La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) prepara una iniciativa destinada a facilitar la preservación de la fertilidad de las jugadoras de la selección española. El organismo trabaja en un acuerdo con una clínica especializada para financiar la congelación de óvulos de sus internacionales, una medida que pretende ofrecerles más margen para decidir cuándo quieren ser madres.
La propuesta parte de una preocupación trasladada por las propias futbolistas, especialmente por las capitanas. Alexia Putellas ha sido una de las voces que ha explicado públicamente la situación. “Estás sirviendo a tu país en contra de tu tiempo biológico, que no puedes parar y no puedes ser madre porque necesitas tu cuerpo para trabajar”, señaló.
Sin embargo, la iniciativa también ha provocado críticas. Ana Peleteiro considera que el planteamiento puede esconder un problema mayor: que el deporte adapte los tiempos reproductivos de las mujeres en lugar de transformar sus estructuras para que la maternidad tenga cabida.
“¿Y si una medida que nos están vendiendo como feminista fuera, en realidad, profundamente machista?”, plantea la atleta en un vídeo publicado en sus redes sociales.
Una petición de las futbolistas
La propuesta de la RFEF no surge, según lo conocido hasta ahora, como una imposición a las jugadoras. Fueron ellas quienes trasladaron la cuestión de la fertilidad a la Federación, que comenzó a estudiar cómo facilitar el acceso a estos tratamientos.
El acuerdo todavía está en preparación y sus condiciones no se han hecho públicas en su totalidad. La RFEF prevé presentar los detalles durante la segunda quincena de septiembre, cuando se conocerá el alcance de la ayuda y las condiciones para acceder a ella.
La medida cuenta con apoyos dentro del fútbol femenino. Marta Perarnau, presidenta de FUTPRO, la calificó de “maravillosa” y “muy positiva”, aunque subrayó que debe tratarse de una posibilidad y no de una obligación para las jugadoras.
Eba Ferreira, exinternacional española, también celebró la iniciativa. “Me parece muy bien y deberían hacerlo también todos los clubes con sus jugadoras”, afirmó al recordar las dificultades que afrontaron futbolistas que decidieron ser madres durante sus carreras.
El planteamiento de Ana Peleteiro
La atleta no cuestiona la congelación de óvulos como recurso médico. Lo que pone en duda es que sea la institución de la que depende la carrera profesional de las futbolistas la que financie una herramienta destinada a retrasar la maternidad: “El problema, obviamente, no es congelar óvulos. El problema está en por qué la institución para la que estas mujeres trabajan tiene interés en financiar que retrasen su maternidad”, sostiene.
Su pregunta va al centro del debate: “¿Esta medida pretende facilitar que las mujeres sean madres o pretende facilitar que no lo sean mientras están jugando? Porque son dos cosas muy diferentes”.
Para Peleteiro, la solución debería encontrarse en las condiciones laborales de las deportistas. “Si realmente queremos conciliar maternidad y deporte profesional, hablemos de proteger los contratos durante el embarazo, de garantizar la reincorporación, de respetar los tiempos de recuperación y de posparto, de facilitar el cuidado de los hijos”, reclama.
Y resume su crítica con una frase: “En lugar de adaptar la estructura deportiva para que la maternidad tenga cabida dentro de ella, adaptemos los tiempos reproductivos de las mujeres para que siga encajando en la estructura”.

¿Libertad o presión?
La congelación de óvulos puede proporcionar una alternativa a una deportista que quiera preservar su fertilidad, pero no garantiza un embarazo posterior. El tratamiento requiere estimulación ovárica, controles médicos y una extracción de los ovocitos, además de una planificación que debe compatibilizarse con la actividad deportiva.
Pero la principal preocupación de Peleteiro no es médica, sino laboral. La atleta teme que una herramienta concebida para ampliar las opciones de las jugadoras pueda terminar generando una expectativa: “Hoy, congelar óvulos es una opción. Pero cuando esa opción te la ofrece la institución de la que depende tu carrera profesional, ¿en qué momento la opción puede empezar a convertirse en una expectativa?”, plantea.
Incluso imagina cuál podría ser el siguiente paso: “Si podías congelar óvulos, ¿por qué has decidido quedarte embarazada ahora mismo?”.
Para ella, ahí aparece el riesgo de que una decisión íntima termine condicionada por el entorno profesional. “Una medida que aparentemente amplía la libertad de una mujer puede generar presión sobre una decisión que debería pertenecer exclusivamente a ella”, advierte.
La pregunta que cambia el enfoque
La RFEF deberá concretar en las próximas semanas cómo se aplicará una medida que todavía está pendiente de definir en varios aspectos. Hasta entonces, la intervención de Peleteiro añade una cuestión que no estaba en el centro del anuncio inicial: no solo qué recursos se ofrecen a las futbolistas, sino también qué mensaje transmite una institución cuando decide intervenir en una decisión tan personal como la maternidad. El debate, lejos de cerrarse con la financiación del tratamiento, acaba de empezar.

