Pedro Sánchez impone el cierre de filas en el Gobierno y en el PSOE tras un mes de intercambio de recados entre el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y la titular de Defensa, Margarita Robles, a raíz de los avisos de los servicios de inteligencia antes de la crisis en Ceuta.
La publicación este miércoles de cerca de 40 documentos previos al paso masivo de migrantes por la frontera española -una “voladura controlada”, según fuentes del PSOE-, se saldó con Moncloa señalando al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Le atribuyó haber difundido un mensaje “ambiguo” y sin carácter “formal”. Y, a su entender, esta advertencia no anticipaba la “magnitud” de la entrada de migrantes en situación irregular que se estaba gestando.
Sánchez ahondó en esta línea poco después con un mensaje en su perfil de X, y Robles ha acabado asumiendo prácticamente los mismos términos. De precisar que en Ceuta se produjo “un fenómeno de una magnitud que no era previsible”, casi repitiendo palabra por palabra la consigna oficial, a restar fuerza a su defensa a capa y espada del CNI, para reconocer que todavía tienen “lecciones” por aprender. “Todos tenemos que aprender y sacar lecciones”, recitó en la mañana del jueves. Fuentes socialistas aseguran que el presidente no le dio otra opción.
Antes de conocerse los documentos del CNI y otros servicios de inteligencia, fuentes de Moncloa ya expresaban su hartazgo con Robles. La foto de su reunión con el Rey, Felipe VI, difundida por Casa Real el martes, fue el último movimiento de la ministra que logró irritar en el núcleo de poder del Ejecutivo. “Está sola”; “Va a lo suyo”, acusaron. Y, tras semanas visibilizando la pugna con Marlaska -que ha acabado extendiendo a Sánchez-, la titular de Defensa pasó a matizar su discurso sobre el aviso del CNI.
En la misma comparecencia ante los medios, el jueves, introdujo ocho llamadas o reivindicaciones sobre la “unidad” o la importancia de estar “unidos”, presumiendo de la cohesión del Ejecutivo. “El Gobierno cumple con su obligación, trabaja y trabajamos unidos”, sostuvo. En el camino, rechazó entrar en “polémicas”, defendió buscar “lo positivo” y abogó por “no querer buscar discrepancias donde no las hay”.
La filtración de documentos: una “voladura controlada”
Dirigentes socialistas mostraron satisfacción por este giro, que viene a unificar el discurso en un momento particularmente sensible. El Gobierno, explican, ha optado por una “voladura controlada” al desclasificar los documentos. Pocas horas después, el jueves, ya los reclamó la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón, que investiga la entrada masiva de personas a España entre el 30 y el 31 de julio. Escogieron difundir las comunicaciones, informes y otros documentos antes de que la jueza pudiera requerirlos. Y poco después de que Sánchez reconociera que el CNI es “uno de los elementos a mejorar” tras esta crisis.
Más allá del impacto inicial y del calculado silencio socialista, los interlocutores del partido consultados descartan cualquier dimisión o relevo en el Ejecutivo. El propio titular de Interior, vencedor del pulso con Robles, ha aclarado este jueves que no contempla abandonar su cargo. Y ha incidido en que el CNI ha reconocido “muy claramente” y “taxativamente” que nunca emitió “ningún tipo de alerta en los términos” de lo ocurrido en Ceuta. Por si las dudas.
La salida de Robles tampoco se contempla, ni en la estructura del partido ni en el Gobierno. Por más que haya interlocutores del Ejecutivo que afirmen en privado que la ministra “sólo mira por ella”. O que en la guerra de versiones con Marlaska sobre los avisos del CNI “no le importó mentir”.
Hace una semana, en la comparecencia del presidente ante el pleno de la Cámara Baja, en el Ejecutivo criticaron también que Robles optara por no aplaudir a Sánchez en determinados momentos de su intervención. “No sé qué hace aquí”, resumió uno de ellos. Nadie espera que Robles abandone por su propio pie el Ministerio.
Incluso entre sus aliados de Gobierno, Sumar, es un secreto a voces que la titular de Defensa suele actuar como un verso libre. “No sé cómo [Sánchez] la ha mantenido tanto tiempo”, resume un dirigente de este espacio. Tampoco en la formación minoritaria de la coalición ven que el asiento de Robles en el Consejo de Ministros pueda quedar vacante.
Por lo pronto, desde fuerzas como ERC o Compromís sí han cuestionado la permanencia en sus cargos del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, y de su jefe de Gabinete, que fue avisado por el CNI de una convocatoria para cruzar la frontera un día antes de producirse (29 de julio). Francesc-Marc Álvaro, diputado republicano, tildó de “escándalo” que el Ejecutivo mantenga a Triano en su puesto. Águeda Micó, de Compromís, también se inclinó por su relevo: “Sinceramente no hicieron bien su trabajo porque la información que les trasladó el CNI no se la tomaron en serio al pensar que era una más”.

La foto con el Rey, un gesto “poco prudente”
La imagen de Robles reunida con el Rey, difundida el martes por la Casa Real, ya generó suspicacias en el núcleo de poder del Ejecutivo. La cita, a la que asistió la cúpula del Ejército, sirvió para abordar la situación de Ceuta “desde el punto de vista de la defensa”, según Zarzuela. Y se produjo en un momento particularmente complejo, en el que el Gobierno acusa el desgaste por su gestión de la crisis.
De hecho, fuentes de Moncloa aseveran que Robles ha sido “poco prudente” con esta reunión. “Con el Rey uniformado [como capitán general de las Fuerzas Armadas] y [para hablar] sobre Ceuta”, insisten. Afirman que la ministra de Defensa “va a lo suyo”, y reconocen el malestar generado por esta imagen.
“No hay división en el Gobierno”, insisten. A menudo la cuestionan por priorizar su propio perfil y dejar en un segundo plano lo que afecta al Gobierno en su conjunto. En esta crisis, además, le han atribuido esfuerzos por marcar distancias con el resto de sus compañeros del Consejo de Ministros. La foto con Felipe VI es uno más de estos capítulos.
En su entrevista en TVE este miércoles, el propio Sánchez intentó restar hierro a la fotografía: “Es una foto oportuna, normal y entiendo que en la coyuntura en la que se produce pueda producir algún tipo de lectura, pero evidentemente es algo que es bastante normal y cotidiano”. También afirmó que encuentros como el celebrado entre Robles y el monarca son habituales, aunque no siempre se comunican.
La reunión no se incluyó en las agendas oficiales (ni en la de Zarzuela ni en la de Moncloa), y la imagen sólo fue compartida por la Casa Real. Fuentes de la Casa Real aseguran que sí se informó a Moncloa de su difusión, informa Aurora García Mateache, mientras distintos interlocutores del Ejecutivo no aclaran si conocían previamente que esta cita iba a producirse.
La visita, como cualquier otra actividad del monarca, debe ser autorizada por el Gobierno, como recordó hace semanas el ministro de Transportes, Óscar Puente. Y la foto se conoció sólo un día antes de que Sánchez afirmase que el viaje del Rey está “más que justificado” y es “más necesario que nunca”.
No obstante, otros dirigentes del PSOE han restado hierro a la foto de Robles con Felipe VI. Entienden que, por la propia naturaleza de las Fuerzas Armadas, la ministra al mando presenta un perfil particular. “Las Fuerzas Armadas son las que son”, destacan fuentes de la dirección socialista. Defienden que deben contar con “distintas voces”, que no es razonable “homogeneizarlo todo”, y que las aguas retornarán a su cauce tras el pulso de Robles. “Esta situación pasará y todo se normalizará”.

El PSOE marca perfil bajo pero ‘compra’ los argumentos del Ejecutivo
Tras la desclasificación, Sánchez ha tratado de proyectar normalidad y ha recuperado su agenda institucional, pero sin hacer alusión alguna a esta cuestión. El jueves, en el pleno del Congreso de los Diputados, ministros y parlamentarios socialistas trataban de esquivar ante las cámaras este nuevo frente abierto.
Sin embargo, en privado dirigentes socialistas avalaron la versión del Ejecutivo sobre el aviso del CNI a la Delegación del Gobierno en Ceuta. Aseguraron que una conversación como la que mantuvieron un agente de inteligencia y el jefe de Gabinete de Triano no puede considerarse “extraordinaria”. “Son llamadas habituales”. “Nadie calibró”, excusan. Y enfatizaron que, en territorios como las ciudades autónomas o las Islas Canarias, que son “fronteras calientes”, “existen todos los días estas conversaciones”. “Nadie sabía que entrarían 70.000 personas”.
El 29 de julio, un día antes de la entrada masiva, el agente en cuestión advirtió de los mensajes en redes sociales -en grupos de hasta 180.000 personas– en los que se organizaba un “asalto” a la frontera “por valla y mar mañana las 20h”. Esto es, 24 horas antes de los hechos. El delegado del Gobierno ha rechazado cualquier responsabilidad y dice que tampoco contempla dar un paso al lado.

