Artes Marciales

Campeona de MMA e invicta con sólo 15 años, así es Patricia González: “Rezo antes de competir”

A las puertas de competir en el Open de España de Barcelona, la luchadora junior nos cuenta como es su preparación y los entresijos del MMA

La luchadora de quince años Patricia González
@patri.gonz.gher

Nos encontramos con Patricia González tan sólo un día antes de marcharse al Open de España de MMA, la disciplina de Artes Marciales Mixtas que desde hace dos años ocupa gran parte de su vida “es mi forma de desahogarme, de ser yo misma”, asegura. El campeonato se celebra este sábado en Barcelona y reunirá a decenas de luchadores de todas las categorías.

Acaba de salir del instituto, donde cursa de 2º de la ESO en Guadalajara, y nunca le han ganado una pelea en la llamada jaula “y eso que llevo unas cuantas”, nos dice Patricia con una sonrisa.

Subir el peso para seguir progresando

A unas 48h de comenzar la pelea su principal preocupación es dar el pesaje. “Me he subido a la siguiente categoría, la de -50kg, porque yo estaba en – 46kg, así que tengo que comer mucho para llegar con ese peso a la competición” nos explica. Lejos de lo que se pueda pensar subir de peso es casi más difícil que bajarlo. “Para bajarlo sólo tengo que sudar o no desayunar el día del pesaje, pero subir me está costando mucho más, tengo que comer aun cuando no tengo hambre, como mucho arroz, huevos, y a veces sin hambre, se me revuelve el estómago o me dan ganas de vomitar por eso“.

Patricia asume la rutina como si fuese una atleta profesional “el MMA me da mucha disciplina”. Y eso se traduce a todos los niveles, desde el entrenamiento a la nutrición. Sabe que ahora le tocan “carbohidratos y proteína” que no puede dejar de salir a correr cada día “para entrenar el cardio” y que “todo esto que he ganado como no tenía apenas tiempo es grasa, la voy a perder para ganar músculo que pesa más que la grasa”.

Una vez que la báscula dice que esta todo ok, llega el momento de calentar “de hacer sombras” y de buscar de reojo quien será la rival con la que toque pelear esta vez “ahí empiezo a sentir la adrenalina. Lejos de lo que se pueda pensar, las artes marciales tienen un tremendo respeto por el contrario “yo puedo llegar a salir de la jaula abrazada a mi rival, eso no pasa en otros deportes”, nos cuenta.

Rezar cada día

En ese tiempo escucha música con mucho ritmo que le hace ir entrando en calor. ¿Supersticiones? “ninguna. “Yo lo que si que hago es rezar, cada día y antes de comer, como no tengo tiempo de ir a la Iglesia Ortodoxa rezo siempre. En las competiciones rezo la noche antes o en el calentamiento antes de competir”, aunque en esas plegarias no está la protección, “solo doy gracias”.

Una vez dentro de la jaula, llega la hora de la verdad. Hay golpes pero cuando le preguntamos por el dolor ella nos asegura que “no lo siente, es por la adrenalina, y porque te preparas para los golpes”. El peor recuerdo dentro de una jaula lo tiene cuando la llevaron al suelo “aunque conseguí levantarme” nos asegura. “A mi el suelo es que no me gusta, yo soy más striker“, añade Patricia.

Con las metas claras

Sin duda, la manchega tiene las cosas muy claras. Sus metas de futuro están muy definidas. “Quiero dedicarme a esto profesionalmente, abrir una escuela, enseñar MMA, además de estudiar psicología“, nos cuenta. Muchos planes y poco tiempo. Porque exprime todas las horas libres del día para estudiar y MMA. “Salir de fiesta es que no me gusta, prefiero entrenar”, y eso es lo que hace cada día de la semana. Sin saltarse uno.

El día que tuvo que defenderse fuera de la jaula

Nadie al verla fuera del gimnasio paseando por la calle o con sus amigas pensaría que es luchadora. “No lo parece”, asume ella, tranquila, aunque reconoce que “camino muy tranquila por la calle”, algo que para sus amigas es una suerte también “me ha tocado defenderlas algunas veces”.

Como el día que varios chicos estaban con el móvil de una chica conocida mientras la sujetaban. “Les dije que se lo devolvieran. Me dijeron que yo era la siguiente, les dije que se acercaran y entonces les pegué. Los tumbé, uno a uno, y el último le devolvió el móvil. Ahora se llevan bien conmigo, les he perdonado”, nos cuenta con una sencillez que asombra.

Patricia González aún no sabe lo que es perder, ni siquiera en el Campeonato del Mundo de Brasil al que acudió en junio “fue una auténtica pasada”. Florentina e Ionut, sus padres, estarán en Barcelona desde las gradas viendo su torneo. “Mi madre se pone un poco más nerviosa“, nos dice, “pero me apoyan mucho”.

El pasado 26 de abril se hizo con el título de Campeona de España con sólo 14 años, “cuando gano siento una emoción inexplicable”, revalidarlo, está muy cerca.

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