“Violencia basada en género. Semana del 18 al 24 de mayo”. Así empiezan los vídeos que Elena Cendrero publica cada lunes en TikTok e Instagram. Durante unos minutos va encadenando noticias. Un feminicidio. Una agresión sexual. Una niña víctima de violencia. Otra mujer asesinada. Casos que han aparecido en medios de comunicación durante los últimos días.
Esta joven jurista comenzó a publicar estas recopilaciones después de empezar a trabajar con mujeres víctimas de explotación sexual y prostitución. A sus 26 años, asesora y acompaña desde una ONG a mujeres cuyas vidas están atravesadas por violencias que rara vez aparecen reflejadas en toda su dimensión. “Trabajo con mujeres que sufren muchas violencias en su día a día, muchísimas”, explica.
Lo que terminó impulsándola a abrir la cuenta no fue únicamente escuchar esas historias. Fue la sensación de estar observando dos realidades completamente distintas.
La diferencia entre la realidad y la conversación social
Por un lado, la de las mujeres con las que trabajaba. Por otro, la conversación que encontraba cada día en redes sociales. “Me chocaba mucho vivir eso en mi trabajo y luego llegar a casa, meterme en redes y ver la ola reaccionaria y negacionista que hay ahora mismo”.
Fue entonces cuando tuvo una idea. “Pensé que si mostraba todas las violencias que ocurren en una semana la gente no podría ignorarlas”. La cuenta nació de esa convicción.
@elenacendrero Ep. 15| Noticiario semanal de violencia basada en género: semana del 18 al 24 de mayo. #parati #fyp #contenido #bastaya
Quería reunir en un mismo lugar historias que normalmente aparecen dispersas. Casos que se leen durante unas horas y desaparecen. Noticias que rara vez se observan en conjunto. “Al juntar tantas noticias creo que crea un impacto mayor que verlas por separado”. La intuición no surgió de la nada.
Cendrero pertenece a una generación que creció en pleno auge del feminismo. Estudió Derecho, Ciencias Políticas y después cursó un máster en Igualdad de Género. Mucho antes de trabajar con víctimas ya se interesaba por estas cuestiones.
Cuando recuerda su adolescencia habla de institutos donde se organizaban actividades por el Día de la Mujer, de charlas sobre igualdad y de una época en la que declararse feminista no generaba el rechazo que observa ahora. “Lo que iba en contra del statu quo era ser feminista”.
“Ahora parece que lo guay es decir que no eres feminista”
Por eso le cuesta tanto comprender algunos de los discursos que circulan hoy entre los más jóvenes. “Ahora parece que lo guay es decir que no eres feminista”.
No lo plantea como una batalla cultural abstracta. Habla de adolescentes concretos. De conversaciones que escucha. De posiciones que hace una década le habrían parecido difíciles de imaginar. A su juicio, parte de ese cambio tiene que ver con una paradoja.
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“Yo creo que el feminismo ya está tan institucionalizado que la gente se cree que la normalidad es la no violencia”.
Como si los avances conseguidos hubieran generado la sensación de que determinadas formas de violencia pertenecen al pasado. “Y una cosa es que haya políticas de igualdad y otra cosa es la realidad”.
La verdad que ella encuentra cada día le impide compartir esa percepción. “Yo me voy todos los días a mi casa con una tristeza y una impotencia…”.

Una sensación que aparece varias veces durante la conversación y que ayuda a entender por qué decidió dedicar horas de su tiempo libre a recopilar noticias semana tras semana.
Reducir el problema a los asesinatos o a los casos más extremos impide comprender cómo funciona realmente, sostiene. “Esto es lo que sale. Después tú te vas a un juzgado y allí hay muchísimo más”. Esa voluntad de mostrar una realidad más amplia también explica el tono de sus vídeos. Cendrero procura mantenerse en segundo plano. “Intento ser lo más aséptica posible”.
“Hay veces que siento que las mujeres no le importan a nadie”
Prefiere enumerar hechos. Cree que si convierte las recopilaciones en una discusión ideológica muchas personas dejarán de escuchar antes de llegar al final. “Solo digo hechos objetivos”.
La estrategia le ha evitado parte de la hostilidad que suele acompañar a los contenidos feministas en redes. “Siempre alguien salta a defenderme”. Eso no significa que publicar este tipo de contenido resulte sencillo.
Una de las dificultades con las que se encuentra constantemente son los propios algoritmos de las plataformas. Asegura que determinadas palabras relacionadas con feminismo, violencia sexual o violencia machista reducen el alcance de las publicaciones y obligan a buscar expresiones alternativas para seguir hablando de los mismos temas.
Una situación que considera especialmente preocupante en un momento en el que buena parte de la conversación pública se desarrolla precisamente en redes sociales. Aun así, continúa haciéndolo cada semana.
Porque detrás de los vídeos, de las estadísticas y de las discusiones sobre algoritmos hay una frase que resume mejor que ninguna otra el origen de la cuenta. “Hay veces que siento que las mujeres no le importan a nadie”.
Y porque, pese a todo, sigue aferrándose a la misma idea que tuvo cuando empezó a trabajar con víctimas y observó el auge de los discursos negacionistas. Que si la gente viera juntas todas esas historias, le resultaría mucho más difícil ignorarlas.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

