Biblioteca estival (III)

La seducción pura de una cucaracha: ‘La pasión según GH’, de Clarice Lispector

El punto de partida es sencillo: GH, una mujer bien, independiente y derivados, se halla sola en su ático, se planta en el cuarto de la criada y se topa con una cucaracha del tamaño de un gato. En un momento determinado, decide comérsela.

La seducción pura de una cucaracha: 'La pasión según GH', de Clarice Lispector
La seducción pura de una cucaracha: 'La pasión según GH', de Clarice Lispector
Montaje: kiloycuarto

Contra el canon, Clarice Lispector. Una escritora escurridiza e imprevisible, mercúrica y como opiácea, rebosante de imaginación y lirismo. Fue periodista, novelista, cuentista y poeta. Hija de judíos ucranianos que, tras la Primera Guerra Mundial, padecieron el terror bolchevique y cambiaron el granero del Viejo Mundo por Recife, Brasil. Su madre murió cuando la niña Clarice –en origen, Chaya Pinjasivna– contaba nueve años. Escribió su primera novela a los veintitrés. Se casó con un diplomático brasilero, viajó durante década y media por Europa y EE UU y, a su regreso, instalada en Río de Janeiro, publicó La pasión según GH, que a continuación abordaremos. Murió joven, a los cincuenta y seis palos, víctima de un cáncer de ovario.

Portada de ‘La pasión según GH’, en la edición de Siruela.

Lispector alumbró La pasión según GH en 1964. Leo que fue traducida al español al lustro. Yo tengo la edición de Siruela de 2013, en cuya portada aparece un nenúfar, porque, allende Kafka, a ver quién es el guapo que vende una novela en cuyo escaparate aparezca “una cucaracha enorme”, “tan vieja que era inmemorial”, “pura seducción”, con los ojos negros y radiantes, “de novia”.

El periodista Paulo Francis, amigo de la autora, declaró que Lispector “se convirtió en su misma ficción”. Los allegados y los expertos sabrán más, pero, como lector, me es inevitable identificar a la protagonista, GH –de la que, nominalmente, sólo conocemos sus iniciales–, con CL. El viaje al interior de la heroína –rara, pero heroína, al fin y al cabo– es abisal y vastísimo. “Este libro”, escribe, “es como cualquier libro. Pero me sentiría contenta si lo leyesen únicamente personas de alma ya formada. Aquellas que saben que el acercamiento, a lo que quiera que sea, se hace de modo gradual y penoso”. En La pasión según GH se vomita una búsqueda, se plasma una inmersión íntima en su vida propia/impropia para comprender, o intentarlo, sus angustias, sus miedos, la herida en el alma de un aborto o el mutismo de Dios.

La escritora ucraniana-brasileña Clarice Lispector.
La escritora ucraniana-brasileña Clarice Lispector.

El punto de partida es sencillo: GH, una mujer bien, independiente y derivados, se halla sola en su ático, se planta en el cuarto de la criada y se topa con una cucaracha del tamaño de un gato. La tipa intenta cargársela, no la remata y, mirando al bicho, descubre que “la vida, amor mío, es una gran seducción donde todo lo que existe se deduce. Aquella habitación que estaba desierta y, por eso, primariamente viva. Yo había llegado a la nada, y la nada era viva y húmeda”. En un momento determinado, decide comérsela. Adelantándose a la penúltima moda, ea: “Es que la redención debía ser en la cosa misma. Y la redención en la cosa misma sería que yo me metiese en la boca la masa blanca de la cucaracha”. Antipecando contra una misma. Porque lo inmundo es el origen. O eso dice. Hínquenle el colmillo, sin duda.

Al libro, quiere decirse. No será este menda quien inste al personal a devorar blatodeos. Con el asco que dan, copón.

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