchez. Las causas que les afectan, afirma, se construyeron siguiendo “un patrón” comprobado, con difusión de “informaciones falsas”, publicadas por “pseudo medios” que “viven de la financiación pública de gobiernos del PP y de determinados lobbies”, para que luego se presenten querellas con estos “recortes de prensa”.
Entre medias, Sánchez disparó contra el PP por tener “hasta seis causas abiertas más” que el PSOE; por contar con “más de 30 casos abiertos con 150 imputados”; por intentar extender “el nubarrón de la corrupción” o por “violentar la separación de poderes”. Además de afearles que hablen “de cloacas cuando montaron una policía patriótica”, que “crucifiquen a un fiscal general” condenado por “filtrar”, mientras “presumen” de contar con “información privilegiada”.
