“Ha habido disparos a un pie, a una mano. Ahora [ha sido] el tiro en el corazón del sanchismo. Falta el tiro en la nuca”. Un dirigente de la actual cúpula del PSOE explica así estos días el brutal impacto que ha tenido para las suyos la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. Una mujer que trabajó muy cerca del expresidente asegura vivir en una montaña rusa emocional desde que trascendiera el auto de la Audiencia Nacional con indicios de que Zapatero pudo cometer tres delitos: “Incredulidad, decepción, desesperación”, sintetiza.
Y uno de los socialistas que formó parte de su Consejo de Ministros se reconoce “desolado”. “Desolado por la citación, y esperanzado por su declaración”. Como a él, a varios compañeros de filas del expresidente les cuesta poner palabras al momento de extrema preocupación y angustia en el que viven, por más que el actual Gobierno y el partido defiendan la “inocencia” del investigado.
Sí reconocen que en política es raro contar con segundas oportunidades. Que Zapatero (Valladolid, 1.960) se ganó el indulto de los suyos. De los socialistas, pero también del conjunto de la izquierda alternativa que bebió de la fuente de la indignación del 15-M.
Sin embargo, parte de la frustración y la ira de ese estallido social venía de la gestión de la brutal crisis económica (2008) que precipitó el final del mandato de Zapatero como presidente (2004-2011). Y que llevó al PSOE a una travesía por el desierto hasta que Pedro Sánchez se hizo con las riendas y después con las llaves de La Moncloa (2018).
“Un referente político y ético del PSOE”, “un balón de oxígeno” para Sánchez
Zapatero no apostó por el actual jefe del Ejecutivo en ninguna de las dos primarias que Sánchez logró ganar antes de ser presidente. Su acercamiento a él fue progresivo, y el ‘indulto’ social del político leonés permitió que fuera explícito.
La gestión de la respuesta europea y española a la pandemia de Covid 19, que permitió acotar los efectos de esta crisis, contribuyó a que el expresidente respirara con algo de alivio: “Vio que la crisis no era solo su culpa, que la UE había sido injusta con España”. Cuando la UE se apartó de la austeridad y se hizo evidente que Sánchez había amortiguado el golpe, Zapatero lo hizo notar.
Su reconversión en ariete electoral en las generales de 2023, o la reivindicación de la lucha de su administración por acabar con ETA, le permitieron volver a la arena pública por la puerta grande. Entre medias, siguió ostentando un estatus particular de mediador con Venezuela. Sus conversaciones con Junts per Catalunya, o con el Podemos de Pablo Iglesias, fueron vitales para que el presidente mantuviera La Moncloa. Zapatero, aseguran, “ha hablado y habla con todos los grupos del Congreso”. O lo hacía, hasta el martes.
Hasta llegar a esa jornada, una de las personas que trabajó muy cerca del expresidente lo definía como un “referente político y ético” del PSOE. Para Sánchez, apostilla, ha sido “un balón de oxígeno”. “El referente más sólido a su lado”. Donde Felipe González no quería estar -ni era invitado-, la butaca para Zapatero sí estaba garantizada. Y en el lugar de honor.
En público y en privado, defendió que el Gobierno aguantará hasta 2027 con o sin Presupuestos. O que Donald Trump, presidente de EEUU, acabará fracasando en sus políticas, más pronto que tarde. “Es optimista”, concede una socialista que gozó de altas responsabilidades en Ferraz.

“El primer presidente feminista”
Zapatero es considerado por distintas voces socialistas el “primer presidente del gobierno” realmente feminista, un hombre “que creía en el feminismo y lo practicaba”. Y que lo hacía, apunta otra interlocutora, “cuando no estaba de moda”.
El año pasado, Sánchez le homenajeó por todo lo alto, con motivo de los 20 años de la aprobación de la ley integral contra la violencia de género. Es una de las normas que marcaron su vida política, como la ley del matrimonio igualitario o la ley del aborto.
Estas últimas fueron combatidas por manifestaciones multitudinarias de la Conferencia Episcopal y el PP, que tensaron al límite el ambiente durante sus mandatos. La retirada de las tropas de Irak, que ordenó en cuanto piso un pie en La Moncloa, fue probablemente su decisión política “más valiente”. “Para él es importante ser reconocido como un presidente que logró avances en derechos”, apunta una exdirigente que lo conoce bien.
Con Irak, además, obvió las llamadas a la precaución de su ministro de Defensa, José Bono. Y “resistió la presión de EEUU”, hasta sacar a los militares españoles del conflicto. Su mayor defecto, afirma una de las interlocutoras consultadas, coincide con su mayor virtud: “Su audacia”.
“Si tomaba una decisión escuchaba al resto, pero la ejecutaba igualmente”. Esa “valentía”, abunda, lo llevó a menudo “al borde del precipicio”. En esto coincide con Sánchez, apostilla. “Pero Zapatero tiene mucho, mucho más contenido político”.

“Fue LGTBI friendly cuando era un acto de valentía para los heteros”
Quienes conversan con su entorno reconocen que su familia ha pasado una semana muy difícil: “Están jodidos”. La empresa de sus dos hijas, Whatthefav SL, aparece en la investigación judicial como una de las que se lucraron de la trama.
En el PSOE no olvidan los ataques que sufrieron ambas, entonces menores de edad, cuando Zapatero y su esposa, Sonsoles Espinosa, se inmortalizaron junto a Barack y Michelle Obama, en la Casa Blanca. Hoy, de nuevo, “lo peor” para Zapatero es cómo afecte a sus hijas esta investigación.
“Es una buena persona”. “Un hombre empático, educado y tranquilo”; “Nunca gritaba, siempre ha tratado bien a la gente”, afirma uno de los interlocutores consultados. “Es un hombre comprometido, impoluto en sus acciones, pulcro, con unos principios absolutamente sólidos”, apunta una dirigente política con cargo público.
Su carácter comprometido quedó demostrado con la aprobación de la ley de memoria histórica. Y, especialmente, con la comunidad LGTBIQA+, “cuando era un acto de valentía para los heteros” ser “LGTBI friendly“. Cuando a las personas heterosexuales “les daba miedo que se les relacionara” con lesbianas, gays, bisexuales, transexuales… “Se puso el mundo por montera”, recuerdan.
Una dirigente de entonces recuerda que Pedro Zerolo, histórico activista del colectivo y ya fallecido, fue uno de los grandes valedores de la ley, una reivindicación de estas personas. No habría sido posible llevarla al BOE sin Zapatero, asegura. Cuando el político leonés ya era secretario general, pero no presidente, se reunió en Ferraz con estos colectivos, y que después incluyó sus exigencias en su programa electoral. “Desde el momento en que él verbalizó que había que aprobar el matrimonio igualitario, los silentes empezaron a hablar”. Algo parecido ocurrió con la ley trans. “Fue valiente”, repiten.

Tuvo enfrente una feroz oposición, que los dirigentes de esa época no pueden olvidar. Tampoco quieren obviar todo lo vivido mientras iban modelando su confianza en Zapatero. A ello se agarran para seguir confiando en la limpieza del expresidente.
Uno de los interlocutores asume que el auto de Calama esté “muy bien construido, como una pirámide”. Pero aprecia que en la cúspide, donde en teoría está Zapatero, falta “saber quién se corrompió, presuntamente”. “El árbol está bien construido pero no por arriba, por lo que afecta al supuesto jefe de la mafia”.
Hay otros dirigentes que afirman que nada puede sorprenderles tras la condena al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Y hay algunos que sostienen que la figura política del expresidente puede llegar a recuperarse, “si todo se archiva”. El problema, apuntan, es que el procedimiento “va para largo”. Hay figuras que han seguido de cerca el trabajo del expresidente durante décadas, y que no ven margen para que recupere el brillo. “Lo han matado”. La mayoría de los consultados no quieren ser tan tajantes.

