Miles de estudiantes comienzan estos días las pruebas de acceso a la universidad con un objetivo claro: conseguir la nota necesaria para entrar en la carrera deseada. Sin embargo, acceder a una plaza en la universidad pública se ha convertido en una competición cada vez más exigente. En la última década, la calificación media de admisión ha aumentado de forma significativa, pasando de 8,67 puntos en el curso 2015-2016 a 10,14 sobre 14 en 2024-2025.
Este incremento refleja una realidad que preocupa a alumnos, familias y expertos educativos: cada vez es más difícil acceder a determinadas titulaciones, especialmente aquellas relacionadas con la salud, las ciencias o las dobles titulaciones. La consecuencia es que miles de jóvenes se enfrentan a una presión creciente durante los meses previos a la Selectividad, conscientes de que unas pocas décimas pueden marcar su futuro académico.
Más estudiantes con notas sobresalientes
Uno de los factores que explica esta subida es el aumento del número de alumnos que llegan a la PAU con expedientes académicos muy elevados. Hace diez años, los estudiantes que accedían a la universidad con notas comprendidas entre 12 y 14 puntos representaban alrededor del 8% del total. Actualmente, esa cifra supera el 20%.
La tendencia se ha visto impulsada por un incremento de las calificaciones excelentes en Bachillerato. El expediente académico tiene un peso fundamental en la nota final de acceso, ya que supone el 60% de la puntuación. Esto ha provocado que las notas sobresalientes sean cada vez más habituales y que la competencia entre aspirantes aumente curso tras curso.
Además, las modificaciones introducidas en el sistema de acceso universitario desde 2017, junto con las medidas excepcionales aplicadas durante la pandemia, también contribuyeron a elevar las notas medias. Durante aquellos años se flexibilizaron algunos criterios de evaluación y se ampliaron las opciones de elección en los exámenes, circunstancias que favorecieron mejores resultados.
Medicina sigue siendo la carrera más difícil
Las titulaciones sanitarias continúan liderando la clasificación de las notas más altas. Carreras como Medicina, Biomedicina, Genética o Neurociencia exigen puntuaciones cercanas al máximo posible. En algunos centros, prácticamente todos los alumnos admitidos superan los 12 puntos sobre 14.
La presión también se extiende a otros grados con gran demanda. Matemáticas, Física, Ciencias de Datos, Enfermería, Psicología o algunos dobles grados registran cada año notas de corte muy elevadas.
Esta situación genera una sensación de incertidumbre entre muchos estudiantes, que ven cómo acceder a determinadas carreras resulta cada vez más complicado incluso obteniendo resultados académicos excelentes.
Falta de plazas en la universidad pública
Otro de los motivos que explican la escalada de las notas es el limitado crecimiento de la oferta pública. Aunque el número de estudiantes interesados en cursar estudios universitarios se mantiene elevado, las plazas disponibles no han aumentado al mismo ritmo.
Las universidades públicas han ampliado su catálogo de titulaciones en los últimos años, especialmente en áreas emergentes como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o la ciencia de datos. Sin embargo, muchas instituciones aseguran que sus recursos económicos no les permiten incrementar significativamente el número de plazas en los grados más demandados.
La consecuencia es un desequilibrio entre oferta y demanda que termina elevando las notas de acceso. Cuantos más aspirantes compiten por un número limitado de plazas, mayor es la calificación exigida para conseguir una de ellas.
El auge de la universidad privada
Ante las dificultades para acceder a la universidad pública, cada vez más estudiantes optan por matricularse en centros privados. Durante la última década, el número de alumnos en estas instituciones ha experimentado un crecimiento notable.
Para muchas familias, esta alternativa supone asumir un importante esfuerzo económico, ya que los precios de matrícula pueden alcanzar varios miles de euros por curso. En algunos casos, los estudiantes recurren a financiación, préstamos o ayudas familiares para poder continuar sus estudios.
Mientras tanto, las universidades privadas siguen ampliando su presencia con nuevas titulaciones y campus especializados en áreas con alta empleabilidad y gran demanda laboral.
Un desafío creciente para los estudiantes
La Selectividad continúa siendo una de las pruebas más importantes para miles de jóvenes cada año, pero la realidad actual muestra un escenario cada vez más competitivo. La combinación de notas más altas, una oferta pública limitada y una creciente demanda de determinadas titulaciones ha elevado considerablemente el listón para acceder a la universidad.
Para muchos estudiantes, el reto ya no consiste únicamente en aprobar los exámenes, sino en alcanzar una puntuación excelente que les permita competir en igualdad de condiciones por una plaza en la carrera de sus sueños. Mientras tanto, el debate sobre la necesidad de ampliar las plazas públicas, reforzar la financiación universitaria y garantizar la igualdad de oportunidades sigue ganando protagonismo en el ámbito educativo español.
A pocos días de que miles de jóvenes se enfrenten a la PAU, la sensación general es clara: nunca había sido tan importante cada décima. En un contexto de creciente competitividad, la carrera por acceder a la universidad pública se ha convertido en una auténtica prueba de resistencia académica para toda una generación.
