La industria de defensa española se consolida como uno de los sectores mejor remunerados del país, con un salario medio bruto que supera los 80.000 euros anuales, más del doble que el sector servicios. Sin embargo, un informe presentado por UGT FICA en el marco del Observatorio del Metal celebrado en Manresa revela una asignatura pendiente: solo el 20,6% de quienes trabajan en este sector son mujeres, frente al 28% que representa la presencia femenina en el conjunto de la industria manufacturera.
El documento, titulado Diagnóstico del sector industrial de la defensa y seguridad en España, subraya que esta cifra refleja “la todavía masculinización de algunos subsectores industriales y tecnológicos” vinculados a la defensa. Una brecha que contrasta con el dinamismo de un sector que genera alrededor de 36.000 empleos directos, 37.000 indirectos y otros 15.000 inducidos en áreas que abarcan desde aeronáutica y espacio hasta electrónica, ciberdefensa, simulación o sistemas satelitales.

Un sector en auge con escasez de talento
El crecimiento de la industria de defensa se produce en un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica. Actualmente, 41 países se encuentran inmersos en conflictos armados, lo que ha disparado la inversión militar global y la demanda de perfiles tecnológicos especializados. Sin embargo, ese crecimiento empieza a chocar con una escasez de talento que el informe califica de “creciente”.
“La elevada complejidad tecnológica de las actividades vinculadas a defensa, espacio, electrónica o simulación está disparando la demanda de perfiles con alta cualificación técnica, en un mercado donde las empresas españolas compiten ya con grandes grupos industriales europeos por atraer ingenieros, especialistas digitales y profesionales STEM”, recoge el texto. El sector calcula que deberá cubrir hasta 350.000 puestos de trabajo en los próximos años, en parte por la jubilación de cerca de 240.000 trabajadores durante la próxima década.
El reto de la igualdad
En ese contexto de necesidad de talento, la baja presencia femenina no es solo una cuestión de igualdad sino también una oportunidad desaprovechada. Incorporar más mujeres al sector podría contribuir a paliar esa escasez de perfiles cualificados que ya preocupa a las empresas del sector.

Desde UGT FICA han subrayado que el reto ahora es que España sea “capaz de formar, atraer y retener el talento que necesita una industria cada vez más sofisticada y estratégica“. El secretario general de la organización, Mariano Hoya, ha señalado además la necesidad de un sector de defensa “con fortaleza disuasoria suficiente” y ha destacado su capacidad para generar “empleo de muy alta calidad” e invertir en innovación e investigación.
El informe concluye que la industria de defensa tiene potencial para convertirse en uno de los motores de la reindustrialización española, especialmente en ámbitos ligados a tecnología avanzada y cadenas industriales de alto valor añadido. Un motor que, de momento, sigue funcionando mayoritariamente sin la mitad de la población.
