La Unión Europea avanza con paso firme dispuesta a quitarse todas las fajas que en materia de migración tanto le apretaban. La Comisión Europea quiere cumplir con su agenda cuanto antes y pisa el acelerador teniendo como referente el experimento migratorio de Giorgia Meloni.
La mandataria italiana fue de las primeras en endurecer su política de deportaciones. El acuerdo, firmado entre Roma y Tirana, establecía la externalización de la gestión de solicitantes de asilo interceptados en el mar mediterráneo. La estrategia, que sedujo a muchos de los Veintisiete en su día, consiste en trasladar a estos migrantes a centros de detención en territorio albanés mientras se tramitan sus solicitudes.
La idea parece que convence dentro del Ejecutivo Comunitario, donde desde hace meses se habla sin complejos de la necesidad de expulsar más rápido a migrantes y solicitantes de asilo. Así que la UE ha firmado un acuerdo para la creación de más centros de deportación de inmigrantes fuera del territorio europeo.

Sánchez Vs. la Unión Europea
A favor de la medida se encuentran no sólo gobiernos ultraderechistas. También los nórdicos, los socialistas daneses, o los conservadores centristas alemanes. Todos respaldan la medida que bebe del modelo italiano excepto España, que ha sido el único Estado Miembro que ha expresado de forma clara sus reservas.
De poco sirve la oposición de Sánchez, que se ha quedado solo en política migratoria y ha visto como tanto el Consejo como el Parlamento Europeo han acordado los términos del nuevo reglamento de retornos. Que algunos gobiernos ultraderechistas, como el de Meloni en Italia, propongan estas recetas, no es ninguna novedad. Pero sí llama la atención que hayan abrazado este modelo, por ejemplo, el socialismo de Mette Frederiksen, la primera ministra de Dinamarca.

Fue ella una de las primeras mandatarias de izquierdas en aplicar una de estas controvertidas recetas endureciendo enormemente la política migratoria danesa. Su discurso, que muchos expertos creen que tiene mucho de estrategia para evitar que la extrema derecha siga subiendo en las encuestas a costa de la migración, se aplica cada vez con más normalidad. También Grecia y su gobierno conservador reformaron la ley para dejar sin posibilidad de solicitar asilo a los inmigrantes irregulares llegados de África, y nuestro vecino Portugal ha restringido el reagrupamiento familiar a los migrantes.

“Acelerar el proceso de retorno”
La medida, que de momento es sólo un texto cuya aprobación dependerá del veredicto del Parlamento Europeo, parece que se aprobará casi con total seguridad y promete “acelerar el proceso de retorno” de personas que no tienen el derecho legal de permanecer en la Unión Europea.
Según los últimos datos consultados por este periódico, sólo el 29% de los migrantes sin derecho legal a permanecer en Europa abandonan la UE. Y según el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, el paso que se ha dado “es muy importante para garantizar que tenemos control sobre lo que ocurre en la UE, sobre quién entra pero también sobre quién tiene que abandonar la UE”.
Según Eurostat, en 2025 había 719.395 personas en situación irregular en la Unión Europea, un 21,7 % menos respecto al año anterior. En ese mismo periodo, se emitieron órdenes de abandono del territorio comunitario a 491.950 personas procedentes de países terceros, pero sólo fueron finalmente repatriadas 135.460.

Los puntos más polémicos
Uno de los puntos más polémicos no es ya la creación de estos centros, sino la posibilidad de mandar a ellos a familias enteras con menores de edad incluidos “aunque no tengan ningún tipo de vinculación con el país de destino”. También que la medida, dicen algunos eurodiputados en privado, no soluciona el problema, sino que lo traslada a un territorio lejos de los ojos de las instituciones comunitarias.
A partir de ahora, los migrantes que residan de forma irregular en la UE tendrán una cuenta atrás mucho más amplia. Si hasta ahora sólo podían ser deportados en los primeros seis meses la medida ensancha los plazos hasta los dos años e incluso de forma ilimitada si hay delitos previos o el migrante concreto “supone un peligro para la seguridad”.
La ley de momento no sólo es embrionaria, sino que además es vaga precisamente para dar manga ancha a la legislación de los diferentes países y que puedan aplicarla. Algunos expertos hablan de que la UE permitirá redadas parecidas a las que ya hemos visto en Estados Unidos por los agentes de Inmigración (ICE).

