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Alba Redondo, la penúltima campeona del mundo en dejar nuestra liga

La delantera manchega, que llevaba dos temporadas en las filas del Real Madrid, ya se encuentra en Turín para formalizar, en las próximas horas, su fichaje por la Juventus

El talento español sigue haciendo las maletas. Alba Redondo, una de las figuras indiscutibles de la Selección Española que tocó el cielo en Sídney pone rumbo fuera de la Liga F. En las próximas horas, la delantera, que ya ha sido vista en Turín testando su nueva camiseta con el 20 a la espalda, firmará su nuevo contrato con la Juventus.

Cierra así su etapa en el fútbol español y abriendo un nuevo capítulo en la Serie A italiana. Su salida no es un caso aislado, sino el reflejo de una tendencia que quizá debería encender las alarmas en los despachos de la competición doméstica.

El adiós al Real Madrid

Redondo pone fin a su trayectoria en el Real Madrid, club al que llegó en julio de 2024 procedente del Levante, con el cartel de gran estrella y la responsabilidad de aportar la pólvora necesaria para consolidar el proyecto en la élite europea. Ha sido una referencia en el ataque madridista, aportando experiencia, desborde y esa capacidad innata para agitar las defensas rivales.

El salto a Italia representa ahora un nuevo reto deportivo de primer nivel. Al unirse a un club histórico como la Vecchia Signora, Redondo busca seguir compitiendo por los máximos títulos en un ecosistema, el de la liga italiana, que en los últimos años ha apostado firmemente por la profesionalización real y el crecimiento económico de sus plantillas femeninas.

El peso de la estrella mundialista

No se puede analizar el impacto de Alba Redondo sin enmarcarlo en su trayectoria con la Selección Nacional. La jugadora manchega anotó un total de 3 goles en el campeonato mundial de 2023. Su papel fue vital para la conquista del campeonato. Redondo forma parte del selecto club de campeonas del mundo españolas, es una de las heroínas que cambiaron para siempre la historia del deporte en nuestro país. En el combinado nacional, la exmadridista ha sido siempre un ejemplo de perseverancia: una jugadora que ha sabido trabajar sin descanso, ganarse el puesto a base de puro rendimiento y sostener al equipo en los momentos críticos.

La fuga de talento en la Liga F

Nos encontramos ante la gran paradoja del deporte de nuestro país en pleno 2026. España reina en el planeta fútbol. Nuestras jugadoras han conquistado Mundiales, Ligas de Naciones y acaparan los Balones de Oro. Sin embargo, cuando se apagan los focos de las grandes citas internacionales, una realidad incómoda emerge en los despachos: la Liga F tiene graves problemas para retener a las artífices de esta era dorada. Además, la salida sistemática de estrellas devalúa el producto. Es más difícil construir una liga atractiva para los patrocinadores, las televisiones y los aficionados si el mensaje que enviamos al exterior es que España es una excelente cantera de exportación, pero no un destino final para consolidar una carrera de élite.

Durante años, las secciones femeninas de los clubes dependían casi en exclusiva de la buena voluntad (y los excedentes) de sus homólogos masculinos. Hoy, el panorama internacional ha cambiado drásticamente. Los grandes grupos de inversión han identificado el fútbol practicado por mujeres no como una obra de responsabilidad social corporativa, sino como uno de los activos con mayor margen de crecimiento económico del mundo. Y están inyectando millones para demostrarlo.

El éxito de los fondos de inversión tras grandes clubes como Arenal, Chelsea o London no radica únicamente en inyectar millones, sino en cambiar el paradigma estructural. En la mayoría de los clubes españoles, la sección femenina comparte (o hereda) las infraestructuras del equipo masculino, compitiendo por presupuestos, horarios de campos de entrenamiento y atención mediática.

El grupo inversor detrás del London City Lionesses propone exactamente lo contrario, cimentando su proyecto en pilares innegociables:

Independencia estructural: el 100% de los ingresos, patrocinios y recursos generados se reinvierten en el equipo femenino. No hay rescates cruzados ni dependencia de los éxitos de una plantilla masculina.

Ciencia y alto rendimiento a medida: el capital se destina a crear departamentos médicos y biomecánicos especializados en el cuerpo de la mujer deportista (estudio del ciclo menstrual, prevención de lesiones de ligamento cruzado específicas, nutrición adaptada), algo que muy pocos clubes de primera división en España pueden ofrecer.

Instalaciones propias: la compra de terrenos y la construcción de centros de entrenamiento donde las futbolistas son las únicas dueñas del espacio, acabando con la precariedad de los horarios residuales.

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