Julio Martínez Martínez estuvo declarando durante más de tres horas ante el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama. El socio de José Luis Rodríguez Zapatero se ratificó en el escrito presentado por su defensa el día anterior, en el que anunciaba su voluntad de colaborar y contribuir al esclarecimiento de los hechos. Intenciones que se quedaron cortas para la fiscal, Elena Lorente, y para el magistrado, que le recriminaron que estaba siendo “muy genérico” en sus respuestas y que tenía que concretar más.
‘Julito’ aseguró que su “amigo” Zapatero intermedió para que el Gobierno de Pedro Sánchez concediera un rescate a Plus Ultra de 53 millones de euros después de la pandemia. Pero no supo aclarar exactamente qué gestiones hizo. Dio a entender ante el juez que influyó en la SEPI, pero no supo aclarar a qué funcionarios o cargos públicos acudió para catalizar la concesión del rescate.
Según su relato de los hechos, el expresidente le anunció por WhatsApp que el Ejecutivo de Sánchez rescataría finalmente la compañía, pero no conserva esos mensajes porque “estableció un cortafuegos” y eliminó las conversaciones. En un momento determinado, el magistrado le calificó como el “correveidile” del expresidente, y él efectivamente dio a entender que era la correa de transmisión con la compañía aérea.
Tal y como reconocía en su escrito y también en los enviados por los directivos de Plus Ultra, por este rescate se les dio una comisión. Esto es, como la intermediación llegó a término y la compañía consiguió el dinero del Estado, se pagó a Zapatero el 1%, unos 530.000 euros canalizados a través de las empresas de su amigo y empresario. Si bien, ‘Julito’ desmintió las sospechas de la UDEF, que apuntó a que habían creado una sociedad offshore en Dubái para cobrar la comisión. El dinero se cobró de forma fraccionada a través de las empresas ya existentes, según aclaró al juez.

También habló de Análisis Relevante y de los trabajos de asesoría realizados por Zapatero. Según la versión del empresario, la consultora fue idea del expresidente, aunque no entró en el accionariado. Explicó que los trabajos tenían “poco valor añadido” y eran una forma de “propaganda” para los potenciales clientes. Sin embargo, las facturas emitidas ascendieron a más de medio millón de euros entre 2020 y 2025. De esta forma, ‘Julito’ avaló la tesis de los investigadores de que las facturas que emitía Zapatero no correspondían a servicios reales sino que eran una forma de justificar el cobro de comisiones.
‘Julito’ apuntó además a las hijas del expresidente. Alba y Laura Rodríguez Espinosa cobraban a través de su empresa Whathefav una iguala de 3.000 euros mensuales por “poner bonitos” los supuestos informes. Según lo que dijo ante el juez, esta iguala la tenían por “ser quienes son” y la siguieron cobrando incluso cuando dejaron de enmoquetar informes. En total, hay facturas emitidas por valor de más de un millón de euros de empresas de la trama. En este punto, Calama se mostró sorprendido por la cantidad de dinero que habrían ingresado las dos jóvenes, también imputadas en el caso.
Su relación con Delcy Rodríguez
El empresarios se refirió también a sus relaciones con la ahora presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez. ‘Julito’ quería hacer negocios en el país y, según explicó, era importante para él tener cerca al expresidente. Fue Zapatero quien le presentó a la entonces número dos del régimen, que se convirtió en su interlocutora en el país. Pero dijo que, con el tiempo, él se hizo con una cartera de clientes independiente.

Eso sí, los escritos de los directivos de Plus Ultra indicaron que ‘Julito’ intermedió para el aplazamiento de una deuda que la compañía había contraído con PDVSA, la empresa pública de petróleo venezolana. También habría facilitado los permisos para que Plus Ultra pudiera volar en la ruta Madrid-Caracas.
Por último, ‘Julito’ reconoció que los casi 300.000 euros que encontraron los investigadores en efectivo durante el registro de su domicilio eran dinero negro procedente de otras gestiones inmobiliarias que no tienen relación con la causa.
Con esta declaración, la defensa de Zapatero podría verse obligada a replantear su estrategia, que hasta ahora se ha basado en desmentir cualquier tipo de intermediación con Plus Ultra y negar la existencia de cualquier delito.
Fuentes consultadas por este periódico aseguran que Calama no se va a plantear llamarlo a declarar de nuevo si no aparecen hechos nuevos. Pero precisan que podría solicitarlo si quisiera. De hecho, Zapatero tiene pendiente comparecer ante el juez para aclarar la procedencia de las joyas incautadas en su despacho.

