La primera mitad de mayo ha dejado en España una sensación extraña: días revueltos, temperaturas contenidas y un ambiente más propio de una primavera cambiante que de la antesala del verano. Sin embargo, ese paréntesis fresco empieza a perder fuerza. La Agencia Estatal de Meteorología ya señala un cambio de tendencia para la semana del 18 al 24 de mayo, con un episodio probablemente más cálido de lo normal, máximas que pueden superar los 32 o 34 grados en amplias zonas del nordeste, el centro y la mitad sur peninsular, y posibles noches tropicales en varios puntos del país.
En ese contexto, las cabañuelas de Jorge Rey vuelven a situarse en el centro de la conversación meteorológica. El joven burgalés, conocido por sus predicciones basadas en este método tradicional de observación popular, ha lanzado un mensaje claro sobre los próximos meses: “Este verano va a venir muy muy cálido. Si te gusta el calor tropical, este es tu año”.
La frase resume bien el tono de su previsión. Según las cabañuelas de Jorge Rey, España podría encadenar un verano exigente, con episodios de calor intenso, noches difíciles y una recta final marcada también por tormentas fuertes en algunas zonas del Mediterráneo.
Las cabañuelas de Jorge Rey apuntan a un verano muy cálido
Jorge Rey no plantea un simple episodio aislado de calor. Su lectura va más allá y dibuja una estación dominada por temperaturas altas durante buena parte del verano. “Hay unas previsiones concretas para estos próximos meses”, explica antes de vincular ese escenario con el fenómeno de El Niño y con las señales que, según sostiene, también aparecen reflejadas en las cabañuelas.
“¿Por qué? Entre otras cosas, por el fenómeno de El Niño y las cabañuelas lo confirman”, señala. A partir de ahí, su mensaje es directo: “La verdad es que los meses de verano traen mucho calor”.
Conviene diferenciar, eso sí, entre la predicción oficial y la interpretación tradicional. La AEMET trabaja con modelos meteorológicos y climáticos, mientras que las cabañuelas de Jorge Rey forman parte de una práctica popular basada en la observación de señales de la naturaleza y de determinados patrones atmosféricos. No son lo mismo, pero en este caso ambas lecturas coinciden en una idea general: el calor gana terreno.
De hecho, la predicción estacional de AEMET para mayo, junio y julio de 2026 apunta a una gran probabilidad de que la temperatura media se sitúe en el tercio superior en toda España. Especialmente, en la vertiente cantábrica, mediterránea y Baleares.
Junio traería el primer aviso claramente veraniego
Según las cabañuelas de Jorge Rey, el calor no llegaría de forma completamente lineal. Antes del verano más duro, todavía podrían aparecer episodios de inestabilidad. Rey sitúa alrededor del 25 de mayo la posibilidad de tormentas fuertes en diferentes puntos del país. También advierte de que junio podría empezar con nuevos episodios tormentosos hacia la mitad del mes.
Ese escenario encaja con una transición algo irregular: días más cálidos, posibles tormentas y una sensación de verano cada vez más cercana. El primer tramo realmente veraniego, según su previsión, podría llegar entre el 12 y el 18 de junio. En esos días, el calor empezaría a imponerse con más claridad, sobre todo en el sur peninsular.
El aviso es relevante porque España viene de unas semanas en las que el ambiente fresco había suavizado la percepción del calendario. Pero el ascenso térmico previsto para la segunda mitad de mayo y las señales apuntadas por Rey anticipan un cambio de fase. El verano todavía no habrá comenzado oficialmente, pero el cuerpo ya podría empezar a notarlo.
Julio y agosto concentrarían los momentos más duros

El calendario que manejan las cabañuelas de Jorge Rey sitúa la primera gran ola de calor en los primeros días de julio. Ese sería, según su previsión, uno de los momentos en los que el calor extremo podría hacerse más evidente en buena parte del país. Las noches tropicales, aquellas en las que la temperatura mínima no baja de los 20 grados, volverían a ser una de las claves del malestar térmico.
Después llegaría un nuevo repunte hacia finales de julio. Esta segunda subida mantendría el calor como protagonista y prolongaría la sensación de un verano largo, duro y difícil de sobrellevar en las zonas más expuestas.
El tramo más delicado, sin embargo, aparecería en agosto. Jorge Rey sitúa el “episodio más duro del verano” entre el 14 y el 22 de agosto. Esa semana figura en su previsión como el momento de mayor exigencia térmica, con temperaturas especialmente elevadas y un ambiente más propio de los grandes episodios de calor de los últimos años.
El Mediterráneo, pendiente de septiembre
Aunque el calor sea el gran protagonista de las cabañuelas de Jorge Rey, su previsión también mira al final del verano. Según el joven burgalés, El Niño “también va a producir tormentas bastante fuertes de cara a septiembre en puntos del Mediterráneo”.
La idea introduce otro elemento importante: el verano no solo se mediría por las temperaturas máximas, sino también por la inestabilidad que podría aparecer en su recta final. Tras semanas de calor acumulado, el Mediterráneo volvería a ser una zona a vigilar ante posibles tormentas fuertes.

