El Atlético de Madrid ha visto estos días frustrada su idea de fichar a Mariana Cabral como nueva entrenadora para la próxima temporada. El club anunció el pasado 1 de junio que José Herrera, quien llegó para sustituir a Víctor Martín en diciembre, no seguiría al frente.
Lo que no esperaba el conjunto rojiblanco es que la elegida no podría finalmente ocupar el cargo por no tener la calificación UEFA Pro que exige la Real Federación Española (artículo 167 bis) para dirigir un banquillo de la Primera División femenina española.
Mariana Cabral, que actualmente militaba como asistente en la liga norteamericana sí podía desempeñar su función con el diploma de entrenadora UEFA en ese país pero no en el nuestro.
El debate abierto ahora se centra en si el Atlético debía haber sabido ese dato antes de haber optado por el perfil de Cabral o si la Federación debía haber abierto la mano y agilizar el trámite para que la portuguesa pudiese haber cogido el testigo de Herrera.
La apuesta atlética
La decisión (antes de toparse con la norma) iba encaminada a una entrenadora que aunque no tuviese experiencia previa en España, cuenta con un cv muy forjado en el fútbol femenino internacional.
Mariana Cabral (Azores, 1987) compaginó su labor como periodista en el diario Expresso con el entrenamiento de los equipos juveniles femeninos del Sporting. En esa etapa reconoce haberse impregnado de los mejores a través de las entrevistas que pudo realizar a entrenadores a los que admiraba como Sarina Wiegman o Jose Mourinho.
Compatibilizó el periodismo hasta poder dedicarse al 100% como entrenadora en en Sporting. Consiguió ascender de categoría al equipo portugués además de levantar la Supercopa de Portugal.
En 2025 aceptó el reto de Utah Royals de la liga estadounidense para unirse como segunda entrenadora en el banquillo dirigido por el belga Jimmy Coenraets.
Además de sus éxitos deportivos, la figura de Cabral trasciende a los terrenos de juego. Fue elegida por el periódico ‘The Guardian’ como una de las voces principales para elegir a las mejores jugadoras junto con entrenadores de la talla de Jonatan Giráldez, Lluis Cortes o Juan Carlos Amorós.
Cerrando filas con Jenni
Cuando el 2023 el escándalo del ex presidente Luis Rubiales sacudió al mundo con el beso no consentido a Jenni Hermoso, Mariana Cabral alzó la voz contra todos los que no estaban prestando atención a la victima. “Lo que ha ocurrido es lamentable y tremendamente inapropiado. Rapidamente el foco está en ella cuando debería estar en él”, aseguraba ante los medios.
Futbol femenino y feminismo
“El fútbol femenino y el feminismo van de la mano” ha repetido en numerosas ocasiones Cabral. En esa lucha por la igualdad hasta el propio lenguaje aún nos indica la necesidad de seguir reivindicando.
“Muchas jugadoras todavía me llaman “mister”. Como hacen en Portugal y España. Es la fuerza de la costumbre. La falta de una palabra equivalente, o el hecho de que cualquier otro término suene extraño al dirigirse a una entrenadora, es indicativo de la ‘tontería’ que supone ver a una mujer al mando”, reflexionaba en la newsletter ‘Esta es mi voz’.
“La única certeza es que el fútbol femenino es mi sitio. Es algo que me mueve. Mientras siga en el fútbol, quiero dedicar mi energía a desarrollar el juego. Para mí, es un placer luchar por mejores condiciones, por la libertad y los derechos de las mujeres”.
La voz de Mariana no podrá unirse a la del Atlético de Madrid en esta temporada. De haberlo hecho hubiese sido la cuarta mujer al frente de un equipo tras Sara Monforte, Irene Ferreras y Andrea Esteban. Quien sabe si la veremos en el futuro en un banquillo español.

