Una película. Lilly. No es un gran peli, aunque sí una gran historia y una estupenda excusa para escuchar a una magistrada, Ruth Bader Ginsburg, exjueza de la Corte Suprema de Estados Unidos. Todo un ícono en la lucha por los derechos de la mujer. “Todas las mujeres de la generación de Lilly sabían que, si eras la primera mujer en un campo ocupado por hombres, no quieres que se te conozca por ser la que protesta. No quieres líos”, explica Bader, que litigó en el caso de Lilly Ledbetter. Durante dos décadas trabajó como supervisora de una fábrica de neumáticos de Alabama; soportó desplantes, humillaciones y un acoso continuado. “Le quitas el trabajo a un hombre, me decían. Me rajaron las ruedas del coche, me lo llenaron de escupitajos… ¿Las empresas no son responsables del comportamiento de sus trabajadores?”, exclama en un momento dado. El límite fue descubrir que además le habían pagado menos que a un hombre en su mismo puesto. Y lo peleó. Llegó al Supremo, al Congreso y a la misma Casa Blanca. Pero nadie dijo que ser pionera en la guerra fuera a ser fácil. En Filmin.

Un libro. No te olvides de nosotras, de Chelo Ortega. No llega a 200 páginas, pero desde la primera estás tan inmersa en la historia de Carmen y su familia que al rozar el final no quieres que acabe. Tanto, que asalté a la autora con preguntas: ¿qué fue de ese joven que se cruzó en su camino?, ¿su hermano pequeño volvió a Madrid?, ¿siguió en contacto con esa familia postiza que tanto la cuidó en Tarragona?, ¿ha podido leer la protagonista, casi centenaria, su vida convertida en novela? Porque Carmen es la madre de Chelo. Y Chelo siempre supo que algún día escribiría lo que vivieron y sufrieron durante la guerra civil ese grupo de mujeres valientes -hermanas e hijas- que hicieron lo imposible por no olvidarse las unas de las otras pese a la distancia, el hambre y el dolor de ver cómo su familia se rompía en una España partida en dos.
A priori parece un ya contado antes, pero no lo es. Ni por los detalles ni por el tono. La sencillez con la que se narra el periplo de unas niñas forzadas a crecer lejos de su hogar acompaña perfectamente esta lectura, con el añadido de saber que todo lo que se cuenta ocurrió tal cual. Le ocurrió a una niña que entonces tenía 6 años y pasó una década en una especie de exilio familiar, que aún a sus 97 años recuerda con asombro. El de pensar que, pese a todo, sigue aquí para contarlo.
Un plan. Una DJ Ópera. Yo desconocía esta combinación y menos aún que fuera exitosa, pero la DJ Symphonic & Royal Film Concert Orchestra presume de ello. Tanto, que incluso han lanzado esta semana su versión de éxitos latinos. Aunque el lleno de auditorios hasta ahora lo han protagonizado versionando temazos de Queen, Coldplay, ABBA, Gloria Gaynor, DJ Tiësto y hasta David Guetta. Le dan a todo, con batuta, violines y timbales. Y ponen en pie a toda la platea. Este 30 de junio, repiten en el Auditorio Nacional.

