La Guardia Civil y sus cuarteles empiezan a desaparecer del mundo rural. O, al menos, eso es lo que les está ocurriendo en Extremadura.
El subdelegado del Gobierno en Cáceres, José Antonio García, ha convocado recientemente a más de una veintena de alcaldes para comunicar una serie de movimientos relacionados con la Benemérita.
De acuerdo con el regidor del municipio de Casatejada, Desiderio Riaño, la intención que se les comunicó es “desplazar la seguridad” a varias decenas de kilómetros de los pueblos. Según unas declaraciones recogidas por el diario Hoy, la mudanza empezaría por el Seprona, desde Casatejada (unos 1.400 habitantes) hacia Malpartida de Plasencia (unos 4.700).
Hace un mes, se produjo la inauguración de un nuevo cuartel de la G.C. en Castuera. El acto contó con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien no mencionó el cierre de los cuarteles pero sí agradeció la “contribución decisiva” del cuerpo en el área rural.
Adicionalmente, ya se encuentra proyectado otro cuartel más para Trujillo. Las dos localidades extremeñas tienen algo en común: son de más de 5.000 habitantes (Trujillo, de hecho, tiene más de 8.600 ciudadanos y ciudadanas).
Estas dos nuevas aperturas y el desplazamiento previsto salen a la luz mientras en la sombra se producen otro tipo de movimientos.
La Asociación Unificada de Guardia Civil (AUGC) asegura que estas novedades suceden mientras se desmantelan los cuarteles en los municipios pequeños, algo que la Guardia Civil no ha actualizado oficialmente.
En Casatejada, según ha revelado Riaño, ya se están empezando a llevar los muebles literalmente. Esto ha llevado a una recogida de firmas en el municipio, con el fin de preservar dependencias históricas como esta, que lleva desde el siglo XIX en la localidad cacereña.
Cada vez menos personal, cada vez menos cuarteles

Otros alcaldes presentes en la reunión también habrían salido de ella con numerosas preocupaciones.
A finales del año pasado, el municipio de Alía (unos 700 habitantes) consiguió paralizar el cierre del puesto de la Benemérita en la población. El municipio invierte continuamente en el inmueble, como titular del mismo, para evitar su desaparición. A pesar de su reducida población, tienen varias decenas de miles de hectáreas que se quedarían sin vigilancia.
Según los datos recogidos por el mencionado medio, se han cerrado 5 cuarteles de la Guardia Civil de Extremadura en los últimos 10 años. Han sido 2 en Cáceres y 3 en Badajoz, sin reemplazo y en localidades con poca cantidad de población.
En el año 2018, había unos 2.370 cuarteles repartidos por toda España. Curiosamente, Badajoz era la segunda provincia con más sedes, con 94, sólo detrás de Madrid (con 122). Actualmente, el número aproximado es de unos 2.000, con unos 1.900 puestos operativos como tal.
Un edificio muy común en entornos rurales son las Casas-Cuartel, que permiten la labor y la vivienda de los agentes con sus familias. La vida es posible dentro del recinto oficial, debido al poco personal (había 4 agentes con sus familias en Casatejada).
Sin embargo, la AUGC alerta de que muchos de estos edificios no cuentan con la plantilla suficiente, ni tampoco con las condiciones adecuadas para la habitabilidad. Esto ha llevado a muchos miembros del cuerpo a vivir en pueblos más grandes y cercanos, dentro de los límites reglamentarios.
Además, a menudo los puestos no presentan efectivos reales, pues presentan plantillas muy reducidas que incluso decrecen en temporadas de vacaciones, como las de verano.
Así pues, la infradotación de personal, la falta de rehabilitación de los cuarteles y las tendencias de desplazamiento hacia grandes poblaciones están vaciando poco a poco las sedes de la Guardia Civil en la España rural. Una España vaciada, que se deja a su suerte y se vacía a conciencia en este sentido.
