Servicio

De héroes a familia: la mujer que acompaña la jubilación de los perros de la Guardia Civil

Ana Núñez, presidenta de Beneméritvm, busca hogar para los agentes caninos que han sostenido un país entero con el olfato y el cuerpo

Ana Núñez, presidenta de la asociación Beneméritvn.
Cedida/ A. N.

Han olido lo que nadie ve, han entrado donde nadie quiere y han sostenido, con su cuerpo y su instinto, operaciones que solo existen gracias a ellos. Son los perros beneméritos: agentes peludos capaces de detectar explosivos en un puerto, drogas en un doble fondo, restos en un barranco o un cadáver sumergido en un pantano. Su trabajo es tan silencioso como imprescindible. Y, sin embargo, llega un día en el que ellos también se jubilan. Ese día aparece Ana Núñez. Ella, junto a un gran equipo que le acompaña, es quien les asigna la única misión que nunca entrenaron: aprender a vivir en paz. 

Benemeritvm nació así, desde una intuición; como un gesto de amor hacia esos agentes caninos que han servido a España con una lealtad absoluta y que merecen una segunda vida digna. “Las cosas importantes se deciden rápido”, recuerda Ana cuando se le pregunta por el momento en el que decidió poner en marcha la asociación que preside. Granadina de nacimiento y con raíces asturianas, estudió la doble Licenciatura en Económicas y Administración de Empresas y comenzó su carrera como analista en Prevención de Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo. Con el tiempo amplió su perfil hacia el análisis geopolítico, un ámbito exigente que convive, desde hace años, con otro muy distinto: el de los perros que llegan cansados, enfermos o confundidos, pero todavía dispuestos a confiar.

Ana Núñez con uno de los perros jubilados de la Guardia Civil.
Cedida/ A. N.

Esa capacidad de reconocer en un animal a un igual no apareció de repente. Ana creció en una casa donde siempre había perros y gatos, vidas pequeñas que llenaban de movimiento cada rincón. “He sido muy bichera desde siempre”, asegura a Artículo 14, y en su voz hay algo que no es nostalgia, sino raíz. Por eso, cuando supo que la Guardia Civil no tenía una asociación propia para acompañar a sus perros retirados entendió que ese vacío también la llamaba a ella.

El Servicio Cinológico es un universo propio: 500 perros, 300 guías, nueve especialidades y un mapa de España que se recorre por tierra, mar y aire. Aeropuertos, puertos, carreteras, centros penitenciarios, edificios públicos. Detección de drogas, explosivos, restos biológicos, cadáveres sumergidos, papel moneda, armas, tabaco, acelerantes del fuego, marfil. “Son agentes caninos”, recuerda, porque esa es la verdad operativa. Para sus guías son compañeros, binomios… vidas que se sostienen mutuamente. Porque un perro de servicio no trabaja por obligación, sino por vínculo. No obedece órdenes: responde a una confianza construida día a día, en turnos interminables, en escenarios donde solo se tienen el uno al otro. Esa lealtad es la que hace que su jubilación no sea un trámite, sino un acto de justicia.

Pero incluso los mejores agentes se retiran. La mayoría a los ocho años; otros, como Yuma -la perrita que adoptó Ana-, mucho antes. “Creo que Yuma lo tenía claro: no quería trabajar”. Era una malinois joven, especializada en drogas, pero perdía interés en las búsquedas. La dieron de baja. Hoy vive con Ana, escucha el piano a su lado y duerme con Dante, el perro que también adoptó tras un caso de maltrato. “Está hecha para los mimos”, dice. Yuma es la metáfora perfecta de lo que hace Benemeritvm: ofrecer un lugar donde por fin pueden ser solo perros. De hecho, Yuma ha encontrado un nuevo binomio y gracias a eso, Dante, ha perdido el miedo. 

Dante y Yuma, los dos perros de Ana Núñez, presidenta de Benemeritvm.
Cedida

 

La historia de la asociación también es Raúl Ochovo, guía de perros desde hace más de 25 años. Explosivos en Algeciras, adiestramiento en El Pardo, seguridad de la Presidencia del Gobierno. Su perra Beltza, una pastora alemana negra, se retiró por un estrechamiento medular. Antes fue Mala. Y antes, Milo. Él es quien ayuda a perfilar el carácter de cada perro retirado, quien sabe leerlos cuando llegan con la mirada baja o el cuerpo dolorido. Él es uno de los voluntarios que componen la asociación que cuenta con un grupo de civiles, adiestradores y varios guías de perros en activo que decidieron unirse para ayudar a los perros retirados.

Miembros de la asociación Benemeritvm.
Cedida

Más de 250 adopciones

Algunos casos se quedan para siempre. Fiona, detectora de explosivos en Ceuta, agotada por años de trabajo en un punto caliente. Skip, que necesitaba una silla de ruedas y encontró a Ángel, militar retirado del Ejército del Aire, que lo adoptó con una generosidad que todavía emociona a Ana. Brujo, “el azote contra los narcos”, que encontró 300 kilos de hachís en un contenedor. O la camada K -Kali, Kala, Kitty, Kalo- de la que solo queda con vida Kiss. Ya van 250 perros adoptados, y “subiendo”, porque algunos ya están en vías de adopción.

El proceso es riguroso: cuestionarios, entrevistas, selección de familias, contrato conjunto con la Guardia Civil, baja operativa, entrega en El Pardo. Pero lo que sostiene todo es otra cosa: el vínculo. “Nos da una pena terrible cuando fallecen”, admite. Porque Benemeritvm no es una oficina: es una red afectiva. Cuando un adoptante llama diciendo que Rocky o Darko están malitos, ellos acompañan. Cuando un perro muere, lloran. “En el momento en que un perro y una familia se encuentran, se crea un vínculo enorme entre todos, también con Beneméritvm”, asegura Ana. Y ese vínculo es el que hace que cada entrega sea una alegría y cada despedida, un duelo compartido.

Codo, el último perro de la Guardia Civil adoptado el pasado jueves.
Cedida

No son Rex

También hay que desmontar mitos. Y es que hay quien en su lista de peticiones reclama un perro como el protagonista de la famosa serie Comisario Rex, un pastor alemán excepcionalmente inteligente, cariñoso y carismático, capaz de realizar tareas policiales complejas. “La gente cree que son como Rex”, apunta Ana. Y por eso, muchos piden justo eso: un perro “muy obediente”, “que haga caso”, “súpereducado”. Otros incluso preguntan si servirían para terapia, para convivir con niños con autismo o para casos de violencia de género. Pero son perros de trabajo. No han vivido en salones. Han olido muerte, tensión, adrenalina, droga. Aunque, una vez que se adaptan a la familia dejan de ser agentes caninos para ser solo perros porque, asegura, por el momento no conoce ningún caso de alguno que se haya puesto a perseguir pistas. Eso sí, al principio necesitan adaptación y paciencia; necesitan una familia que encaje con ellos, no al revés.Buscamos el match”, explica y, cuando eso ocurre, es un pequeño milagro.

Sony, el perro de una unidad de élite de la Guardia Civil que busca hogar.

Sony tiene ocho años y la presencia tranquila de los perros que han visto mucho. Pastor alemán de una unidad élite de la Guardia Civil, ha participado en operaciones delicadas, intervenciones de alto riesgo y misiones donde su olfato ha sido decisivo. Su trayectoria es impecable, pero tres hernias aconsejan que deje el servicio activo y empiece, por fin, una vida más lenta.

Fuera del uniforme, Sony es noble, sociable y profundamente leal. Aun así, no puede ir a cualquier hogar: Busca casa y necesita una familia con experiencia en la raza o en perros de trabajo, alguien que entienda su inteligencia, su energía y su historia. Tras años de disciplina y exigencia, merece un lugar donde descansar sin renunciar a lo que es: un perro excepcional, por eso, Ana y el equipo de Benemeritvm buscan para él el match perfecto: un hogar capaz de acompañar a un héroe silencioso en su nueva vida.

 

Eugenia Martínez de Irujo junto a Ana Núñez y miembros del servicio cinológico el día que adoptó a Tango y Capone.

Ellas adoptan más

Ana lo ve cada día: la mayoría de quienes dan el primer paso para adoptar a un perro retirado son mujeres. Son ellas las que escriben primero, las que preguntan más, las que se implican en el proceso y sostienen la transición del servicio al hogar con una mezcla de paciencia y ternura que marca la diferencia. Por eso no sorprendió que una de las adopciones más especiales llegara también de una mujer. Tango y Capone, dos veteranos de la Guardia Civil con años de servicio en detección de explosivos y drogas, encontraron su retiro en el jardín de Eugenia Martínez de Irujo. La duquesa, comprometida desde hace años con la protección animal, pidió precisamente lo que casi nadie pide: “Uno de los que más lo necesitan”. Cuando conoció la historia de Tango, no dudó. Y es que, su olfato, entrenado con precisión, fue una herramienta infalible para prevenir atentados, detectar trazas peligrosas y ofrecer seguridad en espacios públicos. Y cuando supo que Capone también cerraba su etapa operativa, decidió adoptarlo a él también. Hoy ambos descansan al sol, después de una vida entera dedicada a proteger a otros.

 

El agente canino de seguridad y rescate Fox, el primer condecorado de la gala, junto a Cristina -Jefatura de unidades especiales-  y Yohanna-Usecic Zamora-.
Benemeritvm

Agentes peludos galardonados

El primer acto de condecoración de perros retirados ha sido la prueba de que esta historia conmueve. Ovaciones, lágrimas, familias abrazando a perros que ya no trabajan pero que siguen mirando a sus guías como si el mundo dependiera de ellos. Es la épica de lo cotidiano.

Madrid acogió la primera edición de los Premios Benemeritvm, una jornada que reunió a instituciones, mandos de la Guardia Civil, profesionales veterinarios, entidades colaboradoras y familias adoptantes para rendir homenaje a los perros de servicio y a la nueva vida que comienza para ellos cuando dejan atrás su etapa operativa. En un ambiente marcado por la gratitud y el reconocimiento, se destacó la misión de la asociación -promover la adopción responsable y acompañar a las familias en ese tránsito del uniforme al hogar-, así como el trabajo de quienes lo hacen posible: desde los guías caninos hasta las familias que abren sus puertas. La gala dejó momentos especialmente emotivos, como el nombramiento de Augusto Ferrer-Dalmau como presidente de Honor y de Irene Villa y María Jesús González como Madrinas de Honor, o la adopción en directo de Codo, un joven Sabueso Español que inició allí mismo su nueva vida.

Uno de los momentos más simpáticos llegó con Rita, que demostró que además de ser una gran especialista en seguridad y rescate también sabe posar.

El pintor de batallas Augusto Ferrer-Dalmau y presidente de honor de Benemeritvm junto a la agente canina Rita y su guía Agustín Espinosa.
C. S. M.

Al final, en Benemeritvm todo se reduce a eso: a devolverles lo que ellos dieron sin pedir nada; a ofrecerles un hogar después de haber sostenido un país entero con el olfato y el cuerpo. Y así, de héroes a familia, completan su último servicio: enseñar que la lealtad, cuando se cuida, también se hereda.