Margarita Robles parece estar cada día que pasa más sola en el seno del Consejo de Ministros. La guerra de versiones con el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre si el CNI avisó o no de la avalancha migratoria de Ceuta ha desatado una reacción contra la ministra de Defensa dentro del propio gabinete. “Sólo mira por ella. En este caso ni le importó mentir”, se revuelve un ministro próximo a Pedro Sánchez en conversación con este periódico. Otro miembro del Consejo de Ministros se suma: “Por quedar bien arrastra por el barro al resto”.
En todo caso, las fuentes consultadas en la Moncloa descartan movimientos contra Robles, tampoco en lo que respecta al Centro Nacional de Inteligencia. Esto es, de momento, la ministra mantiene el apoyo de Pedro Sánchez.
La crisis en el seno del Gobierno ha estallado en un momento en el que el presidente está intentando recomponer su relato sobre una gestión, la de Ceuta, que le está suponiendo un enorme desgaste. Un choque público entre Robles y Marlaska que quedó retratado el martes en dos comparecencias casi simultáneas.
Desde el Congreso, Robles sostuvo varias veces que el CNI —que tiene 25 agentes desplegados en Ceuta, según desveló— sí avisó de que había mucho movimiento en la frontera con riesgo de un salto masivo, como el que finalmente se produjo de forma inédita con 80.000 personas en dos días. La ministra aseguró que los agentes monitorizaron la situación y trasladaron la información el 29 de julio a la Delegación del Gobierno y a las Fuerzas de Seguridad, aunque después matizó que los avisos fueron “verbales”.
Desde La Moncloa, Marlaska la contradijo: “No había ningún informe que atisbara que el 30 de julio iba a acontecer lo que sucedió. ¿Alguien puede entender que si se hubiera vislumbrado algo así, con lo que pasó en 2021 no se habría elevado al nivel de las más altas instancias para tomar medidas extraordinarias?”.
Al lado de Marlaska se han situado en público o en privado miembros del Gobierno y el PSOE. El propio delegado del Gobierno en Ceuta emitió un comunicado para desmentirla de forma tajante: “Esta Delegación del Gobierno no recibió, en ningún momento, informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30 de julio. Lo que sí se transmitió desde esta Institución, desde finales del mes de julio, fueron los datos diarios sobre el aumento de entradas por vía marítima“. El texto remachaba que la Delegación “no tiene competencias en relación con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), organismo que dispone de sus propios canales de comunicación y reporte, ajenos a esta institución”.
Torres avala a Marlaska
El respaldo oficial a Interior llegó de la mano de Ángel Víctor Torres, coordinador del mando único desde esta semana. “No hubo ninguna comunicación” del CNI que adelantara la llegada de “decenas de miles de personas”, zanjó el ministro de Política Territorial en una entrevista en la Cadena SER, que aseguró que Marlaska fue “claro”.
De una manera u otra, y aún jugando a cierta equidistancia, los ministros que hablaron públicamente acabaron por sumarse a las tesis de Marlaska. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, dijo que “no” iba a participar “de la polémica” aunque se remitió a Torres, que sí que le respaldó. “Él es quien está ordenando esa comunicación”, afirmó.
Por su parte, el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, llegó a negar la evidencia y afirmó que “no” existía contradicción entre Robles y Marlaska, aunque aunque acto seguido abrazó la tesis de su compañero al frente de Interior: “En caso de haber tenido conocimiento del alcance de ese riesgo, pues se habrían tomado, evidentemente, las medidas necesarias”, sentenció.

