La Armada inicia el Despliegue Atlántico 26 con cinco buques y cerca de 2.500 efectivos

El grupo expedicionario asumirá además el mando de fuerzas navales de la OTAN en el Atlántico Norte durante el regreso a España

Despliegue Atl
Despliegue Atlántico 2026
EMAD

La Armada ha puesto rumbo al Atlántico con su mayor operación naval del año. El Despliegue Atlántico 26 acaba de hacerse a la mar tras participar en los actos del Día de las Fuerzas Armadas celebrados en Vigo, y permanecerá desplegado durante más de dos meses a ambos lados del océano.

La agrupación está formada por cinco buques, cerca de 2.500 militares, 75 vehículos de Infantería de Marina, 12 embarcaciones anfibias y diez aeronaves, y constituye una de las mayores demostraciones de capacidad expedicionaria de las Fuerzas Armadas españolas en los últimos años.

El mando recae en el vicealmirante Juan Bautista Pérez Puig, comandante del Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad y del Spanish Maritime Forces Headquarters.

Una agrupación de primer nivel

El buque de asalto anfibio Castilla actúa como buque de mando, mientras que el buque de proyección estratégica Juan Carlos I constituye el núcleo de la capacidad anfibia y aérea de la agrupación. Las fragatas Blas de Lezo y Reina Sofía proporcionan escolta y protección, y el buque de aprovisionamiento de combate Patiño garantiza la logística durante la travesía oceánica.

El buque Castilla, en plena operación
Ministerio de Defensa

A bordo del Juan Carlos I embarca una fuerza de desembarco reforzada del Tercio de Armada, junto con medios aéreos de la Armada y del Ejército de Tierra. Entre ellos figuran aviones AV-8B Harrier II Plus, helicópteros SH-60 Seahawk y H135 Nival de la Flotilla de Aeronaves, además de helicópteros HT-27 Cougar y HA-28 Tigre del Ejército de Tierra, lo que convierte al grupo en una fuerza conjunta capaz de proyectar poder desde el mar.

Adiestramiento en travesía

Durante el tránsito atlántico, la agrupación desarrollará una fase intensiva de adiestramiento e integración operativa destinada a perfeccionar la interoperabilidad entre las distintas unidades navales, aéreas y anfibias que forman el Grupo de Combate Expedicionario. El objetivo es consolidar los procedimientos conjuntos antes de afrontar las fases más exigentes del despliegue.

Harrier despegando de la cubierta del buque Juan Carlos I
Harrier despegando de la cubierta del buque Juan Carlos I
Armada española

Este despliegue representa la evolución del concepto expedicionario que la Armada ha venido desarrollando en los últimos años a través de los despliegues Dédalo, centrados en la proyección de poder naval y en la integración de capacidades anfibias, aéreas y de combate de superficie.

Mando español de una agrupación de la OTAN

La fase más relevante del despliegue desde el punto de vista aliado llegará durante el regreso a España. El Spanish Maritime Forces Headquarters se activará como Commander Task Force Atlantic, una agrupación naval de la OTAN encargada de la vigilancia, presencia y protección de los espacios marítimos del Atlántico Norte.

Esta misión se enmarca en la actividad de vigilancia reforzada Arctic Sentry, puesta en marcha por la Alianza a comienzos de 2026 para reforzar la seguridad del flanco norte ante el creciente interés estratégico que despiertan el Ártico y las rutas marítimas del Atlántico Norte.

Preparación para el Despliegue Atlántico 2026
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La activación del cuartel general español tiene un peso específico dentro de la Alianza: únicamente seis de los 32 países miembros de la OTAN disponen de una estructura marítima certificada y cualificada para asumir el mando de fuerzas navales aliadas de este nivel.

Proyección estratégica en el Atlántico

El Despliegue Atlántico 26 refuerza la preparación operativa de las unidades participantes e incrementa la interoperabilidad con otros aliados en un momento marcado por la creciente competencia estratégica en el Atlántico y el Ártico, regiones que han recuperado un papel central en la planificación militar aliada.

La combinación de un portaaeronaves anfibio, cazas Harrier, helicópteros de ataque, fragatas de escolta y un buque logístico permite a España proyectar una fuerza conjunta a miles de kilómetros de sus bases, demostrando una capacidad expedicionaria que pocos ejércitos europeos pueden igualar.

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