¿Está perdiendo fuelle el discurso feminista? Si lo observamos desde lejos, no lo parece. Casi siete de cada diez jóvenes (65,7%) creen que la igualdad entre hombres y mujeres contribuye a una sociedad más justa. Sin embargo, al acercar el zoom al Barómetro Juventud y Género 2025 que hoy presenta Artículo 14, nos encontramos a una generación atrapada en contradicciones. Percibe desigualdades (48,9%), pero las minimiza por género. El 61,4% de las chicas jóvenes frente a un tibio 36,7% de los chicos. Además, la identificación feminista se desploma al 38,4%, 12 puntos menos que en 2021, cuando alcanzó un máximo histórico del 49,9%. La brecha de casi 25 puntos entre sexos (51,3% chicas vs. 26% chicos) expone una desconexión brutal entre la realidad y la ideología proclamada.
Se ha llegado demasiado lejos
Son datos que reflejan que la juventud española se encuentra en un momento de fuerte conciencia social sobre las desigualdades de género, aunque su percepción y posicionamiento frente al feminismo presentan matices importantes. Cerca de la mitad (49,2%) lo percibe como una herramienta de manipulación política; el 46,1% cree que se ha llegado demasiado lejos en la promoción de la igualdad y que ahora se discrimina a los hombres; y el 50,8% considera que los varones están desprotegidos ante denuncias falsas.
En la vida cotidiana, los consensos igualitarios son claros. El 81,8% defiende la comunicación abierta como base de la pareja y el 77,4% considera que la igualdad de derechos y responsabilidades es un elemento central en las relaciones. Sin embargo, persisten estereotipos y experiencias de discriminación. Solo el 17% afirma no haberse sentido discriminado nunca y señalan el aspecto físico y el género como los principales motivos. Estos datos reflejan cómo, a pesar de todo, las desigualdades y discriminaciones continúan permeando el día a día de la juventud.

La desigualdad de género está ampliamente internalizada, entendida como la falta de igualdad de oportunidades, derechos y recursos entre hombres, mujeres y personas de otras identidades de género. El Barómetro indica que la juventud reconoce la brecha. Solo un 8,8% considera que entre los jóvenes no existe, mientras que un 9,2% opina lo mismo sobre la población en general. La conciencia sobre las desigualdades aumenta a medida que los jóvenes se acercan a la adultez y se enfrentan al mercado laboral y a la vida independiente.
Dos modos de sentir las desventajas
Más allá de la percepción general, el Barómetro analiza situaciones concretas de desigualdad y privilegio. La juventud percibe ventajas o desventajas según el contexto y el género. Mientras ciertos riesgos, como transitar sola por la calle, se perciben mayores para mujeres, la expresión de vulnerabilidad pública o en el ligue parece más complicada para hombres. En el ámbito laboral, las percepciones también divergen. Las mujeres perciben mayores dificultades en acceso a puestos de responsabilidad, conciliación y reconocimiento profesional, mientras que los hombres tienden a identificar desventajas para sí mismos, revelando una polarización significativa en la percepción de la desigualdad.
En el entorno laboral se observa de manera tangible en la doble jornada y la necesidad de demostrar competencias adicionales, percibidas principalmente por las mujeres. El reconocimiento de la brecha salarial muestra opiniones divididas. Los estereotipos y la noción de meritocracia influyen en cómo hombres y mujeres interpretan la justicia laboral.

A pesar de las percepciones polarizadas, existen amplios consensos en valores igualitarios. La comunicación abierta y la igualdad de derechos y responsabilidades son defendidas de manera transversal. No obstante, las experiencias de discriminación siguen siendo frecuentes y las sufren especialmente las mujeres y a personas trans, no binarias o que se alejan de la heteronormatividad. Los espacios públicos y educativos concentran la mayor parte de estas experiencias, mientras que la discriminación laboral aumenta con la edad y la trayectoria profesional, reflejando desigualdades estructurales persistentes.
El feminismo, en tela de juicio
La identificación con el feminismo depende también del contexto cultural y político. La disminución de jóvenes que se consideran feministas coincide con la proliferación de discursos antifeministas que cuestionan políticas de igualdad. Las diferencias por género son significativas. Las mujeres mantienen mayor identificación feminista que los hombres, quienes muestran mayor acuerdo con ideas críticas hacia el movimiento.
Aun así, la mayoría de la juventud percibe el feminismo de manera positiva, considerándolo necesario para la igualdad, aunque una parte lo vea como herramienta de manipulación política, lo que refleja la polarización del debate público. El Barómetro Juventud y Género 2025 dibuja un panorama complejo. La mayoría de los jóvenes está de acuerdo con que la igualdad entre hombres y mujeres contribuye a construir una sociedad más justa. Al mismo tiempo, existe un debate creciente sobre la percepción de discriminación masculina, una postura que se observa con más intensidad entre hombres (52,8%) y jóvenes situados en la derecha ideológica (63%). Es menor entre mujeres (39,1%) y jóvenes de izquierda (28,7%).
Por último, las opiniones sobre leyes o políticas de acción positiva que favorezcan a las mujeres son más ambiguas. Aunque un 33,1% está a favor y un 25,9% en contra, casi un 30% se mantiene neutral y un 11,8% no se posiciona. Un 42% de los hombres se muestra partidario de eliminar estas leyes, especialmente los jóvenes de derecha. En definitiva, el informe muestra que, aunque la igualdad de género es ampliamente aceptada como valor, las medidas concretas para promoverla generan debates más abiertos y polarizados.
