El mercado laboral español muestra un cambio histórico en la evolución del desempleo femenino. Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, el paro entre las mujeres cerró 2025 en 1.443.999 personas, su nivel más bajo en 18 años. Por su parte, el desempleo masculino se situó en 964.671 personas. Aunque sigue habiendo 479.328 mujeres más en paro que hombres, los datos reflejan una tendencia favorable hacia la convergencia. Y ahora la brecha de género en el ritmo de caída del desempleo es dos tercios inferior tras la puesta en marcha de la reforma laboral.
Un ajuste a la mitad de velocidad
Desde los picos de la crisis, con el mayor número de paro registrado en febrero de 2013, hasta la entrada en vigor del cambio en la legislación del empleo en el segundo mes de 2022, la dinámica de reducción del desempleo mostraba un comportamiento muy desigual entre hombres y mujeres. Durante ese periodo, el paro masculino descendió de 2.503.626 a 1.271.037 personas, lo que representa una caída del 49,2% en tan solo nueve años.
En cambio, el paro femenino pasó de 2.536.596 a 1.840.647 desempleadas, una reducción del 27,4%. Un ajuste a la baja que avanzaba la mitad que el de ellos, puesto que en igual plazo los varones en situación de desempleo se redujeron en más de 1.230.000, mientras que ellas solo lo hicieron en algo menos de 696.000.

Pero para entender exactamente cuánto más lento bajaba el paro femenino, hay que observar con detenimiento la brecha en el ritmo de descenso. La cifra surge de comparar la caída relativa de ambos sexos, tomando la reducción del paro masculino – el que bajaba a tasas más elevadas- como referencia. En este caso, la diferencia entre la velocidad de reducción del paro en hombres y mujeres es del 44,3%. Dicho de forma sencilla, en ese momento, por cada 100 varones que salían del paro, solo 56 mujeres lo hacían en ese mismo periodo de tiempo.
Una brecha tres veces inferior
Sin embargo, desde la entrada en vigor de la reforma laboral, que salió adelante tras el ‘sí’ por error del diputado del Partido Popular (PP) Alberto Casero, la dinámica cambió notablemente. Así, entre marzo de 2022 y diciembre de 2025 -los datos más recientes disponibles-, el paro masculino ha descendido de 1.277.335 a 964.671 profesionales, una caída del 24,5%. Mientras, el paro femenino ha pasado de 1.831.428 trabajadoras desempleadas a 1.443.999, un 21,2% menos. En este contexto, la brecha en el ritmo de caída se sitúa en el 13,5%. Es decir, más de 30 puntos porcentuales menos que la previamente registrada.
En otras palabras, desde la entrada en vigor de la reforma laboral, la brecha en el ritmo de caída del paro entre ambos sexos se ha reducido más de tres veces respecto al periodo anterior, acercando significativamente los ritmos de recuperación del empleo. Aun así, las cifras evidencien un escenario muy alejado de la convergencia en el desempleo, puesto que por el momento todavía hay cerca de medio millón de mujeres más en paro que hombres.
Cambio de tendencia
La brecha de género en el ritmo de caída ha dado ya un giro de 180 grados. El recién cerrado 2025, representa el tercer año consecutivo en el que ellas son quienes mayores recortes de datos de desempleo reflejan año a año. En este sentido, durante 2023, el paro masculino acortó en un 6,7 %, mientras que el femenino lo hizo en un 7,1%. Una diferencia de cuatro puntos porcentuales. La tendencia se mantuvo y se fortaleció en 2024, con un descenso del 7,2% en hombres frente al 7,7% en mujeres. Es decir, un ajuste un punto superior al del año anterior.
Y se consolidó en 2025, cuando el paro masculino se redujo un 6,9% mientras que el femenino cayó un 7,6%, registrando la mayor de las divergencias en favor de las mujeres al situarse su tasa siete puntos por encima de la de ellos. El recién cerrado ejercicio confirma así la magnitud del cambio. Entre enero y diciembre de 2025, el desempleo masculino pasó de 1.036.012 a 964.671 personas. Por su parte, el femenino bajó de 1.563.431 a 1.443.999 desempleadas. Por ello, la inversión de la brecha no representa un hecho aislado, sino un patrón sostenido. Sin embargo, hace falta mayor impulso o ajustes legislativos para alcanzar la paridad.
50 años de espera
De mantenerse el ritmo actual, en el que la tasa de ajuste a la baja en el paro de las mujeres aventaja tan solo en un 0,7% a la de los varones, serían necesarias casi cinco décadas para que el paro femenino se igualase al masculino. Lo que pone de relieve que la magnitud histórica de la desigualdad laboral todavía persiste.

A día de hoy, más de 10,3 millones mujeres tienen un empleo en España. Una cifra récord que coincide con el ritmo acelerado de la reducción del paro femenino. No obstante, como reconoce la propia ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, todavía “queda mucho trabajo por hacer”.


