Empleo

Cinco años de recuperación: la brecha de género en el paro se reduce a la mitad desde 2020

La ocupación laboral femenina cerró el pasado año con nuevos máximos históricos al elevarse hasta los 10,46 millones la cifra total de mujeres con trabajo

El mercado laboral español ha recorrido un largo camino desde que en otoño de 2020, y tras haber salido del confinamiento más estricto por la pandemia, la incertidumbre limitase el desarrollo, la inversión y, en consecuencia, el empleo. Por aquel entonces, y a pesar de que las tasas de desempleo ya se estaban recuperando tras la grave crisis económica de la eurozona extendida durante toda la segunda década del siglo, esta vez el Covid-19 volvió a mermar el empleo. En aquel tercer trimestre, el paro femenino alcanzó una tasa del 18,39% y el masculino un 14,39%. Lo que manifiesta una brecha de hasta 4 puntos entre ambos.

Cinco años después, y según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) las cifras muestran un escenario, aunque todavía alejado, encaminado hacia la paridad. En los últimos tres meses de 2025, el paro femenino se situó en el 11,24% y el masculino en el 8,76%. En términos porcentuales, ambos grupos experimentan un descenso de casi el 40% desde los máximos de la pandemia. Así, la diferencia en puntos -la brecha absoluta- se ha reducido a casi la mitad, y pasa a 2,48 puntos porcentuales en la actualidad.

Sin embargo, la brecha relativa, que mide cuánto más elevado está el paro femenino en proporción al masculino, sigue rondando el 28%. Por ello, aunque la diferencia en términos absolutos se ha estrechado, proporcionalmente las mujeres siguen enfrentando un desempleo notablemente superior al de los hombres.

La barrera del 10%

La barrera del 10% ya ha sido superada por los hombres. En el cuarto trimestre de 2024, la tasa de desempleo masculino se ubicó por debajo de este umbral. Algo que no ocurría desde el segundo trimestre de 2008. Lo que pone de relieve la sólida recuperación tras años de volatilidad. Este avance histórico refleja no solo la recuperación económica sostenida, sino también una mayor estabilidad en los sectores tradicionalmente dominados por hombres. Allí, la creación de empleo ha logrado mantener tasas de desempleo reducidas durante varios trimestres consecutivos.

La caída del desempleo femenino también ha sido significativa. Y finalmente, a cierre del pasado ejercicio, empujó a que la tasa de paro general se posicionara por debajo de los dos dígitos, en el 9,93%. Sin embargo, a pesar de este progreso, ellas siguen siendo las más rezagadas. Desde que existen registros históricos, nunca han logrado situar su tasa de desempleo ni por debajo de la de los hombres ni por debajo del 10%.

En 2025, la reducción del paro afectó a ambos sexos, pero más a los hombres, cuyo número de desempleados bajó en 79.500 personas (-6,4%), frente a un retroceso del paro femenino de 38.800 mujeres (-2,8%). Así, a cierre del pasado ejercicio, más de 1,32 millones de mujeres se encontraban sin trabajo, frente a 1,15 millones de varones. Es decir, un 15% más de mujeres que hombres carecían de empleo.

Récord en ocupación: 10,5 millones

Aunque no todo son malas noticias. El empleo femenino ha registrado un nuevo récord de ocupación. En este sentido, durante 2025 la creación de puestos de trabajo fue algo más intensa, en términos absolutos, entre las mujeres, con 306.200 ocupadas más (+3%), que entre los hombres, para los que se generaron 299.200 cargos profesionales (+2,5%). De este modo, el empleo femenino alcanzó un máximo histórico. Ya que consiguió cerrar el pasado año en las 10.457.500 trabajadoras. La cifra más elevada desde que hay registros.

A pesar de este hito, los hombres continúan liderando. La ocupación masculina se situó en los 12.005.000 profesionales, dato únicamente superada hace 17 años. En comparación con ellos, la brecha vuelve a demostrar que, por el momento, todavía hay 1,55 millones más de hombres ocupados que de mujeres.

Teniendo en cuenta los mínimos históricos del primer trimestre de 2014, cuando la ocupación masculina era de 9.165.600 y la femenina de 7.785.000, el crecimiento absoluto ha sido de 2.839.400 hombres y 2.672.500 mujeres. Lo que equivale a un incremento relativo del 31% para los varones y del 34,4% para las mujeres. Con todo, aunque en términos absolutos los hombres mantienen la ventaja, proporcionalmente el empleo femenino ha crecido más rápido. Esta alza, al mismo tiempo, favorece a estrechar la brecha relativa, que pasa del 17,7% en 2014 al 14,8% en la actualidad.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y nueva portavoz del Gobierno, Elma Saiz.
EFE/Chema Moya

Pleno empleo

En línea con los buenos datos de empleo, desde el sindicato de Comisiones Obreras reconocen que “es posible aspirar a un pleno empleo de calidad“. Pero insisten en que tienen es necesario impulsar una política industrial y de desarrollo sectorial que genere puestos de trabajo estables. En este contexto, CCOO reclama una mejor regulación de la contratación a tiempo parcial. El cambio beneficiaría principalmente a las mujeres, ya que tres de cada cuatro cargos con estas características están ocupados por ellas. 

Por su parte, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha defendido que, pese a las buenas cifras, es “muy consciente” de que todavía hay personas que no han encontrado un empleo. Y se ha comprometido a que el Gobierno “seguirá trabajando para reducir al máximo” esos datos de desempleo.

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