Todo el mundo habla de los drones, y de sus usos sobre la superficie y el aire. Pero una empresa de defensa ha querido llevar los sistemas autónomos y no tripulados a otro campo de batalla muy importante, el del mar.
Hace escasos días, la división de Navantia en Reino Unido ha presentado el LASV75 (Large Autonomous Surface Vessel, Gran Buque de Superficie Autónomo). Es decir, un buque híbrido de gran tamaño que funciona de manera autónoma.
El buque, diseñado en las islas británicas, pretende revolucionar la marina híbrida. No viene a sustituir los buques de guerra tradicionales, sino a combinar sus funciones y a acompañarlos en sus operaciones.
De este modo, podría ser el primer gran modelo capaz de funcionar como escolta no tripulado y con tecnología autónoma en alta mar. Así pues, estará preparado para adaptarse de manera inteligencia a cada misión, combinando alcance, velocidad y tamaño a unos niveles sin precedentes.
Así lo asegura la empresa pública española, que cuenta con una rama fuerte de astilleros y empleados en Gran Bretaña. De hecho, la llegada del LASV75 se produce en plena “modernización a gran escala” de sus cuatro astilleros en territorio británico.
Qué hace al LASV75 de Navantia tan especial
Según apunta la propia Navantia en un comunicado, el LASV75 podrá construirse “a gran escala y a gran velocidad”. El buque podría estar a punto en un tiempo y con un desembolso significativamente menores al de las embarcaciones tripuladas.
Y no solo eso, pues cuenta con un casco modular que permite a los ejércitos establecer tres configuraciones: operación, sensorización o ambas. Todo ello, pensado en un buque que puede empezar a operar desde la quilla (la pieza más importante de la estructura del barco) sin tripulación.
“Los buques autónomos son fundamentales para el futuro de las capacidades de defensa soberanas”, anticipa Derek Jones, director comercial y de desarrollo de negocio de Navantia UK.
El ejecutivo asegura que este tipo de embarcaciones se complementarán con el programa Fleet Solid Support, el cual “implica la construcción de algunos de los mayores buques de las fuerzas armadas”. Esto refuerza la idea de que no quedan muchos años para ver imponentes buques punteros tripulados y embarcaciones autónomas sin ocupantes, operando conjuntamente en todo tipo de misiones.
Precisamente, la Armada española está muy pendiente de este tipo de avances provenientes de su socio con sede en Madrid. Son numerosos los contratos que han tenido o tienen en activo, y continuamente se firman aún más.
Hace poco tiempo, la empresa y el Ministerio de Defensa sellaron un acuerdo para desarrollar programas de modernización militar en conjunto. Entre otras cosas, incluye la evolución de algunas unidades ya presentes en la flota, la modernización de los cazaminas de la clase Segura y la participación española en la iniciativa European Patrol Corvette.
No cabe duda de, mediante este y contratos similares, Defensa querrá que España sea de los primeros países en incorporar el LASV75 a su flota.
Por ahora, este buque híbrido recién presentado en el Combined Naval Event de Farnborough (Inglaterra) sigue en desarrollo. Sin embargo, es asumible que no tardaremos mucho tiempo en ver las primeras pruebas sobre el agua de este invento de Navantia.

