Lo que parecía un trámite judicial más se ha convertido esta semana en una crisis abierta. Elisa Mouliaá no se presentó el pasado lunes a declarar ante el juez por el presunto delito de injurias y calumnias contra Íñigo Errejón, y al tratarse ya de la tercera vez que falta a esa cita, el magistrado ha ordenado su detención. Se ejecutará en cuanto la actriz regrese a España, donde actualmente no se encuentra: está en Dubái, trabajando.
Una orden de detención que se enteró por la prensa
Mouliaá ha comparecido este miércoles en Vamos a ver para defender su versión, y lo primero que ha querido dejar claro es que ni ella ni su abogada supieron de la orden de detención por canales oficiales. «Estoy muy asustada y preocupada por mi familia», ha admitido la actriz al inicio de la entrevista, antes de calificar la decisión judicial de «totalmente desproporcionada».
Según su relato, las dos primeras ausencias no fueron una estrategia de evasión, sino consecuencia de un cuadro de ansiedad real. «Cada vez que tengo que ir al juzgado tengo asma y me pongo fatal. Hemos pedido mil veces que se haga por videoconferencia», ha explicado, recordando que aquella primera declaración ante el juez anterior se hizo viral en toda España y le dejó, en sus palabras, un trauma del que todavía no se ha recuperado.
«Estoy haciendo todo lo que puedo por sobrevivir»

Sobre por qué eligió viajar a Dubái precisamente en estas fechas, Mouliaá ha apuntado a una acumulación de problemas económicos que, según ella, no le dejaban margen. «Tengo que facturar porque han atacado mi tienda, he tenido una inundación en casa y me tengo que encargar de la obra porque van a tardar en darme la indemnización», ha enumerado. Y ha insistido en que el contrato de trabajo que firmó está vigente exactamente durante el periodo en el que tendría que declarar: del 8 de junio al 31 de julio.
La actriz ha detallado además cómo llegó a ese contrato: lleva, según cuenta, negociando con un despacho legal en Dubái desde principios de febrero, cerró el acuerdo en abril y se dio de alta laboral específicamente para poder viajar. «Es la única oportunidad laboral que me ha dado nadie. No he tenido un casting ni nada», ha lamentado, señalando que ha estado de baja desde el 3 de febrero hasta junio.
«Errejón me ha arruinado por hacer el bien social»
El momento de mayor tensión de la entrevista ha llegado cuando Mouliaá ha vinculado directamente su situación económica actual con el proceso judicial contra el exdiputado. «A mí, este señor me ha arruinado por hacer el bien social», ha afirmado, refiriéndose a Íñigo Errejón. «Creo que no me lo merezco y no se lo merece mi familia. El castigo es tan bestia y tan desproporcionado», ha añadido, visiblemente afectada.
La presentadora Patricia Pardo ha intentado reconducir la conversación hacia el terreno judicial, recordándole que la vía adecuada para defender sus argumentos es el juzgado, no una entrevista de televisión desde Dubái. «Cuando pises el aeropuerto de Barajas, te van a detener y te van a llevar a Plaza Castilla», le ha advertido Pardo, cuestionando si la actriz está actuando por obcecación propia o por un mal asesoramiento legal.
Acusaciones de «fascismo» y la comparación con Juana Rivas

Lejos de bajar el tono, Mouliaá ha elevado la temperatura de sus declaraciones al calificar la actuación judicial en términos muy duros. «Están intentando domesticar a las mujeres y esto se llama fascismo, con todas las letras», ha sentenciado. Más adelante, ha ido incluso más allá al señalar directamente al magistrado: «Está haciendo prevaricación… Esto es fraude de ley, abuso de poder y fascismo», palabras ante las que Patricia Pardo le ha pedido prudencia por estar imputando un delito grave a un juez.
La presentadora ha trazado además un paralelismo que la actriz no esperaba, comparando su actitud con la de Juana Rivas: «Me da la sensación de que estás tomando el mismo rumbo… creerse un argumentario que, en muchas ocasiones, no nacía de ella, sino que emanaba de otras personas interesadas», ha advertido Pardo, en referencia al riesgo de que la situación termine derivando en consecuencias penales severas si la actriz no regulariza su situación con la Justicia.
Entre lágrimas, una defensa de su inocencia
La entrevista ha terminado con Mouliaá rota emocionalmente, defendiendo que su única falta ha sido denunciar algo que considera cierto. «No he robado, no he matado, no he hecho nada, solamente le acusé de haber pactado la declaración con dos testigos», ha dicho entre lágrimas. «¿Qué víctima se va a atrever a denunciar con lo que me estáis haciendo a mí? Nadie se lo merece», ha concluido, antes de mostrar también su solidaridad con Ione Belarra, a quien dice compadecer «muchísimo» por lo que interpreta como un patrón similar de persecución judicial.

