José Luis Ábalos, Koldo García, Santos Cerdán… ha llegado el turno al quinto integrante del Peugeot, esa construcción que habría creado Pedro Sánchez para romantizar sus meses de bajada a los infiernos y resurgir como ave fénix en 2017 arropado por un puñado de leales. Juan Manuel Serrano, a quien la UCO ve parte de la cloaca de Ferraz, fue el arquitecto en la sombra de todo el proceso como jefe de gabinete de Sánchez entre 2014 y 2018.
Nacido en Madrid en 1974, se diplomó en Ingeniería Técnica en Informática por la Universidad Pontificia de Salamanca y luego se licenció en Derecho en 2012 por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Muchas de sus relaciones se explican por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), donde fue director en el departamento de Gestión de convenios desde 2005 a 2014 y luego fue director del departamento de Sistemas. Allí conoció a su mujer, la diputada socialista Isaura Leal, y a Leire Díez.
Tras la moción de censura, Sánchez eligió a Iván Redondo como asesor aúlico y no pensó en Serrano para su equipo de Moncloa, pero le colocó de presidente de Correos desde el verano de 2018, con un sueldo de más de 200.000 euros. Un regalo envenenado, ya que la empresa pública, con más de 50.000 trabajadores, era candidata a necesitar una reconversión y Serrano no tenía experiencia en gestión ni conocía el sector.
Mala gestión y negocios en Correos
Serrano salió de la corporación a finales de 2023 y dejó la empresa con un agujero de pérdidas de cerca de 1.200 millones de euros. Su mandato fue convulso y estuvo rodeado de críticas de los sindicatos y voces que alertaban de que a la mala dirección se unirían prácticas de corrupción que las causas judiciales que rodean al Gobierno de Sánchez están confirmando.
En 2021 colocó a Leire Díez con un contrato amañado a petición de Vicente Fernández y colaboró con los negocios de la trama que también se infiltra e Correos, según muestra el informe de la UCO incorporado a la causa de las cloacas este miércoles, en el que apunta a que Serrano formaba parte de la citada cloaca.
Antes que a Díez había aupado a un cartero rural al que conocía de las primarias socialistas en Asturias, Carlos González Peón, que actuó como fontanero o fontanerito de Díez en la empresa postal, según ha desvelado Artículo14.
“Serrano quería tener una especie de representante y observador de potenciales negocios de Correos”, trasladan fuentes conocedoras.
¿Cómo se produce la progresión de este cartero rural? Por su contacto estrecho con Serrano y otros socialistas en Asturias, partido del que es militante además de afiliado a UGT, y con el que colaboró en las Primarias. González Peón presumía de su relación con Serrano y de su trato cercano con la también asturiana María Luisa Carcedo, ministra de Sanidad entre 2018 y enero de 2020, e incluso con el presidente de Asturias, Adrián Barbón.
Recala en la empresa privada
Tras su salida de Correos, Serrano recaló en la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre (Seitt), que gestionaba el rescate de las autopistas, como director general, para acabar por último en la empresa madrileña Arcano.
El informe de la UCO también recoge la presencia y parte activa de Serrano en reuniones clave de la cloaca con Díez, Fernández y el empresario Javier Pérez Dolset, además de Leal, Antonio Hernando y el exdirector de Comunicación del PSOE Ion Antolín el 26 de abril de 2024, justo en los ‘días de reflexión’ de Pedro Sánchez tras la imputación de Begoña Gómez. Serrano también estuvo en la cita de Díez, Santos Cerdán y el inspector Rubén Eladio el 6 de mayo de 2024. Los dos encuentros tuvieron lugar en Ferraz.
Sus mensajes con Díez muestran su cierre de filas con Díez para proteger a Sánchez tras la imputación de Begoña Gómez -“Se lo merece”- mientras maniobran con el audio entre Villarejo y Francisco Martínez de agosto de 2024 sobre las saunas del suegro de Sánchez que el PSOE justo entonces blandió como muestra de una supuesta persecución contra Sánchez y su familia.

