Podría parecer imposible igualar el ritmo desenfrenado y ensangrentado de la primera temporada, pero su director Guy Ritchie lo consigue. Frente al talento tras las cámaras, destacan las interpretaciones de Helen Mirren, Tom Hardy y Pierce Brosnan que son fundamentales porque aportan mordiente y sutileza a los momentos más convencionales del género de gánsteres. Sorprende que en su conjunto sean capaces de sostener otro complejo arco argumental, extraído del manual de recursos de prácticamente cualquier drama de este género. Hardy resulta absolutamente hipnótico como el asesino hosco, capaz de amenazar, engatusar y matar, y de manejar los silencios como nadie en una pantalla, grande o pequeña. Sin duda, es el hombre que uno querría tener de su lado cuando la familia se enfrenta a una “espiral de muerte”.
En el centro de ese mundo está Maeve Harrigan, interpretada por una Helen Mirren que disfruta especialmente de la contradicción de su personaje: una mujer poderosa que no necesita levantar la voz para hacerse obedecer y que, sin embargo, en casa puede comportarse como cualquier esposa que discute con su marido por unos calcetines. La ganadora del Oscar habla con Artículo14 sobre el poder, la familia, su complicidad con Pierce Brosnan y el placer de seguir trabajando.

Maeve es un personaje muy poderoso, pero rara vez necesita levantar la voz o mostrar abiertamente su poder. ¿Cómo construiste este tipo de poder silencioso en el personaje?
Bueno, la delicia está en el diálogo. Simplemente quieres servir a ese diálogo. Y, desde luego, Maeve, a diferencia de Conrad, que es un volcán, es como un río serpenteante que se abre camino dentro y fuera de la vida de todo el mundo. Supongo que es la manipuladora definitiva. Pero, al mismo tiempo, actúa completamente por instinto. En realidad, no piensa demasiado en lo que está haciendo. Sus emociones están muy a flor de piel y simplemente se deja llevar por ellas: los celos, el miedo, el odio, el deseo, el amor, lo que sea. Me encanta interpretar a ese tipo de personaje que reacciona de una manera tan inmediata.
La segunda temporada se adentra más en lo gótico, lo extremo y casi lo fantástico. ¿Cómo conseguís que el matrimonio entre Maeve y Conrad siga pareciendo el de dos personas concretas y no el de dos símbolos de poder?
Es una pregunta estupenda. Y está muy bien observada porque, sí, tienes toda la razón, estamos llevando la serie a un nivel superior. Nos adentramos en el aspecto gótico de la historia y lo disfrutamos, nos encanta. Creo que lo maravilloso de la relación entre Conrad y Maeve es que, sí, pueden salir y cometer asesinatos y toda clase de barbaridades. Pero cuando están en casa son como un matrimonio de toda la vida. Se preguntan: “¿Por qué dejas los calcetines en medio del dormitorio? Estoy tropezando con ellos. ¡Guarda de una vez tus malditos calcetines!”. O: “Sabes dónde está tu cinturón. Lleva ahí veinte años. Está en el mismo sitio”.
Así que son una pareja de ancianos casados absolutamente mundana y normal. Y creo que es precisamente la yuxtaposición de esos dos elementos lo que resulta tan interesante, tan divertido y tan atractivo.
¿Hasta qué punto aportasteis algo vosotros mismos a la evolución de estos personajes?
En la primera temporada, por supuesto, teníamos una escritura brillante, pero creo que Pierce y yo llegamos a tomar las riendas de los personajes. Añadimos cosas y las desarrollamos. Y después Jez vio lo que estábamos haciendo y fue todavía más lejos. Fue una calle de doble sentido. Yo lo sentí así. Una colaboración preciosa. Y no fue algo que habláramos. Simplemente surgía de la intuición, de percibir las cosas por parte de nosotros como actores y de él como dramaturgo.
El imperio que dirigen Maeve y Conrad funciona casi como una gran corporación, aunque con consecuencias de vida o muerte. ¿Crees que eso les afecta?
Muchísimo. Las apuestas son cada vez más altas. Es una cuestión de vida o muerte. La amenaza es mayor porque lo que está en juego aumenta constantemente. Londres es una ciudad muy interesante en este momento. Está inundada de dinero y de criminalidad, de criptomonedas y de toda clase de cosas turbias. Y Londres es también un personaje dentro de la serie, absolutamente.

¿Cómo describirías tu amistad con Pierce Brosnan después de haber trabajado juntos varias veces?
He dicho, y me han citado por ello, que pagaría mucho dinero por trabajar con Pierce Brosnan durante el resto de mi vida. Y es absolutamente cierto. Sinceramente, no pasamos mucho tiempo juntos. No salimos a cenar. Nos mandamos algún mensaje de vez en cuando: «¿Cómo estás?», «¿Qué tal va el verano?». Los incendios, el huracán, ese tipo de cosas.
Pero tenemos una manera de trabajar muy parecida. Llegamos, estamos tranquilos, hacemos nuestro trabajo y somos positivos. Para mí ha sido maravilloso porque, obviamente, Pierce es una enorme estrella de cine, una estrella gigantesca. Y resulta muy gratificante encontrar a alguien de esa categoría que llega al rodaje con, no creo que humildad sea la palabra adecuada porque todos tenemos nuestra propia energía, pero sí con un sentido muy claro de: «Vamos a trabajar juntos. Vamos a hacer nuestro trabajo. Vamos a hacerlo lo mejor posible. No vamos a pisarnos. Dejemos que la otra persona haga su trabajo y yo haré el mío». Reconozco en él a un compañero profesional. Supongo que esa es la palabra adecuada.
¿Crees que el poder te libera o te da más cosas que perder?
Diría que probablemente las dos cosas, porque no puedes tener solamente una cara de la moneda. Hay que aceptar las dos caras al mismo tiempo.
Cuanto más alto apuntas, más lejos tienes que caer. El gran mito de Ícaro nos lo cuenta. Puedes volar demasiado cerca del sol debido a tu ambición y eso acabará derribándote. Quién sabe si Maeve acabará cayendo o no. Lo veremos. Bueno, lo verá el público a medida que avance la serie. Pero, desde luego, juega a un juego peligroso, no solo para los demás, también para ella misma.
Has dicho que la fuerza de las mujeres es una de las claves de Tierra de Mafiosos.
Oh, qué buena pregunta. Maeve no es exactamente una persona dedicada a mantener unida a la familia, teniendo en cuenta lo que ha hecho en el pasado. El poder lo es todo, supongo. O, más bien, el éxito de la familia dentro de la comunidad en la que opera, el submundo, es absolutamente importante para ella. Y creo que estaría dispuesta a sacrificar a cualquiera por eso, sinceramente.
Me resultan muy interesantes los personajes femeninos de Tierra de Mafiosos porque todos tienen capacidad de acción y complejidad. No hay ni un solo personaje femenino que sea simplemente una figura vacía, desde la más joven hasta la mayor. Y me encanta eso. Le da a toda la historia una complejidad y un interés que, creo, la hace avanzar. También los personajes jóvenes. Creo que los personajes de Teddie y Seraphina van a suponer grandes desafíos para Maeve en el futuro.
¿Cómo fue rodar los tiroteos y las escenas de acción en el canódromo?
Guy Ritchie dirigió ese episodio con muchísimo entusiasmo. Estaba en su elemento. Guy nos quería a los dos, así que nos pidió que nos apartáramos de todo el equipo y lo observáramos.

¿Disfrutas utilizando armas en este tipo de escenas?
Las armas son malas. Son tan satisfactorias. En realidad, son terribles. Son maravillosas y terribles al mismo tiempo.
Maeve y Conrad tienen un matrimonio bastante retorcido. ¿Cómo conseguís que dos personas completamente despiadadas sigan pareciendo una pareja creíble?
Con una escritura extraordinaria. Cuando ves a Maeve y Conrad en casa, en el dormitorio, en el baño, siempre está uno de ellos sentado en el váter y el otro gritándole. La vida doméstica y mundana de Maeve y Conrad resulta muy reconocible. Los ancla en este mundo.
¿Es este papel de mafiosa uno de los más divertidos de tu carrera?
Sí. Creo que los dos disfrutamos muchísimo interpretando a Maeve y Conrad. Y ahora esperamos la tercera temporada y estamos muy agradecidos de haber llegado a ese punto. El telón se levantará el 15 de noviembre. Me encanta que digas «el telón se levanta», porque creo que uno de los grandes placeres que Pierce y yo encontramos en Tierra de Mafiosos es su teatralidad. Los dos empezamos en el teatro. Y ahora podemos hacer teatro sin tener que hacer ocho funciones a la semana.
¿Cómo influye la experiencia y la sabiduría acumulada durante tu carrera en la forma de interpretar a personas que tienen que elegir constantemente entre proteger a su familia y conservar su propia humanidad?
Es una pregunta enorme. Creo que, inevitablemente, incluso sin pensarlo, llevas la experiencia de tu vida al trabajo. Ya sea en el personaje o en la manera en que llegas al rodaje y te relacionas con tus compañeros, inevitablemente llevas contigo todos tus triunfos, tus decepciones y tus sueños de futuro, tanto si se han hecho realidad como si se han frustrado o lo que haya ocurrido. Llevas todo eso contigo al rodaje.
Y llevas también tu alegría y tu agradecimiento por una escritura extraordinaria. Pierce y yo hablamos mucho de esto. Para nosotros todo empieza con la escritura. Todo empieza con lo que está en la página. Como diría Bruce Beresford: «Hay que mantenerlo sencillo».

