Liderazgo

Isabel Maestre, directiva en Senasa: “En aeronáutica, si las mujeres no decimos ‘quiero yo’, nos volvemos invisibles”

La también presidenta de Ellas Vuelan Alto anima a las niñas y jóvenes a estudiar carreras STEM y destaca el impacto del "Reto Amelia" con drones

Isabel Maestre (presidenta EVA y directiva Senasa)
Indie.

Isabel Maestre nunca soñó con ser piloto ni con aviones. Lo suyo fue siempre la curiosidad: entender cómo funciona el mundo, por qué vuelan los aviones o cómo es posible enviar al ser humano a la Luna. En una familia donde nadie había ido a la universidad, eligió la ingeniería aeronáutica (aeroespacioal) sin referentes, guiada solo por su afán de conocimiento y por unas matemáticas y una física que se le daban bien de forma natural.

Hoy es una de las voces más respetadas del sector aeroespacial español: exdirectora de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, responsable de Innovación y Prospectiva en SENASA, presidenta de Ellas Vuelan Alto y embajadora de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Pionera en un entorno profundamente masculinizado, Maestre ha construido una carrera marcada por el rigor técnico, la visión estratégica y un compromiso inquebrantable con el talento femenino.

¿Qué soñaba ser cuando era niña?
Yo estudiaba por pura curiosidad, por entender cómo funciona el mundo. Se me daban muy bien las matemáticas y la física, pero no tenía referentes. Cuando me hablaron de la carrera de ingeniería aeronáuticos (aeroespacial) pensé: “Sería maravilloso saber por qué vuelan los aviones o por qué podemos enviar al hombre a la Luna”. Y ahí empezó todo.

¿Cómo viviste estudiar una carrera tan masculinizada?
Eramos muy pocas. En mi promoción acabamos tres mujeres. En primero de carrera la proporción era una mujer por cincuenta hombres. Y cuando empecé a trabajar fue complicado que te reconocieran como ingeniera aeronáutica siendo mujer. Viajaba por todo el mundo y había países donde mis colegas profesionales no se sentían cómodos teniendo reuniones conmigo. Eso pasaba en los años 90.

¿Esperabas que esa desigualdad se resolviera antes?
Sí. Pensé que en 10 o 20 años estaría solucionado. Pero en 2018, treinta años después, vimos que no. Algo había mejorado, pero incluso en algunas cosas estábamos involucionando.

¿Y cómo surgió Ellas Vuelan Alto?
Un grupo de mujeres que ocupábamos puestos altos en el sector decidimos “dejar de soñar y empezar a hacer”. No queríamos una asociación para lamentarnos, sino para actuar: visibilizar talento femenino, impulsar carreras, ocupar espacios de decisión y que se escuchara a las mujeres en temas críticos del sector.

Isabel Maestre, presidenta de Ellas Vuelan Alto con el resto de mujeres que componen directiva de la asociación.
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“En primero de carrera éramos una entre cincuenta”

 

¿Qué les diferencia de otras iniciativas?
Que hacemos lo que nunca se ha hecho con las mujeres: visibilizarlas. Organizamos eventos sobre temas estratégicos -defensa, espacio, aviación- donde quienes abren, cierran y concluyen son mujeres expertas. Así, sin decirlo, mostramos que hay mujeres brillantes en todas las áreas. Y funciona: el 90% de las empresas del sector son socias.

¿Cómo instáis a las más jóvenes de que hay hueco también para ellas en el mundo de la aeronáutica, de la Defensa, de la seguridad…?
Nuestro objetivo es acompañarlas desde los 13 años hasta que lleguen a directivas. El Reto Amelia, patrocinado por Boeing, trabaja con adolescentes usando drones. Cuando los jóvenes ven que los ingenieros, pilotos, etc. sirven para algo más, como eliminar nidos de avispas velutinas, ayudar en emergencias… se enganchan. En Galicia, tras un concurso similar, el interés por carreras STEM pasó del 30% al 70%.

 

“Decidimos dejar de soñar y empezar a hacer. No queríamos una asociación para lamentarnos, sino para actuar”

 

Y tienen incluso delegaciones territoriales… ¿Por qué era necesario?

Porque  para llegar a las niñas, a las jóvenes, a las mujeres, a los hombres, a las empresas del sector aeroespacial.. hay que hacerlo desde la cercanía. Las delegaciones nacen porque empresas y mujeres de esas zonas nos lo piden. Nuestra reputación va por delante: las empresas y las personas del sector aeroespacial quieren formar parte de Ellas Vuelan Alto (EVA).

¿Cómo está cambiando la seguridad aérea con drones e inteligencia artificial?

La tecnología avanza rápido, pero la tecnología para contrarrestar riesgos también. Existen sistemas que impiden que un dron entre en zonas prohibidas y sistemas antidron para neutralizarlos. En Senasa hemos creado un laboratorio de drones para probar tecnologías y tipos operación.

¿Qué retos le preocupan más en seguridad -entendida como security, la protección frente a amenazas, interferencias o ciberataques-?

La ciberseguridad. Los ciberataques crecen y todas las organizaciones tienen ya departamentos específicos. Hay que intentar adelantarse, prever por dónde pueden venir la amenaza y diseñar sistemas de bloqueo previos.

¿Y en sostenibilidad?

El transporte aéreo genera un 3% de emisiones, pero tenemos la obligación de llegar a cero emisiones netas de CO2 en 2050. La sostenibilidad medioambiental es crítica. También apoyamos mucho a la Agencia Espacial Española: el sector espacial español es muy potente y está muy consolidado y está creciendo.

Imagen de archivo de un dron
shutterstock

Ha sido nombrada embajadora de la OACI. ¿Qué implica?

La OACI prevé que en 2050 el transporte aéreo mundial crezca un 2,4% y harán falta 2.600.000 profesionales. Mi papel como embajadora es atraer talento joven -y especialmente femenino- a la aviación y al espacio. Son carreras exigentes, pero con empleo inmediato y proyectos apasionantes.

¿Qué significa para usted liderar sabiendo que está en juego la seguridad de las personas?

Es fundamental saber la responsabilidad que ello implica. Por ello, es necesario tener la formación y experiencias adecuadas. En cuanto al liderazgo, hay que ser consciente, en todo momento, que el equipo y las personas que lo conforman son las más importantes de cada proyecto. Por lo que es fundamental cuidar del equipo en su conjunto y de cada persona. Y, por supuesto, tener claro que no hay límites. Siempre he pensado que los límites me los pongo yo. Liderar es prepararte, estudiar, decir que sí a los retos y demostrar.

¿Cómo fue ser la única mujer en muchas mesas?

Nunca me ha importado. Cada vez que veía una oportunidad profesional me presentaba. Me apasionan los nuevos retos.

Dice que las mujeres para lograr avanzar en muchos puestos de responsabilidad deben decir “quiero yo”. ¿Por qué?

Porque a los hombres los llaman. A las mujeres no. Si no dices que quieres un puesto, no piensan en ti. Lo veo con chicas brillantes que mentorizo: si no lo verbalizan, se vuelven invisibles.

¿Te dijeron alguna vez “esto no lo vas a conseguir”?

Sí, claro. Incluso mi padre comprendía en aquella época que quisiera estudiar ingeniería aeronáutica.

¿Qué ha sido lo más difícil?

La formación como ingeniera aeronáutica fue muy exigente. También, en los 90 era frustrante ver cómo era más fácil para mis compañeros poder avanzar en su carrera profesional comparado conmigo. En aquella época te decían abiertamente que no te daban un mejor puesto en la empresa por que eras mujer.

¿Sigue encontrando resistencias hoy?

Sí. Creo que todavía existen situaciones donde una mujer profesional tiene que suavizar su postura par evitar suspicacias por parecer demasiado decidida. No debería ser así, pero es una realidad que muchas mujeres seguimos viviendo en muchos sectores.

 

“En los 90 me negaron puestos por ser mujer y me lo dijeron abiertamente”

 

¿También has encontrado resistencia entre mujeres?

Sí. Igual que hay hombres egocéntricos, hay mujeres que no tiran de otras mujeres. La sociedad tiene que apostar abiertamente por el talento femenino, ya que es necesario que hombres y mujeres, juntos, resolvamos todos los problemas que nos depara el futuro.

Isabel Maestre, presidenta de EVA y responsable de Innovación y Prospectiva en SENASA
Indie

¿Qué consejo le daría a las chicas que quieren entrar en el sector?

El que me decía mi madre: “El que quiere, puede”. Si quieres algo, ve a por ello. Con formación, preparación y esfuerzo, lo vas a conseguir.

¿Y hay alguno que a usted le marcara especialmente para volar hasta donde ha llegado?
Sí. Nunca malgasto tiempo y energía en quejarme o lamentarme de algo. El tiempo y la energía son limitados y hay que utilizarlos de la mejor manera posible. Por lo tanto, si tenía contratiempos o situaciones incómodas, siempre miraba hacia el futuro y seguía adelante. Creo que la resilencia es una gran virtud.

¿Qué sueño le queda por cumplir?
Seguir siendo así hasta mi último aliento: tener ilusión siempre. Ser feliz con mi profesión, mi entorno, mis amigos, mi familia. Y dentro de cuatro años, cuando me jubile, vivir junto al mar… y seguir haciendo cosas, porque ya tengo planes.

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