Primeras impresiones de ‘Star Wars: Galactic Racer’, el nuevo videojuego de la saga galáctica

El nuevo arcade de Fuse Games combina vehículos destructibles, rutas variables y carreras clandestinas por Jakku, Tatooine y otros planetas

Star Wars: Galactic Racer - Cultura
Imagen promocional del nuevo videojuego de Star Wars.
Lucasfilm Games

Star Wars vuelve a convertir la velocidad en el centro de una de sus historias. Después de décadas de persecuciones espaciales, motos deslizadoras y carreras de vainas, la saga galáctica prepara una nueva incursión en el género de conducción con Star Wars: Galactic Racer, un videojuego que combina competición arcade, destrucción de vehículos y una campaña con elementos propios de los roguelite.

Las primeras impresiones —según han desvelado desde PlayStation— tras probar aproximadamente una hora de juego son prometedoras. El título desarrollado por Fuse Games no se limita a recuperar la nostalgia de Star Wars: Episode I Racer, sino que intenta construir una experiencia más amplia, estratégica y agresiva. Cada carrera exige controlar la velocidad, gestionar el riesgo y decidir hasta dónde merece la pena forzar la máquina.

Una historia alejada de los Jedi y del conflicto entre Imperio y Rebelión

Star Wars: Galactic Racer se desarrolla después de la caída del Imperio, cuando la Nueva República todavía intenta imponer el orden en una galaxia fragmentada. En ese contexto aparece la Liga Galáctica, un circuito clandestino surgido en el Borde Exterior donde pilotos, organizaciones criminales y patrocinadores compiten por dinero, prestigio y supervivencia.

El jugador controla a Shade, un piloto con casco que entra en la competición después de ser reclutado por Darius Pax, fundador de la liga. Su objetivo será derrotar a Kestar Bool, el campeón vigente, con quien mantiene una relación marcada por una antigua rivalidad.

Este planteamiento permite explorar una parte menos habitual del universo de Star Wars. No hay profecías ni poderes de la Fuerza, sino créditos, apuestas, talleres y pilotos dispuestos a destrozarse en la pista. La historia funciona así como una ventana hacia los bajos fondos de una galaxia que intenta reconstruirse.

Tres vehículos con formas muy diferentes de competir

Una de las principales fortalezas de Star Wars: Galactic Racer está en la variedad de sus vehículos. Los jugadores podrán conducir landspeeders, speeder bikes, skim speeders y las reconocibles vainas de carreras. Cada categoría presenta unas características propias y obliga a modificar la forma de afrontar curvas, adelantamientos y colisiones.

Los landspeeders son pesados y resistentes. Pueden soportar impactos más fuertes y cuentan con un derrape que facilita mantener la trayectoria. Las speeder bikes ofrecen mayor velocidad, pero son considerablemente más frágiles. Su impulso cinético permite recolocar rápidamente el vehículo en giros complicados.

Los skim speeders presentan un diseño más cercano al de una pequeña nave y destacan por su maniobrabilidad. Su habilidad permite inclinarse lateralmente para atravesar pasos estrechos y afrontar curvas cerradas sin perder tanta velocidad.

Todos los vehículos disponen además de un acelerador adicional y del Ramjet, un sistema capaz de proporcionar un impulso prolongado. Su uso excesivo aumenta la temperatura del motor y puede terminar destruyendo el speeder, por lo que el jugador debe decidir entre conservar la máquina o arriesgarlo todo para ganar posiciones.

Una campaña donde perder obliga a volver a empezar

La gran novedad de Star Wars: Galactic Racer es su estructura basada en partidas. La campaña conduce al jugador por diferentes planetas siguiendo rutas ramificadas en las que los eventos cambian en cada intento. Antes de avanzar será posible elegir entre varios caminos y conocer parcialmente el tipo de desafío que espera al otro lado.

Habrá carreras convencionales, pruebas contrarreloj con vehículos determinados, competiciones eliminatorias y encuentros misteriosos que pueden esconder tanto una prueba inesperada como una conversación relacionada con la historia.

Durante cada recorrido se consiguen piezas, habilidades y mejoras para el vehículo. Algunas desaparecen al fracasar, mientras que otras permanecen disponibles para futuros intentos. Si el jugador sufre demasiados accidentes y queda fuera del circuito, tendrá que regresar al inicio y construir una nueva estrategia.

Esta estructura añade tensión a unas carreras ya de por sí exigentes. Los circuitos están llenos de cañones, restos de naves y obstáculos capaces de destruir el vehículo en segundos. Al mismo tiempo, también es posible embestir a los rivales y empujarlos contra el escenario, en un sistema de eliminaciones que recuerda inevitablemente a Burnout: Takedown.

Jakku, Tatooine y una galaxia construida alrededor de la velocidad

Los escenarios aportan una identidad propia a cada competición. En Jakku, los pilotos atraviesan cementerios formados por enormes naves destruidas. Lantaana combina selvas densas y volcanes en erupción, mientras que Tatooine recupera las peligrosas carreras de vainas asociadas a La amenaza fantasma.

En el modo Arcade será posible controlar personajes conocidos como Sebulba. Su vaina alcanza velocidades enormes y puede lanzar fuego contra los adversarios, aunque cualquier impacto importante puede dejarla fuera de la competición.

Además de la campaña, Star Wars: Galactic Racer incluirá multijugador, carreras rápidas y un modo Scenarios con desafíos centrados en pilotos concretos. La primera toma de contacto deja un arcade rápido, profundo y considerablemente más táctico de lo que su apariencia podría sugerir.

Star Wars: Galactic Racer se estrenará el 6 de octubre de 2026 en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC. A falta de comprobar la variedad real de sus circuitos y la capacidad de la campaña para evitar la repetición, el nuevo juego apunta a convertirse en una de las propuestas más singulares de la saga durante los últimos años.

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