Elise Ann Allen, vaticanista senior para el diario católico estadounidense Crux y colaboradora de la CNN, acaba de volver de una gira en EE.UU para presentar la versión en inglés de su biografía del Papa, ‘León XIV: Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI’ (Debate)’. Un viaje que, ahora, de vuelta a Roma y a punto de embarcar a España en su enésimo vuelo papal, le ha servido para entender la trascendencia que está teniendo el primer papa estadounidense en un país tan polarizado. Ahora, con el foco puesto en el tema migratorio, visitará Canarias en solo unos días y el 4 de julio estará en Lampedusa, mientras, al otro lado del océano, su antagonista Donald Trump estará celebrando los 250 años de independencia. Prevost, explica Elise, no piensa moverse ni un centímetro de sus convicciones e irá, en cuanto a trascendencia, un paso más allá del papa Francisco en los temas sociales.

P: El viaje de un Papa es importante para creyentes y no creyentes, pero en este momento de polarización política global… ¿Aún más?
R: “Este es un viaje muy importante en todos los niveles: eclesiástico, cultural, político. León XIV está buscando reanimar Europa. Va a buscar las raíces de la fe católica en los países europeos como España o Francia, a la que irá en septiembre. Hemos visto que la secularización ha ido ganando terreno, Francisco la llamaba “la abuela Europa”, que ha olvidado sus valores cristianos. Prevost conoce el problema y está buscando reactivar esa fe y también los valores y ahí, sin duda, está su mensaje político. Lo veremos, por ejemplo en el tema de la inmigración. Él irá a Canarias solo a hablar de inmigración, recogiendo el deseo de Francisco. Para Bergoglio era un tema central y para León también. En Europa estamos ante un momento políticamente complicado de extremismos. Su objetivo es buscar un equilibrio a nivel político reactivando, al mismo tiempo, los temas humanos de la fe, entre ellos precisamente la inmigración”.

P: ¿Qué lenguaje habla este Papa? ¿Cómo es? En las últimas semanas ha sorprendido al mundo con su contundencia.
R: “Siempre digo a todo el mundo: parece una persona muy tímida, pero no lo es. Es muy sociable y le gusta salir a decir las cosas cuando debe, cuando cree que es el momento. Es un Papa que busca la transparencia, por eso cuando alguien pregunta él quiere responder sin rodeos. La cercanía a la gente está en su ADN: piensa que es un misionero que ha estado entre la gente, en Perú, donde las relaciones humanas son fundamentales para la vida de la parroquia”.
P: Dijo llegando a Argelia, hace unas semanas, tras los ataques del presidente estadounidense: “No tengo miedo a Trump”.
R: “Y lo dijo, sobre todo, con una calma y tranquilidad extraordinarios. Él va a seguir adelante. Escuchando sus discursos y viajando con él a África me di cuenta claramente de la fuerza de su mensaje. Hablaba claro, por ejemplo, contra los tiranos del mundo. Eso me hizo pensar que irá más allá que Francisco porque posee un carácter muy fuerte, más de lo que pensamos. Este es el Papa que el mundo de hoy necesita”.

P: Su antagonismo con Trump ha marcado la narrativa del primer año de su pontificado. ¿Cuánto crees que pesa en este momento?
R: “Menos de lo que pensamos por una razón: Trump hace mucho ruido pero está perdiendo su gran apoyo, la base Maga, por ejemplo. Cada vez lo ven más como un loco. La interacción entre Trump y el Papa, ese intercambio, ha activado algo dentro de los americanos que ahora buscan un nuevo liderazgo. Acabo de estar en EE.UU presentando mi libro y la gente está fascinada con León XIV. Representa una alternativa de liderazgo mundial”.
P: ¿Ha tenido un gran peso, entonces, con sus palabras a nivel interno?
R: “Es indicativo a nivel interno y a nivel global, el mensaje es el mismo: hay una alternativa a los extremismos. Hay que buscar otra opción diferente a la retórica incendiaria. Él ha visto cuánto el mundo necesita su mensaje, la reacción a sus palabras fue enorme. Cuando lo dijo, con esa tranquilidad, que no tenía miedo a Trump, fue consciente de que la gente necesitaba esas palabras”.
P: Francisco tenía un gran ‘don de gentes’, una facilidad especial para transmitir cercanía, algo importante para un Papa, ¿cómo lo lleva León XIV?
R: “Piensa que fue misionero y todavía lo es. Y creo que eso, aunque al principio parecía más retraído, marcará su pontificado. Fíjate en el gesto del otro día: se levantó, durante la audiencia, y bajó de la plataforma en la que está para ayudar a un sacerdote que se había caído. Creo que los primeros meses tenía miedo a usar su voz, porque se daba cuenta de la resonancia mundial que tenía y necesitaba tiempo. Pero desde el viaje a África se ha convertido finalmente en Papa”.

P: Se habla de un posible encuentro con víctimas de abusos, ¿sería importante? ¿Qué piensa de este tema?
R: “Es cierto, es posible que se produzca el encuentro. Por otro lado, sobre su postura: él es canonista, abogado, y piensa como un abogado. En primer lugar él cree que hay que poner a la víctima en el centro: debe ser acogida, escuchada y creída. Es importante hacerles entender que tienen un lugar. Pero los procesos él cree que están ahí por algo y que son importantes. No podemos decir solo que un sacerdote es culpable solo por una acusación. Él dice: el 90% de los casos son ciertos pero hay que dejar que el proceso judicial haga su curso porque queremos un sistema jurídico que funcione bien. Es difícil para las víctimas, a las que hay que poner en el centro, pero es importante mantener nuestros procesos jurídicos, aunque sabe que es muy doloroso. Él mismo ha sufrido acusaciones falsas, cuando dijeron que había cubierto abusos en Perú, por lo tanto cree que la justicia tiene que ser igual para todos. De hecho, él me dijo que ya estaba investigando por qué los procesos en la Iglesia son tan largos y eso lo sufren, en primer lugar, las víctimas. Está analizando ya cómo mejorar el mecanismo legal para el bien de todos. Pero él no está incómodo ni con este ni con ningún tema. No tiene miedo a hablar”.
P: Aquí su experiencia en Perú, es importante, ¿no es así?
R: “Él está preocupado no solo por los abusos sexuales y sus procesos, va más allá, intentando entender el fenómeno desde todos los puntos de vista. Te pongo un ejemplo: cuando yo lo conocí por primera vez en Perú en diciembre 2018 ya me di cuenta de su visión a largo plazo. En aquel momento investigaba el Sodalicio -organización religiosa suprimida por el papa Francisco-. Él, hablando del caso, sacó otros tipos de abusos: abusos de conciencia, de poder, espiritual, abusos a mujeres. La Iglesia no hablaba del fenómeno de manera tan amplia, Francisco lo hizo en febrero de 2019 en el encuentro con víctimas en el Vaticano, pero él, unos meses antes, ya estaba hablando de estas cosas. Pensando con esa óptica. Es un adelantado a su tiempo, un visionario”.
P: ¿El tema de las mujeres?
R: “Aquí hay dos cosas, vamos por partes. Sobre el diaconado él me dijo que, por ejemplo, el diaconado permanente no se entendió bien tras el Concilio Vaticano II, y que, antes de nada, había que estudiar y entender más el diaconado, para implementarlo. Antes de cambiar la doctrina hay que entender bien la doctrina actual. Su objetivo es educar en ese sentido, para entender si el sistema actual funciona o no. El otro es el papel de los laicos. Él ya lo hizo en Perú, su “laboratorio de prueba”, los pastores colaboraban con los equipos de laicos que dividen la parroquia en zonas diferentes para responsabilizarse de cada zona y sus necesidades. Por ejemplo, eso funciona perfectamente en lugares como Amazonas donde es difícil acceder para los pastores, los laicos pueden llegar. Y ahí hay muchas mujeres, en Perú lo he visto con mis propios ojos. Ellas tenían los roles principales en la parroquia. Hay una colaboración más fuerte con los laicos. Dará más espacio a las mujeres ahí. Son temas divisivos y él no quiere dividir, por eso mantendrá las cosas como están pero va a buscar otras soluciones que pueden llevar hacia la unidad”.

P: ¿Qué significado tiene esto en su estrategia de liderar la Iglesia católica mundial?
R: “Francisco no tenía ningún miedo de discutir, no tenía miedo a la confrontación. No quería cambiar las cosas pero él buscaba sacar los temas. Eso, de alguna forma, generó mucha división. León XIV va a buscar una unidad. Es ambicioso y es capaz. Siempre piensa en Perú: lo que hizo allí fue un modelo. ¿Cómo dar a la mujer un papel importante sin ordenarla, sin ponerla en el altar? Lo hizo. La experiencia en Perú fue fundamental, allí aprendió muchas cosas sobre la realidad de la Iglesia y lo ha preparado a nivel global. Es el mismo instinto que tenía Francisco con su origen argentino, León, gracias a su experiencia, entiende muy bien todo lo que Bergoglio intentó hacer. Es americano, conoce bien África, Asia, conoce el mundo. Pero por su experiencia en América Latina entiende las raíces de los temas más importantes de Francisco, como la justicia social. Su experiencia latina, con tantos problemas sociales, es fundamental. Muchos que no entendieron la complejidad del pontificado de Francisco, lo entenderán con la labor que hará León”.

