Vox se convierte en decisivo en Andalucía ante la incapacidad del PP amarrar la mayoría absoluta y subir un escaño más en las elecciones del domingo. Y sus portavoces ya dejan claro que su abstención o apoyo a Juanma Moreno no será gratis. Esto es, exige una negociación al estilo de Extremadura, Aragón y Castilla y León y reclamará “medidas concretas” en un documento, como la prioridad nacional.
Para Ignacio Garriga, número dos de Santiago Abascal, la aritmética habla por sí sola: los andaluces no quisieron “más PP” ni “más PSOE” sino que apostaron porque Vox fuera “decisivo en esta nueva etapa” de gobierno. Con esa convicción, Garriga anticipó que su partido negociará “con responsabilidad, con humildad y consciente de la proporcionalidad”, pero sin renunciar a sus líneas rojas. Y no aclaró si pedirán o no entrar en el Gobierno autonómico.
Una de esas líneas rojas es la llamada “prioridad nacional”. Vox ya ha logrado introducirlo en los acuerdos de gobierno de Extremadura, Aragón y está en proceso de hacerlo en Castilla y León. Ahora quiere repetir la jugada en Andalucía.
Garriga fue explícito al respecto en rueda de prensa: la prioridad nacional “va a estar en las conversaciones”. Sin embargo, Moreno ya había rechazado de plano esta exigencia durante la campaña, calificándola de “ilegal”. El dirigente de Vox, lejos de amedrentarse, restó importancia a esa posición y aseguró que no cree que sea “un escollo” para que el presidente andaluz acabe sentándose a negociar.
Junto a ello, Garriga enumeró otras demandas que su partido llevará a la mesa: el fin de la migración “masiva”, el recorte del “despilfarro político”, la desregularización y la recuperación de la seguridad ciudadana. “Medidas de sentido común”, resumió.
Moreno apuesta por gobernar solo
Mientras Vox afilaba sus condiciones, Moreno viajaba a Madrid para participar en la Junta Directiva Nacional del PP, donde recibió una ovación de sus compañeros de partido. Antes de entrar a la sede de Génova, el presidente andaluz insistió ante los medios en su voluntad de gobernar en solitario. Los números, argumentó, le avalan: el PP obtuvo más de 1,7 millones de votos, 150.000 más que en los anteriores comicios, y se quedó a solo 21.000 papeletas de la mayoría absoluta.
Moreno reconoció que tendrá que buscar acuerdos con Vox “por la vía parlamentaria”, pero marcó sus propios límites. En lo que respecta a la prioridad nacional, el presidente andaluz dejó claro que él solo acepta una “prioridad andaluza”. Según, quiere apostar por el territorio, por sus ciudadanos y por hacer que Andalucía funcione. No habrá más concesiones en ese terreno, o eso es lo que dijo este lunes.
Garriga, no obstante, no se tomó en serio ese rechazo. Convencido de que los resultados electorales obligan al PP a negociar, el secretario general de Vox aseguró que Moreno “no sostendrá” su posición de presentarse a la investidura sin un acuerdo previo. Y añadió que ese mandato no lo impone su partido, sino los más de medio millón de andaluces que votaron a Vox.
Futuras negociaciones
Cuando llegue el momento de sentarse, Vox reproducirá el esquema que ya empleó en Extremadura y Aragón. El equipo negociador estará formado por la secretaria general adjunta del partido, Montse Lluís, y el candidato autonómico, Manuel Gavira. El método también será el mismo: negociar “medida a medida” antes de abordar quién ocupa qué cargo en el Ejecutivo, si es que tal extremo se produce. Primero las políticas, luego los sillones.
Los presidentes autonómicos del PP que pasaron este lunes por Génova -los de Aragón, Castilla y León, la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia- celebraron la victoria andaluza y trasladaron públicamente su confianza en el criterio de Moreno para gestionar la negociación. Sin embargo, ninguno quiso entrar en el debate sobre la prioridad nacional ni dar instrucciones al líder andaluz sobre cómo abordarla.
Queda por delante un período de negociación que se extenderá, al menos, hasta el 11 de junio, fecha en la que se constituye el nuevo Parlamento andaluz. Vox llega a esa cita con sus exigencias bien definidas y con la certeza de que, esta vez, también tiene la llave.
Por el momento, no ha habido contactos formales entre ambas formaciones más allá de la felicitación que el candidato de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, trasladó en privado a Moreno la noche electoral. Garriga no tiene prisa. Dijo que “habrá muchos días por delante” para hablar y que lo importante es que “las cosas vayan a mejor”.

