Escándalo en Chad: las denuncias de abusos que sacuden a Médicos Sin Fronteras

Una investigación interna de la organización humanitaria documentó 59 denuncias de explotación sexual, abuso y acoso en campamentos de refugiados sudaneses. Los hechos derivaron en el despido de 18 trabajadores

Un grupo de refugiadas sudanesas en Chad
Un grupo de refugiadas sudanesas en Chad
MSF

Médicos Sin Fronteras (MSF) se enfrenta a una de las crisis reputacionales más graves de los últimos años tras hacer públicos los resultados de una investigación interna que reveló 59 denuncias de explotación sexual, abuso y acoso registradas en sus operaciones humanitarias en el este de Chad. Los hechos habrían afectado principalmente a mujeres refugiadas procedentes de Sudán, que llegaron al país huyendo de la guerra que estalló en abril de 2023.

La investigación se desarrolló durante varios meses en una región fronteriza donde la organización presta asistencia médica y humanitaria a cientos de miles de personas desplazadas. Según explicó MSF, las denuncias apuntan a comportamientos cometidos por miembros de su propio personal, tanto trabajadores locales como internacionales, que presuntamente aprovecharon su posición de poder para mantener relaciones abusivas con mujeres en situación de extrema vulnerabilidad.

59 denuncias bajo investigación

Entre los casos investigados figuran acusaciones de explotación sexual, acoso continuado y conductas inapropiadas en un contexto marcado por la dependencia de la ayuda humanitaria. Algunas denunciantes aseguraron haber sufrido presiones o haber sido objeto de propuestas sexuales por parte de empleados vinculados a programas de asistencia. La investigación también examinó denuncias relacionadas con personas menores de edad, consideradas especialmente graves por la organización.

Imagen de archivo tomada en abril de 2025, desplazados sudaneses avanzan desde el campamento de Zamzam camp hasta Tawila Camps.
EFE/ Marwan Mohamed

Los hechos salieron a la luz a través de testimonios recogidos en los campamentos y mediante los mecanismos internos de denuncia de la organización. La investigación permitió identificar patrones de conducta que obligaron a MSF a revisar sus procedimientos de supervisión y protección.

Refugiadas en situación de extrema vulnerabilidad

El escándalo se produce en una de las mayores crisis de desplazamiento de África. Desde el inicio del conflicto entre el Ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido, más de un millón de refugiados han cruzado la frontera hacia Chad buscando protección. Muchos de ellos han llegado tras perder familiares, hogares y medios de subsistencia, dependiendo casi por completo de la ayuda internacional para sobrevivir.

Las organizaciones humanitarias advierten desde hace años de que las mujeres y niñas desplazadas son especialmente vulnerables a los abusos cuando dependen de terceros para acceder a recursos básicos como alimentos, alojamiento, atención médica o empleo.

18 despidos y sanciones disciplinarias

Tras analizar los testimonios y las pruebas recopiladas, Médicos Sin Fronteras decidió despedir a 18 trabajadores e imponer sanciones disciplinarias a otros empleados implicados. Además, la organización prohibió que las personas expulsadas pudieran volver a trabajar para la entidad en futuras misiones.

La ONG insistió en que mantiene una política de tolerancia cero frente a cualquier forma de explotación, abuso o acoso sexual y aseguró que continuará investigando cualquier denuncia que pueda surgir en el futuro.

Sudán
Una mujer transporta sobre su cabeza una garrafa de agua que acaba de rellenar en una fuente en el centro de tránsito de Renk
Efe

Fallos en los mecanismos de control

MSF reconoció públicamente que sus mecanismos de prevención y detección no funcionaron de manera adecuada. La organización admitió que muchas víctimas no utilizaron los canales oficiales de denuncia por miedo a represalias, por desconfianza en el sistema o por desconocer los procedimientos existentes.

Esta situación permitió que algunos comportamientos permanecieran ocultos durante largos periodos de tiempo, dificultando una actuación más rápida por parte de la organización.

Reformas para recuperar la confianza

Como respuesta, la organización anunció una serie de reformas destinadas a reforzar la protección de las personas beneficiarias de sus programas. Entre las medidas previstas figuran controles más estrictos en la contratación de personal, una mayor supervisión sobre el terreno, la mejora de los canales confidenciales de denuncia y nuevas formaciones obligatorias sobre prevención de abusos y conducta ética.

Mientras continúa prestando asistencia médica en Chad, Médicos Sin Fronteras intenta ahora recuperar la confianza de las comunidades afectadas y demostrar que es capaz de garantizar un entorno seguro para las personas a las que presta ayuda. Sin embargo, el caso ha vuelto a poner de manifiesto los desafíos que afrontan las organizaciones humanitarias cuando deben proteger a quienes dependen de ellas en situaciones extremas de necesidad

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