Granada volvió a temblar el 18 de agosto. Y lo hizo en una fecha cuya carga histórica resulta imposible separar de la memoria de la ciudad: noventa años después del asesinato de Federico García Lorca. Para David Uclés, uno de los escritores españoles con mayor proyección de los últimos años, la coincidencia merecía algo más que una explicación geológica.
El ganador del Premio Nadal 2026 recurrió a la literatura. Poco después del nuevo terremoto, David Uclés publicó en sus redes sociales una reflexión en la que transformaba el movimiento de la tierra en una imagen sobre la memoria, las fosas y el cuerpo del poeta que todavía no ha sido localizado.
“El terremoto de hoy de Graná no fue casualidad. La tierra tiene memoria y sin entierro se siente escarbá. No habrá cuerpo, pero hay memoria. Y mucha“, escribió Uclés.
La afirmación, naturalmente, no pretende explicar científicamente los terremotos en Granada. El Instituto Geográfico Nacional atribuye la actual actividad a la compleja tectónica de la Cuenca de Granada y a sus sistemas de fallas activas. Uclés construye otra cosa: una metáfora en la que una tierra que todavía guarda a miles de desaparecidos parece recordar aquello que ocurrió sobre ella.
David Uclés convierte el terremoto de Granada en una imagen sobre Lorca

La publicación incluía además un segundo texto todavía más explícito. Sobre una imagen, David Uclés escribió: “En Granada la tierra no tiembla un dieciocho de agosto sin más. Lo hace porque Lorca yace todavía adentro y no se le encuentra”.
La coincidencia temporal resulta extraordinariamente poderosa desde el punto de vista literario. El 18 de agosto se cumplían 90 años de la muerte de Federico García Lorca, detenido en Granada pocos días antes y asesinado al comienzo de la Guerra Civil.
Su cuerpo continúa desaparecido.
Décadas de investigaciones, excavaciones y diferentes hipótesis sobre el lugar exacto de su enterramiento no han permitido encontrar los restos del autor de Romancero gitano, Poeta en Nueva York o La casa de Bernarda Alba.
Es precisamente esa ausencia la que atraviesa las palabras de David Uclés. La tierra no aparece únicamente como el escenario físico del terremoto, sino como un depósito de memoria que todavía conserva aquello que España no ha conseguido recuperar.
Noventa años después, Lorca continúa sin una tumba conocida
Federico García Lorca regresó a Granada durante el verano de 1936, poco antes de que el golpe de Estado del 18 de julio desencadenara la Guerra Civil. En un clima de creciente persecución política, terminó refugiándose en la vivienda de la familia Rosales.
Fue detenido el 16 de agosto.
La reconstrucción histórica sitúa su asesinato pocos días después en el entorno comprendido entre Víznar y Alfacar. La madrugada del 18 de agosto es la fecha tradicionalmente aceptada para su fusilamiento, aunque existe todavía discusión historiográfica sobre si pudo producirse durante la madrugada del día 19.
Lorca tenía 38 años.
Fue asesinado junto a otras víctimas de la represión desatada tras el golpe militar y enterrado en algún punto de aquel paisaje granadino. Noventa años después, la ubicación exacta de sus restos continúa siendo uno de los grandes interrogantes de la memoria histórica española.
Ese vacío explica la fuerza del mensaje publicado por David Uclés: “No habrá cuerpo, pero hay memoria”.
El terremoto que sacudió Granada el 18 de agosto

Mientras Uclés utilizaba el seísmo como metáfora, Granada afrontaba una situación completamente real de incertidumbre.
El Instituto Geográfico Nacional registró a las 10:37 horas del martes 18 de agosto un terremoto de magnitud Mw 4,8 en el entorno de Gójar y Villa de Otura. El movimiento se produjo a poca profundidad y alcanzó una intensidad máxima V-VI, por lo que fue sentido con fuerza en numerosos municipios del área metropolitana.
Después llegaron nuevos temblores. Uno alcanzó magnitud 4,2 al norte de Alhendín, otro llegó a 4,0 al este de Ogíjares y otro se situó en 3,9 cerca de Churriana de la Vega.
No era, además, el comienzo de la actividad.
Durante la madrugada del sábado 15 de agosto, otro terremoto de magnitud Mw 4,8 había sacudido ya el entorno de Alhendín. Desde entonces se han registrado cientos de pequeños movimientos, muchos de ellos demasiado débiles para ser percibidos por la población.
Los especialistas consideran que los principales terremotos están relacionados dentro de una misma serie sísmica. Granada se encuentra sobre una región geológicamente activa, atravesada por diferentes sistemas de fallas capaces de acumular y liberar tensión.
Por tanto, no existe ninguna relación física entre el aniversario de Lorca y el terremoto. Esa conexión pertenece exclusivamente al terreno de la literatura y de la memoria que propone Uclés.
La Guerra Civil atraviesa buena parte de la obra de David Uclés

La reflexión tampoco resulta extraña dentro del universo literario de David Uclés. La memoria de la Guerra Civil, sus muertos y las heridas transmitidas entre generaciones ocupa un lugar fundamental en su obra.
Su gran consolidación literaria llegó con La península de las casas vacías, una extensa novela en la que abordó la Guerra Civil desde una ficción atravesada por elementos fantásticos, memoria familiar y una concepción de lo sobrenatural integrada dentro de la realidad cotidiana.
En ese universo, la tierra, los muertos y quienes todavía recuerdan mantienen una relación constante. El pasado no queda definitivamente enterrado porque continúa alterando la vida de quienes llegan después.
La publicación sobre Lorca comparte precisamente esa lógica. La tierra que tiembla funciona como una tierra incapaz de olvidar.
En enero de 2026, Uclés confirmó definitivamente su posición entre los nombres destacados de la narrativa española contemporánea al ganar el Premio Nadal con La ciudad de las luces muertas, una novela que vuelve a recurrir a la imaginación y a la memoria para construir una Barcelona donde diferentes épocas llegan a convivir simultáneamente.
La pregunta que David Uclés le haría a Federico García Lorca
La fascinación de David Uclés por Lorca tampoco comenzó con el terremoto de Granada.
En una entrevista reciente con Esquire, el escritor explicaba que acababa de prologar una nueva edición de Romancero gitano y revelaba cuál sería una de las preguntas que formularía al poeta si pudiera conversar con él.
“A Lorca le preguntaría cuántas veces tuvo la tentación de irse del país y cuáles fueron los motivos por los que no se marchó”, planteaba.
Su interés se dirigía especialmente hacia una incógnita imposible de resolver: si Federico García Lorca llegó alguna vez a sospechar que España podía terminar convirtiéndose en un lugar mortal para él.
“O si él intuyó, diez años antes, cuando estaba en Nueva York, que podían matarlo por una guerra. Eso me interesa mucho”, añadía el escritor.
La pregunta contiene una inevitable mirada retrospectiva. Hoy conocemos el desenlace que Lorca no podía conocer cuando viajaba, escribía o regresaba una y otra vez a Granada.

