Las mujeres sirven en las Fuerzas Armadas (FAS) españolas desde el año 1988.
En esos primeros años, llegaron varias pioneras a los diferentes cuerpos y unidades que componen la primera línea de defensa del país. Y ahora, unas décadas después, madres e hijas comparten el servicio y los valores de las Fuerzas Armadas.
El Ministerio de Defensa quiso poner en valor este fenómeno en 2025, compartiendo la historia de una madre y una hija. Se trataba de Mercedes Alba Rodríguez y Mercedes Gragera Alba, que además de compartir nombre y sangre, comparten la vinculación a las FAS.
Mercedes Alba Rodríguez, madre, ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza en el año 1994. Su camino siempre ha sido la justicia, pues soñaba con ser juez o fiscal. Pero en las Fuerzas Armadas, encontró un lugar donde vivir experiencias y ampliar sus conocimientos. Su vocación estaba allí.
Así, Mercedes inició su andadura castrense. Su recorrido lo ha realizado en los Cuerpos Comunes, alcanzando el empleo de coronel auditor. Su labor es la de ejercer funciones judiciales dentro de la propia jurisdicción militar, pudiendo llegar a ejercer como juez instructor o auditor presidente en tribunales militares.
La coronel auditor se considera una “persona afortunada”, porque siempre le ha gustado su trabajo. Aunque al principio la conciliación le fue algo costosa. Mercedes e casó con un militar, juntos tuvieron varios hijos, y él apenas tuvo permisos cuando estos nacieron. Pero reconoce que ahora la cosa ha mejorado mucho.
Mercedes Alba y Merceder Gragera, madre e hija en las Fuerzas Armadas

Por su parte, Mercedes Gragera Alba, hija, es teniente médico, también en los Cuerpos Comunes. Ella se vio inspirada por sus padres, y también se decidió a seguir la senda militar.
El rumbo le llevó a embarcarse en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano (A-71) y a servir en 3 misiones internacionales. Tiene como referencia a sus dos progenitores, si bien su madre es su mayor ejemplo y espera seguir sus pasos, cosa que sería su “mayor orgullo”.
Mercedes Alba espera que su hija pueda “tenerlo más fácil” si decide ser madre mientras sirve en las Fuerzas Armadas. A la joven Gragera Alba esto no le preocupa, porque sabe que cada vez hay más mujeres sirviendo y las medidas de conciliación siguen avanzando con los tiempos.
La vocación es cosa de familia en el caso de ambas, y las dos Mercedes defienden que es solo uno de los múltiples valores que comparten hombres y mujeres en las FAS. No hablan de unas y otros, sino de compañeros.
Madre e hija sirven en diferentes ramas de los Cuerpos Comunes. Este es uno de los cuerpos con mayor paridad en todas las Fuerzas Armadas, rondando el 40% de presencia femenina. Así que ellas viven cada día los avances en materia de igualdad e integración del ámbito militar español.
Respecto a las metas de ambas, las dos mujeres de la familia Gragera Alba ven como un orgullo la posibilidad de alcanzar el empleo de general en sus respectivos cuerpos. La Mercedes más adulta está cerca de lograrlo, mientras que la Mercedes más joven aún le queda algo más de tiempo y otros aspectos para conseguir ascender a tal empleo.
Lo que está claro, es que en esta familia tan dedicada a la labor castrense, se encuentra un ejemplo del servicio a nuestro país.
