El mapa de los incendios ha vuelto a cambiar en apenas unas horas. Mientras los grandes fuegos que durante días han mantenido en vilo a la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila comienzan a ofrecer un respiro tras su estabilización, otros puntos del país la emergencia se ha desplazado hacia otros puntos del país.
Castilla y León continúa sufriendo la voracidad de las llamas y vuelve a situarse en el epicentro de la crisis con nuevos incendios, esta vez en Zamora y León, mientras la Comunidad Valenciana afronta otra noche decisiva para evitar que el incendio de la Vall d’Uixó vuelva a descontrolarse.
La evolución de las llamas y las altas temperaturas mantienen en máxima alerta a los servicios de extinción y la situación no permite calificarse de estable, ya que actualmente 22 carreteras permanecen cortadas y sigue habiendo cientos de desplazados.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitará el Puesto de Mando Avanzado (PMA) de Navaluenga (Ávila), desde el que se dirige la lucha contra los incendios forestales de la zona. El jefe del Ejecutivo estará acompañado por el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el delegado del Gobierno, Nicanor Sen.
Castilla y León, víctima de las llamas
Cuando parecía que el fuego empezaba a dar una tregua a Castilla y León -en la tarde de ayer tenía 19 incendios activos- tras la mejora del gran incendio de Ávila, las llamas volvieron a recrudecerse durante la tarde. Zamora y León, dos provincias que el pasado verano ya protagonizaron una de las campañas de incendios más devastadoras de los últimos años, con cerca de 150.000 hectáreas arrasadas, han registrado en apenas unas horas cuatro nuevos incendios declarados con Índice de Gravedad Potencial 2 (IGR-2), el máximo nivel previsto en el operativo autonómico. Los nuevos focos de Fermoselle, en Zamora, y San Cipriano del Condado, Veguellina y Valdelaloba, en León, vuelven a poner a la comunidad en el centro de la emergencia nacional.

El incendio declarado en Fermoselle (Zamora) se convirtió en el principal foco de preocupación de la jornada por su rápida propagación a través del parque natural de Arribes del Duero. El avance de las llamas ha obligado a evacuar doce localidades y a confinar los municipios de Fermoselle y Fariza, incluidas sus residencias de mayores. La evolución del incendio ha obligado a reforzar el dispositivo de extinción con decenas de medios terrestres y aéreos, a los que se incorporarán efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y un convoy desplazado desde Cantabria. Además, varias carreteras fueron cortadas.

La situación tampoco dio tregua en la provincia de León, que afronta la noche con tres incendios activos declarados con IGR-2: San Cipriano del Condado, Veguellina y Valdelaloba. Los tres mantienen movilizado un importante operativo de extinción y han obligado a evacuar a más de 300 vecinos de distintos municipios y urbanizaciones. El incendio de San Cipriano del Condado continúa siendo el que mayor preocupación genera por su proximidad a zonas habitadas, aunque las autoridades autonómicas confían en que la bajada de las temperaturas y un comportamiento más favorable del viento durante la noche permitan estabilizar la evolución de las llamas. Mientras tanto, medios terrestres, maquinaria pesada y recursos aéreos continúan trabajando para frenar varios incendios que mantienen en vilo a la provincia.
Castellón sigue pendiente de Vall d’Uixó
La Comunidad Valenciana tampoco logra salir de la emergencia. El incendio de la Vall d’Uixó (Castellón) permanece perimetrado, aunque todavía no puede darse por asegurado. Los responsables del operativo han advertido de que la noche será especialmente complicada y consideran que las próximas 48 horas serán decisivas para comprobar si el perímetro resiste sin nuevas reproducciones.

El balance provisional se mantiene en 9.300 hectáreas calcinadas y 82 kilómetros de perímetro, mientras el Cecopi ha decidido mantener las evacuaciones y confinamientos en los municipios y urbanizaciones afectados. Sobre el terreno continúan trabajando alrededor de 1.200 efectivos, apoyados por una treintena de medios aéreos, que durante la noche revisarán con drones equipados con cámaras térmicas los puntos calientes para detectar posibles reactivaciones antes de que vuelvan a propagarse.

