En España, las mujeres pueden servir en las Fuerzas Armadas desde el año 1988, gracias al Real Decreto-ley 1/1988. Si bien la apertura inicial fue algo limitada, el acceso completo (a grupos especiales de élite y similares) se dio a principios de los noventa.
Respecto a la incorporación femenina a la carrera armada en los países vecinos al nuestro, lo cierto es que no son pocos los que abrieron sus puertas a sus ciudadanas tiempo después.
Este 2026, se cumplen 25 años desde que las Bundeswehr (las Fuerzas Armadas de Alemania) empezaron a aceptar mujeres en sus filas.
Hasta ese momento, apenas tenían opción de participar en las ramas sanitarias y musicales. Y lo que marcó la diferencia fue una sentencia del Tribunal Europeo de Justicia emitida en el año 2000.
Unos pocos años antes, la alemana Tanja Kreil había iniciado una batalla legal para acabar con la discriminación de género en las carreras profesionales armadas de su país. Tras años de juicios en Alemania, fue finalmente el órgano judicial europeo el que falló a su favor, obligando al país a cambiar su Ley Básica para empezar a aceptar a las mujeres en las Bundeswehr.
El caso de Francia es más especial. La profesionalización de la mujer en el Ejército francés ha sido progresiva, y no fue hasta 1996 hasta que se produjo como tal. Es cierto que la ley francesa permitía a las mujeres la igualdad en las Fuerzas Armadas desde julio de 1972, pero de manera muy limitada hasta la llegada de la profesionalización.
Algunas limitaciones siguieron vigentes más allá del año 1996, aunque la mayoría fueron cayendo poco a poco. Si bien, la Legión Extranjera Francesa (equivalente a La Legión Española) sigue sin admitir mujeres.
Las mujeres en las Fuerzas Armadas de Europa

Curiosamente, nuestros vecinos de península siguieron un camino de integración similar al nuestro. Portugal empezó a aceptar mujeres en sus Fuerzas Armadas a finales de los ochenta, y las unidades de combate empezaron a admitirlas en 1996. Eso sí, se retiraron todas las restricciones y se garantizaron leyes castrenses igualitarias entre 2008 y 2010.
Otros países europeos con una integración femenina militar posterior son Finlandia (1995), Austria (1998), Italia (año 2000) y Ucrania (2018/2019). En la mayoría de los casos, la apertura fue gradual, donde el techo de cristal ha hecho que la “igualdad real” tarde en llegar.
Un caso sorprendente es el de Reino Unido. El primer ingreso femenino como tal fue en 1917, aunque muy segregado. Y no ha sido hasta 100 años después hasta que ha completado su proceso de apertura. A finales de 2018 fue el momento en que todas las unidades, incluidas las de élite, fueron obligadas por ley a admitir a las mujeres británicas en sus filas.
En definitiva, la vía castrense de las mujeres en Europa no ha sido nada fácil, ni mucho menos homogénea. España fue uno de los países pioneros en la integración, aunque no fuera el primero de todos.
A menudo, la presión legal ha sido la que ha marcado el camino para el cambio. Pero al final, la lucha de la población femenina ha permitido que los ejércitos europeos sean un espacio donde las capacidades profesionales y el servicio primen por encima del género.

