El Ejército del Aire y del Espacio continúa en su camino hacia la máxima seguridad en sus operaciones, incluso en el escenario de un gran apagón.
Recientemente, se ha publicado un proyecto para construir un sistema de energía eléctrica de emergencia para la Base Aérea de Zaragoza (BAZ). El principal objetivo tras la obra es la de suministrar electricidad a toda la instalación con total normalidad, incluso tras un corte comercial del abastecimiento.
La intervención constará de dos transformadores de 1.600 kVA y dos depósitos aéreos de gasóleo, de hasta 25.000 litros cada uno. Estos permitirán a la base operar en plenas capacidades incluso pasados 4 días sin recibir energía externa.
Además, la empresa encargada deberá lidiar con la conexión de la base entre la zona sur y la zona de San Lamberto. Esta pasará a depender ahora completamente del Estado, acabando con el suministro comercial externo actual.
Esta obra para la BAZ se encuentra en plena fase de licitación pública, y cuenta con un importe total de 1.528.925,62 euros, sin impuestos.
Un Ejército del Aire y del Espacio sostenible y preparado para un apagón

Como norma general, las bases aéreas de las Fuerzas Armadas disponen de grupos electrógenos de emergencia alimentados por diésel.
Se activan automáticamente, y los sistemas críticos siguen conectados gracias a su vinculación los SAI (Sistemas de Alimentación Ininterrumpida). Estos los mantienen operativos hasta que los generadores arrancan.
También existen otras medidas de prevención frente a apagones y riesgos similares, pero muchas se quedan obsoletas y son poco respetuosas con el medioambiente.
Por ello, el Ejército del Aire y del Espacio inició el proyecto BACSI (Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente) hace unos años. La principal misión del mismo es “potenciar los recursos y aumentar la productividad y la operatividad de una base aérea”. Y por ahora, parece haberse seguido la senda progresivamente.
Una de las bases más avanzadas, y la “central” de esta iniciativa, es la Base Aérea de Albacete. Allí se han probado y presentado microrredes inteligentes que permiten la autonomía total, conectividad 5G avanzada y muchas otras innovaciones.
También destaca la Base Aérea de Torrejón (Madrid). Tienen múltiples SAI industriales y grandes parques de generadores diésel, listos para cualquier imprevisto. En esa línea, la Academia Básica del Aire (León) y su planta fotovoltaica de 1.000 kW marcan la dirección hacia el autoconsumo.
Igualmente, en estos años, el Ministerio de Defensa ha trabajado en la implantación de las Smart Grids (Redes Inteligentes que permiten aislar el centro y llevar la energía almacenada hacia elementos críticos), de los vectores de hidrógeno de la excedencia solar del proyecto COMBINA y de los BESS (sistemas de almacenamiento energético).
No obstante, el problema es la falta de proyectos y de partidas económicas para este tipo de intervenciones. Todavía no se ha ampliado el abarcamiento de las bases sostenibles, seguras e inteligentes.
Defensa sigue la senda de la eficiencia energética y la sostenibilidad, pero hay muchas bases aéreas donde la llegada del BACSI e iniciativas similares resulta necesaria. No sólo por motivos medioambientales, sino para extender la protección y la modernización hacia todas las instalaciones de este Ejército.
