Florence Pugh denuncia a Instagram por censurar su publicación sobre una violación grupal

La actriz cuestionó a Instagram después de que su reflexión sobre el caso quedara limitada por una advertencia de contenido sensible

Florence Pugh - Cultura
La actriz británica Florence Pugh.
EFE/EPA/ALLISON DINNER

Florence Pugh ha abierto un enfrentamiento público con Instagram después de que la plataforma limitara temporalmente el acceso a una publicación en la que la actriz hablaba sobre las acusaciones de agresión sexual formuladas por una antigua estudiante de la Universidad de Cornell contra siete miembros de una fraternidad.

La intérprete británica aseguró que algunos de sus seguidores no podían acceder al mensaje completo y que otros únicamente encontraban una advertencia de contenido sensible. La situación llevó a Florence Pugh a preguntarse abiertamente: “¿Me están censurando por hablar de violación?”.

La actriz terminó publicando nuevamente su reflexión y elevó todavía más el tono contra la red social. “Instagram, al menos podemos ver de qué lado estás. No protejas a los violadores. Es un comportamiento patético”, escribió.

Meta ha explicado posteriormente que el contenido había recibido inicialmente una advertencia al quedar encuadrado dentro de sus políticas sobre publicaciones que describen violencia o explotación sexual. Tras una segunda revisión, la compañía retiró la restricción al considerar que el mensaje podía acogerse a una excepción por su interés informativo.

El caso de Cornell que indignó a Florence Pugh

El origen de la intervención de Florence Pugh está en una demanda civil presentada por una antigua alumna de Cornell, identificada judicialmente con el pseudónimo Jane Doe.

La joven sostiene que tenía 20 años cuando acudió en octubre de 2024 a la casa de la fraternidad Chi Phi en Ithaca, Nueva York. Según la demanda, fue intoxicada con alcohol y drogas hasta quedar incapacitada y posteriormente sufrió agresiones sexuales por parte de varios hombres durante horas.

La demanda señala a siete estudiantes o antiguos estudiantes, además de incluir reclamaciones contra la universidad y organizaciones vinculadas a la fraternidad. Las acusaciones no han sido probadas judicialmente y abogados de algunos de los hombres señalados han rechazado las alegaciones.

El caso ha adquirido una enorme repercusión durante los últimos días después de que la fiscalía decidiera reabrir la investigación penal. El fiscal del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, ha anunciado su intención de volver a examinar las pruebas y presentar el asunto ante un gran jurado.

“Me siento inquieta, enferma y ansiosa”

 

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Florence Pugh explicó que conocer los detalles de la demanda le había provocado una fuerte reacción emocional. La actriz aseguró sentirse “inquieta, enferma y ansiosa” y dirigió buena parte de su mensaje no solo hacia las instituciones, sino hacia los hombres.

“Este es realmente el momento en el que necesitamos que nuestros hombres estén tan horrorizados y tan asqueados como nosotras”, escribió.

Su reflexión planteaba una pregunta más amplia sobre el silencio que rodea determinadas denuncias de violencia sexual. Pugh reclamó que los hombres participen activamente en estas conversaciones y cuestionó que la responsabilidad de denunciar comportamientos abusivos recaiga prácticamente siempre sobre las mujeres.

La actriz pidió que ellos sean también quienes impulsen conversaciones sobre cómo modificar las conductas y estructuras que permiten este tipo de violencia. Para Florence Pugh, la igualdad no puede limitarse a declaraciones de principios si las mujeres continúan sintiéndose inseguras.

La respuesta de Cornell a las acusaciones

La Universidad de Cornell también se encuentra en el centro de la controversia. La demanda critica la forma en que la institución respondió al caso y cuestiona las consecuencias disciplinarias impuestas después de la investigación universitaria.

Cornell rechaza, sin embargo, la idea de que no actuara. La institución sostiene que sus oficinas de Derechos Civiles y de Conducta Estudiantil investigaron las acusaciones conforme a sus procedimientos y que se impusieron sanciones que incluyeron suspensiones y expulsiones.

La universidad recuerda además que el capítulo Xi de Chi Phi continúa vetado de su campus. Cornell no ha revelado todos los detalles de las sanciones individuales, alegando las restricciones de privacidad establecidas por la legislación federal estadounidense.

El caso ha adquirido todavía mayor dimensión institucional después de que la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, reclamara una investigación independiente sobre la forma en que Cornell gestionó las acusaciones y sus mecanismos para prevenir y responder ante agresiones sexuales.

La investigación penal vuelve a abrirse

La investigación original no terminó con cargos penales. Sin embargo, la demanda civil y la aparición de nueva información han llevado a la fiscalía del condado a reexaminar el expediente.

Van Houten ha señalado que existen diferencias entre algunos elementos descritos en la declaración policial realizada en 2024 y los que aparecen ahora en la demanda. La representación legal de la mujer discute la interpretación que la fiscalía hace de aquellas declaraciones y sostiene que la investigación original fue insuficiente.

El fiscal ha explicado que volverá a hablar con la denunciante y que el material será presentado ante un gran jurado, que deberá determinar si existen elementos suficientes para avanzar hacia posibles acusaciones penales.

Hasta que ese proceso concluya, las afirmaciones contenidas en la demanda deben seguir tratándose como alegaciones pendientes de resolución judicial.

Instagram restringió inicialmente la publicación

 

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La segunda controversia comenzó cuando Florence Pugh comprobó que su mensaje no estaba llegando con normalidad a todos sus seguidores.

La actriz aseguró inicialmente que ni ella misma ni algunas de las personas que la seguían podían entrar correctamente en la publicación. Poco después señaló que el contenido parecía haber sido retirado parcialmente: algunos usuarios veían únicamente una advertencia inicial y otros no podían avanzar por las diferentes imágenes.

“Genial. Otra maravillosa lección para enseñar a la gente que, si hablas de ello, te silenciaremos”, ironizó antes de anunciar que volvería a publicar el contenido.

Instagram no había eliminado el mensaje por infringir sus normas comunitarias. La plataforma había colocado una pantalla de advertencia al considerar que contenía referencias potencialmente sensibles relacionadas con violencia sexual.

Meta retira la restricción después de revisar el mensaje

Después de la reacción pública de Florence Pugh, Meta volvió a estudiar la decisión. La compañía explicó que sus sistemas pueden ocultar inicialmente detrás de una advertencia determinadas publicaciones que describen violencia y explotación sexual para evitar exponer a los usuarios a material potencialmente perturbador.

Tras esa revisión, Meta concluyó que el mensaje de la actriz reunía las condiciones para acogerse a su excepción de interés informativo y eliminó la advertencia de contenido sensible.

La explicación introduce un matiz importante en la acusación de censura realizada por Pugh. La plataforma sí limitó inicialmente la visibilidad y el acceso al contenido, tal y como había denunciado la actriz, pero Meta sostiene que la medida procedía de sus mecanismos de moderación sobre violencia sexual y posteriormente la revirtió.

El mensaje original volvió así a estar disponible para los usuarios adultos sin aquella restricción.

Florence Pugh reclama a los hombres que dejen de mirar hacia otro lado

Más allá de su enfrentamiento con Instagram, el núcleo del mensaje de Florence Pugh se mantiene en la respuesta social ante la violencia sexual.

La actriz cerró su reflexión reclamando mayor implicación masculina y defendiendo que no puede hablarse de igualdad mientras las mujeres continúen sintiendo que sus cuerpos y su seguridad no son respetados.

Su intervención llega mientras el caso de Cornell vuelve a los tribunales y recupera una dimensión penal que parecía cerrada. La demanda civil, la reapertura de la investigación y las preguntas sobre la respuesta de la universidad han convertido lo sucedido en 2024 en un debate nacional en Estados Unidos.

Florence Pugh ha añadido ahora otro elemento a la controversia: qué ocurre cuando las conversaciones sobre violencia sexual chocan con los sistemas automáticos y las políticas de moderación de las grandes plataformas digitales.

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