Las librerías japonesas han vuelto a vivir una escena que solo provocan los grandes acontecimientos literarios: colas antes de medianoche, lectores esperando el primer ejemplar y una expectación que desborda el calendario editorial. La nueva novela de Haruki Murakami, La historia de Kaho, ha llegado a Japón convertida en un fenómeno inmediato, con la atención puesta tanto en su protagonista femenina como en las palabras del autor sobre la inteligencia artificial.
El lanzamiento ha tenido algo de ritual. En un mercado donde la publicación de cada libro de Murakami se recibe como un acontecimiento cultural, la salida de La historia de Kaho ha reactivado la devoción de sus lectores. Algunos establecimientos abrieron de madrugada para atender a quienes querían hacerse con el libro en el primer minuto posible.
La fiebre por Murakami demuestra que la literatura todavía puede generar una espera física, colectiva y casi ceremonial. No se trata solo de comprar una novela, sino de participar en un momento compartido.
Una protagonista femenina en el centro de la historia
La historia de Kaho supone una novedad importante dentro de la trayectoria del escritor japonés. Según su editorial, Shinchosha, es la primera novela larga de Murakami construida con una mujer como protagonista principal.
Kaho es una joven autora de libros ilustrados cuya vida empieza a desplazarse hacia lo extraño después de un comentario humillante en una cita a ciegas. A partir de ahí, la narración se adentra en un territorio reconocible para los lectores de Murakami: lo cotidiano se agrieta, lo absurdo aparece sin pedir permiso y la realidad empieza a comportarse como si escondiera otro sistema de reglas.
El propio autor ha explicado que, al escribir esta obra, tuvo la sensación de mirar el mundo con unos ojos distintos de los habituales. “Tenía la sensación de ver el mundo a través de unos ojos diferentes a los que suelo usar”, afirmó en una entrevista con Asahi.
El cambio de mirada es una de las claves del libro. Murakami ha construido muchas de sus historias alrededor de hombres solitarios, desconcertados o desplazados; esta vez, el centro emocional de la novela pertenece a una mujer.
Haruki Murakami frente a la inteligencia artificial

El lanzamiento también ha coincidido con una reflexión del escritor sobre la inteligencia artificial. En una entrevista con Kyodo, Murakami sostuvo que sus libros son “completamente diferentes” de lo que puede producir una IA.
Su argumento parte de una distinción esencial. La inteligencia artificial, según explicó, trabaja a partir de lo ya existente, establece relaciones, encuentra patrones y construye analogías. La escritura de una novela, en cambio, nace para él de otro lugar: una imagen que aparece de pronto, un personaje que se impone, una intuición que no responde a un cálculo visible.
“La IA toma en cuenta todo lo que ha sucedido hasta ahora y establece analogías”, señaló. “Pero los procesos mediante los que escribo las novelas son completamente diferentes”.
La defensa de Murakami no es una nostalgia contra la tecnología, sino una reivindicación del misterio creativo. Para el autor, escribir no consiste solo en ordenar materiales previos, sino en permitir que surja algo inesperado.
Una novela que nace de una imagen inesperada
Murakami ha contado en varias ocasiones que sus personajes no siempre nacen de una planificación rígida. A menudo aparecen durante el propio proceso de escritura, como si la novela le ofreciera una puerta que no sabía que existía.
Ese mecanismo resulta especialmente importante en La historia de Kaho. El autor ha admitido que solo puede imaginar cómo ve el mundo una mujer, pero también ha recordado que, cuando escribió Kafka en la orilla, tuvo que ponerse en la mirada de un chico de quince años. Para él, ahí reside una de las libertades de la ficción: un novelista puede intentar convertirse en lo que no es.
“Por supuesto, sólo puedo imaginar cómo ven el mundo las mujeres”, reconoció. “Pero cuando escribí Kafka en la orilla, veía el mundo a través de los ojos de un chico de 15 años, y en ese sentido, un novelista puede convertirse en lo que sea”.
La literatura aparece así como una forma de desplazamiento: salir de uno mismo para habitar una conciencia ajena, aunque esa conciencia solo pueda alcanzarse desde la imaginación.
Wellesley College y el contexto de Kaho

Otro elemento relevante del proceso creativo fue la estancia de Murakami en Wellesley College, una universidad femenina de Estados Unidos. El escritor ha vinculado esa experiencia con el clima que rodea la nueva novela.
“Poco antes de escribir este libro, pasé un tiempo en el Wellesley College, una universidad para mujeres en Estados Unidos”, explicó al diario japonés. También señaló que hoy se valoran mucho los puntos de vista femeninos y que ese ambiente pudo influir en Kaho.
La observación permite leer la novela no solo como una variación dentro del universo murakamiano, sino también como una respuesta a un contexto cultural en el que la representación, la mirada y la voz narrativa tienen cada vez más peso.
Murakami no abandona sus obsesiones habituales, pero las desplaza hacia una sensibilidad distinta. La soledad, el desconcierto, el absurdo y la búsqueda de sentido siguen presentes, aunque ahora orbitan alrededor de una protagonista femenina.
Un fenómeno editorial que mira a 2027 en España
La llegada del libro a Japón ha reactivado la conversación internacional en torno a Murakami. Traducido a decenas de idiomas y convertido en uno de los escritores contemporáneos más leídos del mundo, cada nueva publicación suya funciona como un acontecimiento global.
En España, los lectores tendrán que esperar todavía. La edición en castellano está prevista para la primavera de 2027, una fecha que probablemente convertirá el lanzamiento en uno de los grandes momentos literarios del próximo año.
Mientras tanto, las imágenes de lectores haciendo cola en Tokio resumen el lugar que ocupa Murakami en la cultura actual. En plena expansión de la inteligencia artificial, su nueva novela ha provocado una reacción profundamente humana: gente esperando de noche para entrar en una librería y abrir un libro.
La paradoja es poderosa: justo cuando las máquinas pueden escribir historias en segundos, miles de lectores siguen buscando una voz irrepetible. Y esa voz, en el caso de Murakami, continúa convocando a quienes creen que la ficción aún puede abrir una puerta secreta dentro de la realidad.

