Hay noches que premian una temporada y otros que consagran a una futbolista. Cata Coll pertenece ya a la segunda categoría. La guardameta del Barcelona conquistó el Trofeo Yashin en la gala del Balón de Oro, celebrada en Londres, y se convirtió en la mejor portera del mundo. La española sucede a Hannah Hampton, del Chelsea, primera ganadora del premio, y se impone a la propia internacional inglesa, a la alemana Ann-Katrin Berger, a la brasileña Lorena, y a la japonesa Ayaka Yamashita, del Manchester City. Un reconocimiento que adquiere una dimensión aún mayor con su nominación al Balón de Oro femenino.
La temporada que consagra a Cata Coll
Cata Coll ha convertido una temporada de éxitos colectivos en una consagración individual. La guardameta ha sido una pieza fundamental en el Barcelona, protagonista de una campaña que ha vuelto a situar al conjunto azulgrana en la cima del fútbol europeo. Su seguridad bajo palos, sus reflejos en los momentos decisivos y su personalidad para asumir riesgos en la salida de balón han reforzado su condición de una de las porteras más completas del panorama internacional. En un equipo acostumbrado a dominar los partidos lejos de su área, Coll ha demostrado que también se ganan títulos desde la portería.
La conquista de la Champions League representó uno de los grandes escaparates de su temporada. El Barcelona se impuso al OL Lyonnes en la final de Oslo y volvió a reinar en Europa, con Coll formando parte de un equipo que respondió en el escenario más exigente. Su rendimiento también tuvo continuidad con la selección española, donde la experiencia acumulada en grandes citas ha reforzado su madurez competitiva. El Trofeo Zamora de la Liga F 2024-2025, logrado tras encajar once goles en 22 partidos, ya había anticipado su capacidad para marcar diferencias; ahora, el reconocimiento internacional confirma su evolución.
El Trofeo Yashin la sitúa definitivamente entre las mejores del mundo. Pero su candidatura al Balón de Oro femenino añade una dimensión especial a su reconocimiento: no solo ha sido distinguida como la mejor en su posición, sino que también ha entrado en la conversación por el premio individual más prestigioso del fútbol. Un logro excepcional para una portera, cuyo trabajo muchas veces se mide por los goles que evita y no por los que celebra. Coll ha conseguido que sus actuaciones hablen por ella y que una temporada de títulos tenga también una protagonista bajo palos.

Las manos que abrirán camino
Cata Coll empezó a jugar al fútbol con seis años en el Sant Marçal, en Mallorca. Primero lo hizo como defensa, hasta que encontró su lugar bajo palos. Pasó por el Collerense y el Sevilla antes de llegar al Barcelona en 2019, el club con el que ha terminado convirtiéndose en una de las grandes porteras del fútbol mundial. Este lunes, en Londres, recogió el Trofeo Yashin de manos de Peter Schmeichel, una leyenda de la portería, para poner el broche a una temporada perfecta.
La mallorquina quiso compartir el reconocimiento con quienes la han acompañado durante el camino. Agradeció al Barcelona, al cuerpo técnico, a la selección española, a su familia y a sus compañeras, consciente de que el premio también les pertenece. “Un portero puede salvar una final, pero sin ellas no estaría aquí”, afirmó sobre el escenario. También tuvo palabras para las guardametas que abrieron camino antes que ella y para las niñas que hoy empiezan a soñar con ocupar una portería.
“Lo más importante es enseñarle a las niñas que pueden estar aquí”, dijo la guardameta. Cata ya tiene el trofeo que la reconoce como la mejor portera del mundo. Y, desde ahora, su nombre también servirá para que otras niñas de Mallorca y de cualquier lugar sepan que ellas pueden llegar hasta ahí.

