Liderazgo

De ingeniera a directiva en Airbus, María Ángeles Martí: “Creí que podía mover montañas, y las moví”

Directora de aviones cisterna y aviones de Transporte y misión en Airbus Defence and Space, María Ángeles Martí no dejó que nada ni nadie le cortara las alas. Ahora vuela alto e inspira a otras generaciones

Mari Ángeles Martí, Directora de aviones cisterna de transporte y misión en Airbus Defence and Space.
María Ángeles Martí, Directora de aviones cisterna de transporte y misión en Airbus Defence and Space.
Airbus Defence and Space SAU 2026

Desde niña, María Ángeles Martí, sin saberlo, soñaba con atravesar límites invisibles y desafiar expectativas. A los 15 años, alguien le dijo que la ciencia no era para ella, pero eligió escuchar su intuición. Hoy, como Directora de aviones cisterna y aviones de Transporte y misión en Airbus Defence and Space, lidera programas estratégicos en un sector históricamente dominado por hombres, impulsa la diversidad con su iniciativa Women Network y enseña a las nuevas generaciones que la ambición verdadera no se mide por género, sino por el coraje de enfrentarse a los retos y perseguir aquello que le hace feliz.

¿Cómo supo que podía volar alto? 

Nunca he puesto obstáculo a mis aspiraciones. He tenido la gran suerte de estudiar una carrera que me ha gustado y de que esa carrera me ha dado alas para poder trabajar en Estados Unidos y en esta multinacional (Airbus). Además, he tenido la gran suerte de que, dentro de los trabajos que he tenido, sobre todo en Airbus, he afrontado retos muy complicados que siempre he creído que podía resolver y solucionar. Para mí un reto es una motivación: una vez que tienes uno y lo resuelves de forma satisfactoria, eso te lleva a un siguiente paso en tu carrera profesional y a una promoción de manera natural. Nunca pensé que llegaría a estar donde estoy hoy. He llegado a aquí a base de plantearme retos, de superarlos con mucha pasión, con muchas ganas, y de ver que al final, han tenido un reconocimiento en este camino. He volado tanto y tan lejos como mis ganas, mi pasión y mi entusiasmo me han llevado

¿Alguna vez hubo algo o alguien que intentara cortarle las alas?

Claro, muchas veces.

¿Y cómo lo sorteó?

R. Recuerdo aún en mi adolescencia cuando un amigo que tenía que me dijo: “María Ángeles, tú tienes que estudiar otra carrera, tú eres más de letras, tú no tienes pinta de carrera de ciencias, son muy difíciles, son carreras más masculinas y tendrías que parecer un hombre”. Con 15 años aquello me hizo dudar. Recuerdo que entonces llegué a pensar en estudiar económicas, que también es muy difícil, con todos los respetos. Pero mi padre era ingeniero y me encantaba lo que hacía. Me iba con él a sus fábricas, me encantaba ver cómo automatizaba los procesos. También me gustaban mucho las matemáticas, la física, la química. He tenido unos padres que siempre me han dicho que puedo llegar y volar tan alto como yo quiera y siempre han apoyado mis capacidades, mi persistencia y mis habilidades. En casa nunca me dijeron: “Córtate las alas”, sino: “Que nadie te las corte”. Quizá esos valores que me inculcaron me han dado la confianza para enfrentar trabajos mayoritariamente masculinos y demostrar que, como ser humano, puedo lograr lo mismo: luchar por mis capacidades con pasión, entusiasmo y sin dejar heridos por el camino.

P. ¿Por qué ingeniera y no piloto?

R. Pues quizá porque no he tenido un piloto referente en mi vida. Tenía un padre que era ingeniero y me enseñó lo que era una ingeniería. Además, yo creo que como piloto no valdría. He hecho alguna simulación y soy un desastre. Creo que no hubiera hecho mucha carrera de piloto.

¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado su padre?

R. Que puedo llegar a ser quien yo quiera en la vida.

P. Muchas niñas ahora sueñan con ser influencer. ¿Cómo va a instarles a que miren hacia la ingeniería, la industria o la  aviación como horizonte? ¿Es posible?

R. También he conocido a muchos influencers que son hombres. Hay muchos tipos de influencer, pero si me habla de las que más veo que son las niñas que hacen bailes para TikTok o que están más preocupadas por su aspecto… Me gusta dar charlas a chicas jóvenes en institutos y universidades y me encantaría influirlas para que entiendan que una puede ser femenina y cuidarse, pero la vida es mucho más que eso porque, además, es algo muy temporal y efímero. Lo importante es que se pregunten cuál es su pasión real, qué es lo que les gusta, dónde tienen su talento. A veces pienso si las redes sociales hacen que se pongan un caparazón, impidiéndoles descubrir lo que llevan dentro. Les diría que busquen autonomía: que estudien, que construyan una carrera, que sean independientes y encuentren algo que realmente les apasione.

¿Cuál ha sido el mayor reto profesional al que se ha enfrentado hasta ahora?

No me ceñiría a uno porque he tenido la suerte de ir cambiando de trabajo una media de cada cuatro años. Cada uno ha sido como saltar por un precipicio y pensar que no era capaz de hacerlo. Ese miedo a lo no conocido te permite subir montañas que no son conocidas, hacerte un hueco, ganarte un nombre y dejar una huella. Cada cambio lo he vivido como si fuera el primero. Mirar atrás y ver que dejé una huella genera resiliencia, como un muelle, para afrontar más retos, independientemente de la edad.

¿Se lidera distinto cuando ha tenido que abrir camino casi sola en un mundo de hombres?

Para mí ha sido casi una motivación. Siempre he pensado que en esta carrera he podido servir de referencia a las que estaban a mi lado y a las que venían detrás. Tengo total convencimiento de que las mujeres podemos hacer lo mismo que un hombre y a veces más, otras veces menos. Cada vez que pienso que estaba rompiendo techos de cristal o moldes, no ha sido un problema sino una motivación mayor. No se trata solo de afrontar un reto, sino de cambiar el paisaje de género. Llevo con orgullo que casi todos los puestos que he tenido eran tradicionalmente de hombres. Y ahora, cuando me voy, buscan con preferencia a una mujer para ello. Esto demuestra que he podido cambiar los paisajes de género. Se lidera distinto cuando sabes que representas algo más que a ti misma: firmeza con cercanía, exigencia con empatía, inspirando confianza y colaboración.

Imagen de uno de los C295 de Airbus del Ejército del Aire. Airbus.

En 2008 fundó Woman Network de Airbus España. ¿Qué le llevó a dar ese paso y por qué cree que ha funcionado?

Entré a la empresa en 2002 en absoluto anonimato. En 2008, Airbus tenía la ambición de que un 20% de mujeres ocuparan puestos de responsabilidad para 2020, y éramos solo un 3,5%. Decidimos crear la Women Network. Empezamos con cinco personas, en 2011 nos profesionalizamos, y hoy somos más de 2.300 voluntarios. Casi un 30% son hombres, y la media de mujeres en puestos de responsabilidad es del 30%. Estoy convencida de que la Network ha sido palanca de cambio cultural y de género en Airbus España.

¿Cómo fue su crecimiento en la empresa?

R. Porque me creía capaz de mover montañas y las moví. Llegué a un taller de ensayos no destructivos, en plena producción del A380, con 50 personas. Mi tarea era duplicar inspectores y el área de inspección. Todos decían que la automatización era prematura, pero yo no me lo creí, busqué soluciones externas y, año y medio después, certificamos un equipo nuevo que generó ahorro de millones de euros y mejoró procesos sociales y técnicos.

¿Cómo ha cambiado la demanda de aviones de transporte militar?

Estamos en un momento de alta tensión global. El rearme en muchos países y tensiones geopolíticas replantean la demanda. Esperamos nuevos contratos dentro y fuera de Europa.

Empezó su carrera en Estados Unidos, investigando materiales compuestos y software de simulación de fluidos. ¿Cómo ve estas tecnologías hoy?

He tocado puntos que se utilizan en la batalla del futuro, como FCAS, aviones stealth, nodos de command & control y aviones no tripulados. Tecnológicamente estamos en un momento de mucha mayor madurez, permitiendo conectar aviones en el aire y explorar capacidades avanzadas.

Se habla mucho de soberanía tecnológica. ¿Qué riesgo ve si Europa no mantiene programas propios?

Veo riesgos en diferentes áreas: por un lado de soberanía y de pérdida de independencia, lo cual nos llevaría a una gran vulnerabilidad como continente. Veo también un riesgo de perder innovación y tecnología puntera en Europa, que nos desmarque a nivel mundial y nos desdibuje también en el ámbito de los puestos de trabajo, impacto en PIB y en el crecimiento que aporta el negocio aeronáutico a nuestros países. Cada euro que invertimos tiene un impacto multiplicador en la sociedad, y eso también se perdería.

 ¿Qué es el éxito para María Ángeles?

Ser feliz.

¿Y cuál es su propósito?

Ser feliz