Industria

El asalto a la ‘cara Ozempic’, el nuevo reto de la industria cosmética

Tras el éxito de los tratamientos inyectados para perder peso, la industria de la belleza busca ahora responder a uno de sus efectos secundarios más visibles

La revolución de los fármacos para adelgazar ha abierto un nuevo frente para la medicina estética. Tras el éxito de los tratamientos inyectados para perder peso, la industria de la belleza busca ahora responder a uno de sus efectos secundarios más visibles: la pérdida de volumen facial, bautizado como ‘cara Ozempic’.

El fenómeno corrige la flacidez que algunas caras experimentan después de perder una cantidad significativa de peso en muy poco tiempo: mejillas más hundidas, menor volumen en determinadas zonas del rostro y una apariencia de piel más flácida. Y la potente industria biotecnológica y cosmética surcoreana, conocida como K-Beauty, está dedicando recursos e investigación para resolver esta cuestión.

Y la fórmula es bastante sorprendente y polémica. La compañía biotecnológica L&C Bio prepara un tratamiento inyectable basado en grasa humana donada con el objetivo de restaurar el volumen facial y corporal.

Uso de la grasa humana

El producto, cuyo nombre provisional es MegaAdipoECM, utiliza una tecnología diferente a los rellenos tradicionales. La empresa procesa grasa humana donada que serviría como soporte para que las células del propio paciente vuelvan a ocupar la zona tratada.

Los tejidos empleados proceden de bancos de tejidos, por lo general, de donantes fallecidos que han autorizado su utilización. Durante el proceso de fabricación se eliminan las células del tejido donado y solo se conserva la estructura que las rodea y les sirve de soporte. Ese material actúa como una especie de andamiaje biológico que favorece que el organismo del paciente regenere su propio tejido.

L&C Bio, precursora

La nueva apuesta supone un cambio de enfoque dentro de la estética avanzada.

L&C Bio ya había desarrollado Re2O, un tratamiento basado en tejido humano donado destinado a mejorar la calidad de la piel. Su nuevo proyecto busca ir un paso más allá: no solo mejorar la superficie cutánea, sino actuar sobre la pérdida de volumen.

Corea del Sur se ha convertido en uno de los principales motores mundiales de la innovación estética y cosmética. El país vive además un momento de fuerte expansión de la denominada K-Beauty que está conquistando a medio mundo. Las exportaciones de cosméticos alcanzaron un récord de 11.400 millones de dólares en 2025, un 12,2% más que el año anterior. Además, el país asiático es el segundo mayor exportador mundial de cosméticos, solo por detrás de Francia.

Para poder desarrollar estas nuevas técnicas, ha habido un cambio regulatorio aprobado en el país este mismo año, clave para la compañía L&C Bio. La grasa humana donada estaba considerada un residuo médico, lo que impedía su reutilización comercial. Ahora, con la modificación legal, se va a permitir fabricar el producto dentro del país.

Crecimiento de los tratamientos estéticos

El interés por recuperar volumen facial llega en un momento de fuerte crecimiento de los tratamientos estéticos no quirúrgicos. El envejecimiento de la población y la popularidad de los medicamentos para perder peso están impulsando una nueva demanda de pacientes que buscan no solo adelgazar, sino mantener una apariencia facial equilibrada. Aunque los tratamientos pueden dirigirse a cualquier paciente, la demanda se concentra especialmente entre mujeres, principal consumidor de tratamientos estéticos no quirúrgicos.El mercado mundial de la belleza y el cuidado personal va a mover 698.400 millones de dólares este 2026 y mantendrá un crecimiento anual del 3,16% durante el próximo lustro.

Pero la utilización de material humano donado con fines cosméticos genera también controversia. El tratamiento de L&C Bio se elabora a partir de tejidos procedentes de donantes fallecidos, obtenidos a través de bancos de tejidos con el consentimiento previo de los donantes para este tipo de usos.

Aunque el producto no contiene células vivas del donante, sino una matriz biológica procesada, algunos críticos consideran que la comercialización de estos tratamientos podría desvirtuar el carácter altruista de la donación o competir con usos médicos prioritarios, como la atención a pacientes con quemaduras o traumatismos. Un desafío moral y científico.

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